Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Nosotros podemos vencer el poder de las tinieblas con la oración humilde, perseverante y creyente.

Homilía o183005a, predicada en 20220803, con 5 min. y 30 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Tres son las cualidades que, principalmente, brillaron en la oración de aquella mujer de la que nos habla el Evangelio de hoy, una sirofenicia. Pero antes de hablar de esas hermosas cualidades, yo quiero recordar lo que significa esta región en donde se estaba moviendo Cristo y de dónde era esta mujer y también su hijita, que era la que sufría el ataque del demonio.

Si nosotros nos vamos al Antiguo Testamento, encontramos que Fenicia, o mejor, los fenicios eran un pueblo próspero, un pueblo de comerciantes. Durante muchos siglos fueron los dueños del mar Mediterráneo y además un pueblo que fundó ciudades en distintos puntos, es decir, que tenía una pretensión de expansión. Así, por ejemplo, la antigua ciudad de Cartago, que en cierto momento entró en guerra contra Roma, esa fue fundada por los fenicios. Entonces, navegantes, comerciantes prósperos y expansionistas.

Pero hay otra característica que tiene más que ver con el Evangelio de hoy, y es que los fenicios practicaban la brujería, seguramente para paliar las incertidumbres del mar, seguramente para asegurar la prosperidad económica en los negocios, los fenicios eran practicantes de la brujería. Así, por ejemplo, en el Antiguo Testamento se encuentra una mujer de origen fenicio llamada Jezabel, esto fue en tiempos del profeta Elías. Y esta mujer, una auténtica bruja en el sentido propio de la palabra, pues llegó a adueñarse por completo del reino de Israel, no porque ella fuera la reina, sino porque ella era el poder detrás del trono. Entonces, Fenicia es tierra, es tierra de hechiceros, es tierra de idolatría, es tierra de magia. Esa magia que en el fondo es la exaltación de la voluntad humana que quiere imponerse usando las distintas fuerzas y energías que encuentra en la naturaleza.

Bueno, esa era Fenicia y por eso la primera advertencia que nos tiene este texto del Evangelio es que allí donde se sigue el camino de los fenicios, seguramente se cae también en brujería, se cae también en maleficios, se cae también en todos esos daños espirituales que finalmente produjeron lo que padecía esta mujer. Es decir, que en su propio hogar el demonio había tomado seria posesión del corazón de su hija, seguramente para volverla sacerdotisa de alto nivel en las prácticas satánicas, en las prácticas diabólicas propias de donde se practica, donde se realiza la brujería.

Y en ese terreno, en ese espacio tan supremamente contaminado, es donde se encuentra Cristo. Y Cristo tiene claro que su misión empieza en Israel y por eso es renuente para simplemente estar haciendo milagros por todas partes. Pero aquí es donde entran las tres características de la oración de aquella mujer. En primer lugar, ella obra con humildad. En segundo lugar, ella obra con perseverancia. Y, en tercer lugar, que es lo más importante, y es lo que termina elogiando el mismo Cristo, ella obra con fe. Tres características de la oración. Y nos interesan mucho porque son tres características, tres rasgos que, si los hacemos nuestros, podemos también nosotros vencer el poder de las tinieblas. Oración humilde, oración perseverante y oración llena de fe, llena de la absoluta confianza y certeza.

Me llama la atención cómo esta mujer sirofenicia, desde el principio le habla a Cristo con el título de Señor y lo llama también, hijo de David. Algunos exégetas dicen, quizás por congraciarse un poco con Él, o quizás porque ella estaba ejerciendo fe en medio de su terrible necesidad. Lecciones de hoy entonces, cuidado con todo lo que sea idolatría de la prosperidad, idolatría de agrandar nuestro ego al estilo fenicio. Cuidado con eso, cuidado porque son puertas que se dejan abiertas al demonio. Pero luego saber que el poder del demonio se puede frenar y se frena, de hecho, a través de esa oración humilde, perseverante y creyente. La gloria sea para Jesucristo. Amén.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM