Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Pedirle al Señor que entendamos y aceptemos su mensaje antes que pedirle se quite el dolor que estamos sintiendo.

Homilía o181001a, predicada en 19960805, con 12 min. y 1 seg.

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Transcripción:

La primera lectura de la Iglesia de Santa Misa nos presenta un caso, un poco raro se trata de la confrontación de los profetas, uno llamado Ananias y otro Jeremias. Jeremias es el nombre de uno de los libros de la sagrada escritura y Ananias es un profeta apenas aparece en este pasaje hemos escuchado. Ananias y Jeremias hablan al mismo tiempo y a la misma gente en una misma circunstancias pero dicen dos cosas totalmente distintas. ¿Qué era lo que estaba pasando en esa época? Ananias y Jeremias se encuentran en Jerusalén, la capital del Reino de Judá. El Rey Jeconías ha sido llevado a la deportación, el pueblo se ha quedado sin rey y el templo ha sufrido un primer saqueo. La situación entonces es crítica y triste y la gente se encuentra descorazonada. Ananias se presenta con un lenguaje de esperanza, Dios nos ha castigado, pero dentro de muy poco tiempo Dios va evitar el yugo de Babilonia porque efectivamente fue Nabucodonosor el Rey de Babilonia quien causó ese primer desastre al Reino de Judá.

Entonces, Ananias tiene un mensaje de consuelo y un mensaje de esperanza. Las cosas van a mejorar ya muy pronto va acabar, van a volver los objetos del templo Jeconías también regresará con el Rey y nosotros volveremos a hacer lo que éramos. Ese es el mensaje de Ananias. Jeremías por su parte decía palabras de tristeza, de desgracia, por ejemplo le dice a la gente, este tiempo que acaba de suceder es solo el comienzo de los dolores y más terrible está por llegar. Y dice, el Templo de Jerusalén va a hacer arrasado como fue el templo de Silo y dice que la ciudad de Jerusalén será convertida en polvo y la maldición para todos los pueblos, porque quedara tan destruida que la gente a manera de maldición dira eso quedo como Jerusalén. El mensaje de Jeremias entonces es un mensaje de tristeza, de aflicción, de duelo, de profunda conversión.

Y aquí tiene la parte interesante ¿Cómo distinguir entre esos dos mensajes? Y hablan a una misma gente, a un mismo tiempo y en un mismo lugar. Pero Jeremias a esa gente que está ya triste le dice van a venir todavía más desgracias. Porque el momento de la sanación todavía no ha llegado, Ananias en cambio tiene un mensaje de consuelo. No se entristezca más ya casi va a llegar la solución. Se encuentran frente a frente, esa es la escena que hemos escuchado en esta lectura. Y Ananias toma de los hombros de Jeremias un yugo. Es que Jeremias era como muy pedagogo diríamos en la demostración de sus mensajes y Jeremias había salido a profetizar con un yugo. Se puso un yugo en los hombros y así dijo la cosa va a ponerse peor. Entonces Ananias cogió el yugo de los hombres de Jeremias y lo rompió y dijo ese yugo que representa la dominación de Babilonia se va acabar. Jeremías le dice habrá que ver, habrá que ver que sucede y se fueron cada uno para su casa.

Cuando ya se habían retirado, Jeremias recibe una palabra del señor, y movido por el espíritu de Dios le dice esas palabras que hemos escuchado al final. Escuchame Ananias el señor no te ha enviado, tú has inducido a este pueblo a una falsa confianza. Mira yo te alzaré de la superficie de la tierra. Ananias decía que Israel no iba a ser despojado de su tierra. Pues Jeremias le dice a Ananias tú que andas diciendo esas cosas tu vas a hacer desterrado y no vas hacer sacado solamente de la tierra de Judá sino de todas las tierra. Te vas a morir este año. Y ese año murió Ananias. Y las palabras se habia dicho Jeremias se cumplieron. Que enseñanza nos deja esta contienda entre profetas. Muchas veces cuando nos llegan tiempos duros, nuestra primera reacción es simplemente que pase el dolor, que pase el dolor, que pase la tribulación, que se acabe, que todas las cosas se arreglen, que vuelvan hacer como antes.

Ese es el estilo de Ananias, que ese dolor se acabe rápido, rápido y que yo pueda volver a la paz que yo tenía antes. Ese es el estilo de Ananias. La característica de este estilo, que se acabe mi dolor, pero yo no entiendo lo que Dios quería decirme con ese dolor. Que se acabe la acumulación, que se acabe de la guerra, que se acabe el destierro, que se acabe la enfermedad. Pero sin que yo entienda nada es el estilo de Ananias. Simplemente que me quiten es dolor que pase esa pesadilla, pero si no entender qué es lo que Dios me quería decir. No pensemos que Jeremias era una especie de enemigo del pueblo que se gozaba viendo sufrir a la gente. No Jeremias sufre todos los dolores de sus hermanos de raza. No es que Jeremias se goce viendo como la gente sufre y padece no. Si no que Jeremias se da cuenta de que solo podrá vivir el consuelo y la sanación verdadera, cuando haya una conversión verdadera cuando le hayamos entendido a Dios que es lo que me quiere decir en cada circunstancia, especialmente en las circunstancias de tribulación de la vida.

Por ese motivo mis queridos hermanos nuestra enseñanza en este día es, que no basta simplemente huir con él con el dolor y con pedirle a Dios que se me pase este problema, que yo consiga trabajo rápido, que se me alivie esta enfermedad, que se acabe esta situaciones en mi familia. No, no basta eso lo primero que hay que decirle a Dios es señor que yo entienda el mensaje que me quiere decir. Señor que yo acepte la palabra que tú me quieres enseñar, que tu me quieres transmitir por medio de estos acontecimientos. Y que luego, mi corazón se convierta total y absolutamente hacia ti y entonces tú enviará verdaderamente el espíritu de consuelo, de restauración y de sanación.

Porque también hoy queridos hermanos, hoy también hay profetas como Ananias. Que inducen una falsa confianza en el pueblo. Yo podría dar muchos nombres, pero voy a dar al público uno para que usted sepa y para que no crea en la falsa confianza. Usted ha oído hablar de la Era de Acuario, ha oído hablar de la Era Azul, de la Nueva Era que está a punto de venir. Usted a oído hablar que vendra tiempo de paz, de reconciliación, integración del hombre con el cosmos y del hombre con la mujer y del hombre consigo mismo y que todo esto lo lograremos a través de una sabiduría cósmica y una sabiduría ecológica que empieza con el cuento de los cuarzos, las pirámides, la meditación trascendental, el poder mental y enchufarse uno a la fuente de divinidad que se supone uno tiene dentro. Ese es Ananias hoy, esa es la mentira de hoy. Esa es la falta de confianza de hoy.

La persona tiene pecados y pecados graves y no se arrepiente, si no se dedica simplemente a repetir mantras y decir sílabas en otras lenguas para tranquilizar su conciencia o hacer yoga, o lo que sea por olvidarse de su problema. Esa es la falta confianza, esa es la mentira, ese es el Ananias de hoy. Y esas mentiras y esos engaños y esa Nueva Era pasarán y se acabará como acabó Ananias porque no es la primera vez el gnosticismo. Ese es el nombre que se tiene, no es la primera vez que el gnosticismo intenta adormecer las conciencias para que no nos convirtamos de corazón a Cristo, a su sangre, a su gracia y a su cruz. Queridos hermanos nada de falsas confianzas, primero hay que pasar por el destierro, hay que pasar por la tribulación, no para desesperarse, ni para amar el dolor, sino para saber, que solo cuando la entendamos el mensaje a Dios vendrá verdadera paz. Qué no tiene color azul, que no tiene nombre de acuario y que no se llama Nueva Era sino que se llama redención y resurrección se llama gracias y cruz que se llama Jesucristo a él la Gloria y el honor por los siglos. Amén.

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