Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Tu verdadero poder no consiste en vencer a otros, consiste en ser y reconocerte hijo de Dios, como lo es Nuestro Señor Jesucristo.

Homilía o192006a, predicada en 20220809, con 6 min. y 38 seg.

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Transcripción:

El Evangelio de hoy, mis hermanos, nos presenta la pregunta típica, la que se hacían constantemente los discípulos ¿Quién es el más importante? Así podemos decir que aquella gente estaba obsesionada con esa pregunta. Discutían quién es el más importante. A veces jugaban a la intriga. Entonces la mamá de los Zebedeos va donde Cristo y le dice yo quiero que mis hijos queden el uno a la derecha, el otro a la izquierda. Utilizaban estrategias, juegos de poder.

Y en el Evangelio de hoy encontramos que le preguntan al mismo Cristo ¿Quién es el más importante? Hay que entender lo que esta pregunta significaba para ellos. Hay que entender que para ellos lo que estaban viviendo, es decir, esa etapa complicada, exigente, a veces agotadora, de la predicación, atender multitudes, tener poco descanso, mala e insegura alimentación. Para ellos eso era una etapa. Ellos tenían su mirada puesta en lo que iba a suceder cuando Cristo llegara a Jerusalén y empezará a repartir cargos. Eso era lo que ellos estaban esperando y querían asegurar para ese futuro. Querían asegurar algo mejor. Porque ellos vivían el sacrificio presente, lo vivían en función de la recompensa futura, lo cual no está del todo mal, porque nuestra fe cristiana va en esa misma línea.

Pero el problema es que para ellos la recompensa futura era lo que iban a obtener en esta vida y lo que iban a obtener cuando Cristo se hiciera con el poder, allá en Jerusalén. Y esto estaba tan profundamente grabado en sus corazones, que incluso después de resucitar, la pregunta que le hacen a Cristo es ¿Ahora sí vas a restaurar el reino de Israel? Esa era la obsesión de ellos.

Eso explica por qué la pregunta era tan importante. Y era una pregunta difícil, porque, pues como que había muchos modos de responder a esa pregunta. Posiblemente el más importante es el que sea más aguerrido, como Simón el Zelote o el que tenga más conocimiento de la escritura, como Natanael, también conocido como Bartolomé o quizás el más importante, es el más joven como Juan, o quizás el más importante, es el que haya hecho más milagros. Como que pueden utilizarse muchos criterios y por eso ellos preguntan, porque quieren saber cuál es el criterio. Y Cristo les sale con esa idea, esa extraña idea. La idea de que el más importante es el que sea como un niño. Hay que tener en cuenta que en aquella sociedad el niño era prácticamente el que no contaba y que no importaba. El niño no importaba. La opinión del niño no importaba, el aporte económico del niño, siempre necesario en una sociedad con tanta pobreza, era ínfimo.

Nosotros podemos preguntarnos qué era lo que quería Cristo cuando les habla de esa manera. Que el más importante es el niño. Cristo no cambia la pregunta. Ellos preguntan ¿quién es el más importante? ¿Y por qué les interesaba tanto lo del más importante? Pues ya lo hemos explicado porque querían una cuota de poder. Detrás de esa pregunta lo que hay es la búsqueda del poder. Entonces, si la respuesta de Cristo va en la misma clave, lo que está diciendo Cristo es el verdaderamente poderoso, es el que tenga corazón de hijo. Y esa es la conclusión de este Evangelio. Tu verdadero poder no consiste en vencer a otros. Tu verdadero poder consiste en ser hijo. Saberte hijo. Ser feliz de ser hijo. Eso es lo que te da verdadero poder.

¿Y quién fue el primero que lo vivió? El mismo Cristo. El mismo Cristo que no tenía ningún otro título. Él no era sacerdote. Él no era escriba. Él no era nadie, sino solamente Hijo de Dios. El primero que vivió eso de ser niño fue Cristo, y Él sabía de lo que estaba hablando cuando dijo Hay que ser niño, porque el que sabe ser niño deja de competir contra otros para empezar a recibir del Padre Celestial.

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