Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Jesús en el milagro de la multiplicación dice ?no hay que despedirlos, pueden quedarse conmigo?; es decir que en Cristo lo encuentro todo porque Él perdona mis pecados, cura mis enfermedades, me libera del poder del demonio, me enseña con gran sabiduría y también puede alimentarme.

Homilía o181007a, predicada en 20220801, con 6 min. y 39 seg.

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Transcripción:

Sin duda uno de los milagros más conocidos de Cristo es la multiplicación de los panes. Y yo quisiera hoy comentar dos cosas. Primera. Unámonos en una campaña para que cese esa tonta interpretación que le pretende quitar este milagro a Cristo. Lo habrás oído de muchas personas, que no hubo multiplicación, sino que el ejemplo de Cristo y de los apóstoles sirvió para que la gente aprendiera a compartir. Esa tonta interpretación mezquina, además, pretende quitarle un milagro a Cristo para tantos que hizo nuestro Señor. Quitarle un milagro no solo es mezquino, sino que es una tontería.

Pero es que además, el texto mismo de la Biblia nos muestra que esa interpretación no es posible, porque fíjate tanto en Mateo, en la versión de Mateo, que es la que hemos leído en la Misa de hoy, como en la versión de San Lucas, por ejemplo, cuando los discípulos le hablan a Cristo, le dicen despide a la gente para que vayan a conseguir de comer. Eso está claro, para que vayan a conseguir qué comer, para que consigan provisiones. Es otra traducción. Si los apóstoles están diciendo la gente necesita ir por provisiones, necesita conseguir comida, es porque no la tenían. Entonces, repito, sin arrogancia, pero con mucha claridad. Pongámonos en la campaña de frenar esa interpretación tonta y mezquina. Claro que compartir es hermoso. Y claro que la solidaridad es algo bello. Pero tú no tienes que quitarle un milagro a Cristo para enseñar lo que significa compartir. Bueno, ese era el primer punto.

El segundo punto que quiero destacar es que me he preguntado con fe plena, por supuesto, en que el Señor hizo este milagro. Me he preguntado ¿Por qué lo hizo? Es una pregunta que puede sonar rara ¿Por qué Cristo hace milagros? Porque uno puede pensar, cuando Cristo sana a un paralítico realmente sin esa intervención del Señor, el paralítico no hubiera podido mejorar su vida. Lo mismo si pensamos en un ciego, lo mismo si pensamos en un exorcismo que libera del ataque y la infestación del demonio a una persona. En esos casos como que el por qué del milagro es más o menos evidente. Pero ¿Por qué la multiplicación de los panes? Podemos decir, la solución que planteaban los apóstoles no era una cosa irracional ni era una cosa imposible. Lo que ellos estaban planteando era muy razonable. Que vayan y consigan algo de comida. Eso no era algo imposible y sus vidas no iban a quedar terriblemente dañadas si no se hacía este milagro.

¿Por qué Cristo hizo este milagro? Hay una interpretación litúrgica muy bonita, y es que, por ejemplo, en el profeta Isaías encontramos, Dios había prometido. Oiga esto. Dios había prometido que iba a preparar un banquete para su pueblo. Entonces esas palabras del antiguo profeta seguramente resonaban en el recuerdo del pueblo y también, por supuesto, en los oídos de Cristo. Entonces, el milagro de la multiplicación de los panes viene a ser como el cumplimiento de lo que dijo Isaías. Realmente la multiplicación de los panes. Es Dios preparando un banquete para su pueblo en el desierto. En el sentido de un lugar donde no es posible conseguir alimento. Y en este sentido, no se trata solo de saciar el hambre de la gente, sino se trata de dar un signo, un signo profundamente profético que muestra quién es Cristo.

Hay otra razón, si se quiere, más espiritual, que nos indica por qué quizás Cristo quiso hacer este milagro. Y esa razón ¿Cuál es? A ver, Cristo les enseñaba, Cristo los curaba, Cristo los liberaba del demonio y ahora Cristo los alimenta. Parece que el mensaje fuera también. No hay que despedirlos, pueden quedarse conmigo. Es decir, en Cristo lo encuentras todo. Es muy hermoso recordar que muchos de los cristianos más fervorosos de los primeros siglos entendieron ese mensaje del Señor. Especialmente aquellos que tomaron opciones tan radicales como irse a vivir al desierto. Todo lo tengo en Él.

Siglos después, la gran Teresa de Jesús diría: Quien a Dios tiene nada le falta, solo Dios basta. El que puede perdonarme los pecados, curarme las enfermedades, liberarme del poder del demonio, enseñarme con gran sabiduría, también me puede alimentar. Es decir, el mensaje es, en Cristo lo tengo todo, en Cristo lo tengo todo. Y con esa frase quisiera que te quedaras. En Cristo lo tenemos todo. Para Él la gloria. Amén.

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