Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

¿Cuál es mi ?lago? y cómo puede Cristo ayudarme a caminar sobre él? Que no me hunda en el lago de mi inestabilidad financiera, emocional o afectiva, de mi mal temperamento. Si quieres caminar sobre tu propio lago sin hundirte, no quites la mirada de Jesús.

Homilía o182007a, predicada en 20220802, con 5 min. y 18 seg.

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Transcripción:

Cristo es el que puede hacerme caminar sobre el agua. Cuando Pedro y los demás apóstoles presenciaron algo absolutamente inaudito, es decir que Jesús venía hacia ellos caminando sobre el lago. Además, un lago de aguas encrespadas. Pedro, para salir de dudas, porque aquel hombre les dijo Ánimo, soy yo, no tengáis miedo. Entonces Pedro le dice si eres tú, mándame ir hacia ti caminando sobre el agua. Yo quiero que nos quedemos esta vez con esa frase de Pedro, porque es como si Pedro le dijera tú eres el único, tú eres el único que puede hacerme caminar sobre el agua. Y me parece interesante aplicar esa frase también a nosotros. Decirle a Cristo, tú eres el único que puede hacerme caminar sobre el agua.

Por supuesto, creo que la mayor parte de nosotros, salvo un poquito de curiosidad, no tenemos gran interés en, por ejemplo, atravesar una piscina caminando o cosas así. No, no me refiero a eso. Aunque de algunos santos se cuentan milagros que tienen que ver con el agua, por ejemplo, de San Clemente Romano, un Papa del Siglo Primero, o por ejemplo, de San Raimundo de Peñafort, un dominico del Siglo Trece. O sea que sí se han dado milagros que tienen que ver con el agua y andar sobre el agua. Pero yo no me refiero a eso. No me refiero a que se repita indefinidamente ese milagro. Me refiero a ¿qué significaba el agua para aquellos apóstoles? ¿Y qué puede significar entonces esa agua, entre comillas, para nosotros?

Porque el agua para ellos era sinónimo de aquello que es imposible de domar, aquello donde sólo Dios manda. Recordemos ese hermoso pasaje del Capítulo Treinta y ocho del libro de Job, donde Dios le dice a Job quién puso un límite a las aguas. O recordemos Génesis Capítulo Uno como es Dios y solamente Dios el que separa las aguas superiores de las aguas inferiores, creando así la tierra firme. O sea que el agua es el espacio, es ese espacio de la creación donde solo Dios puede mandar. Y además el agua es inestable, del agua viene vida si llega en la cantidad oportuna y en el tiempo oportuno. O del agua viene muerte si llega demasiada y se da una inundación, o si caes en mar abierto. Entonces el agua es impredecible, es indómita, es inestable.

Y es ahí donde nosotros podemos conectar este pasaje del Evangelio y sobre todo esta voz de Pedro la podemos conectar con nuestra propia vida, porque entonces podemos decir cuál es mi lago, cuál es mi agua, cuáles son esas fuerzas que en este momento parecen imposibles de domar. Parece que son al mismo tiempo una oportunidad y una amenaza en mi vida. Para algunas personas, por ejemplo, es posible que su propio temperamento sea como ese mar encrespado y no logran ponerse por encima de su temperamento, sino que el mar de su, qué sé yo, de su agresividad, de su ira, de sus reacciones primarias, les ganan, no logran caminar sobre ese lago. Otras personas tienen una terrible inestabilidad financiera. Otras personas están en un mar de pasiones y de necesidades afectivas y están confundidos y viven como en una tormenta permanente.

¿Cuál es el lago mío y cómo puede Cristo ayudarme a caminar por encima de ese lago? Que el lago no me anegue. Que yo no me hunda en ese lago. El lago de mi inestabilidad financiera. El lago de mi inestabilidad emocional o afectiva. El lago de tantas cosas que nos pasan, de mi propio temperamento. Repito que yo no me hunda. Que Cristo venza. De eso se trata, para que yo pueda caminar sobre el agua. Pero no se nos olvide que Pedro pudo caminar sobre el agua mientras estuvo viendo a Cristo. Y si tú quieres caminar sobre tu propio lago, no quites la mirada de Jesús. Amén.

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