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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Seamos prudentes y vigilemos nuestro corazón ante los sentimientos de revancha porque no son gratos a Dios; démosle espacio al amor de Nuestro Señor para que haga su obra perfecta.
Homilía o172007a, predicada en 20240730, con 9 min. y 14 seg. 
Transcripción:
El Evangelio de hoy, mis hermanos, nos presenta esa comparación entre el trigo y la cizaña. Y definitivamente lo que más le impacta a uno es eso que dice Cristo. Que crezcan juntos. Y uno se pregunta ¿por qué el mal no se arranca de una vez? Es ese un tema apasionante para mí y creo que una de las razones por las que es apasionante es porque he nacido y he crecido en un país en donde las acciones radicales y el deseo de una justicia absoluta y fuerte, pues han estado muy presentes, pero mucha gente tiene esa idea de ver cómo se puede lograr justicia, justicia hasta el fondo, cómo se puede erradicar la corrupción. Y está bien, está bien que queramos vencer el pecado. Pero el problema es que a veces no solamente queremos arrancar el pecado, sino queremos arrancar al pecador. Y ahí es donde las cosas realmente no coinciden con el Evangelio.
Le voy a dar un ejemplo. Hay un país en Latinoamérica que ha logrado grandes resultados contra las pandillas y contra, digamos, asociaciones de criminales. En ese mismo país también hay unos interrogantes muy serios sobre cómo se están manejando los derechos humanos de las personas que son apresadas y también si todos los que están apresados han recibido el debido proceso. Han tenido el debido proceso, no sea que estén sucediendo otro tipo de injusticias. Bueno, en ese país se han filmado muchos videos mostrando la manera como se trata a estos criminales. Supongo que muchos de ellos, la mayoría de ellos criminales. No puedo asegurar nada más porque no soy experto, no conozco. Entonces la manera como los tratan, están así, en calzoncillos o agachados en cuclillas, caminando uno detrás de otro, esposados claramente, en situaciones de auténtica humillación. Y cuando se publican esos videos en las redes sociales, entonces la gente desfoga toda su inconformidad con su propio país, con la injusticia. Por ejemplo, aquí en Colombia, eso es lo que habría que hacer en Colombia. Que les hagan eso, que se construyan las cárceles, que los traten así, que los humillen y ojalá haya pena de muerte.
Entonces ya entiendes por qué este tema del trigo y la cizaña a mí me impacta tanto. Porque yo vivo en un país donde la gente quisiera arrancar no solamente el pecado, sino al pecador, y quisiera acabar no solamente con la corrupción, sino con los corruptos, y quisiera matar no solamente el mal, sino a los malvados. Las palabras de Cristo le ponen como un límite a esa manera nuestra de pensar, le pone un verdadero límite a ese pensamiento nuestro. Y las palabras de Cristo también nos enseñan algo importantísimo, y es que es muy difícil distinguir entre trigo y cizaña.
Y quiero dedicar unos dos minutos para explicar por qué es tan difícil en la práctica y en la realidad distinguir el trigo y la cizaña. No es tan claro. Y a veces cuando uno dice seamos radicales contra este o contra este. Uno no sabe la cantidad de veces que se está equivocando. Voy a presentar argumentos.
En primer lugar, hay personas que son muy buenas para disimular. Muy buenas. Y esto vale sobre todo para aquellos que parecen trigo y trigo de máxima calidad y resultaron ser la peor de las cizañas. Entonces, seguramente esos que parecían trigo reciben muchísimos aplausos y reciben muchísima consideración y honores. Y resulta que por dentro eran cizaña y eso vale la pena tener cuidado. Dentro de la Iglesia ha sucedido. No se nos olvide que tenemos el caso de algunos cuantos sacerdotes. Dios nos preserve, nos mire con misericordia a todos. Pero ha habido el caso de sacerdotes muy renombrados, fundador de tal comunidad que realmente ha sacado todo un ejército de sacerdotes bien formados, ortodoxos, santos. Un gran artista. Y luego se destapan cosas y resulta que no era tan trigo. Uno se equivoca. Y muy probablemente lo mismo sucede cuando algunas personas consideramos que son cizaña y nosotros no sabemos qué es lo que esas personas realmente han hecho o qué es lo que realmente están haciendo por otras personas. Así que este es el primer argumento. Uno se equivoca mucho porque hay gente que es muy buena para aparentar su bondad o para ocultar su virtud por humildad o por otra razón. Entonces, cuidado con eso.
Segundo, no se nos olvide que las intenciones a veces no aparecen. De hecho, la mayor parte de las intenciones no aparecen. Y esto quiere decir que muchas veces nosotros desconocemos lo que hay en el corazón de las personas. Este desconocimiento de la realidad del corazón hace que podamos equivocarnos gravísimamente porque la persona puede tener intenciones que son bastante lejanas de lo que se ve. Intenciones que nosotros no comprendemos y observemos que muchos santos, por ejemplo, fueron calumniados y fueron tratados como cizaña. No se nos olvide por ejemplo, San Juan de la Cruz fue encarcelado por sus propios hermanos, los Carmelitas de aquel tiempo, Siglo Dieciséis. Fue tratado como como cizaña. Nadie sabía lo que había realmente en él. Otra carmelita muy famosa, Santa Teresa de Jesús, igualmente encarcelada. Bueno, no llegó a la cárcel, pero hubo varios procesos que se adelantaron ante la Inquisición para ver qué se hacía con Teresa de Jesús.
Nosotros desconocemos muchas cosas del corazón y desconocemos muchas intenciones profundas lo que Dios ha hecho en las personas. Hay personas que tienen una corteza muy poco amable y sin embargo, por dentro son manantiales realmente de virtud y son auténticos sagrarios del Señor. Piensa, por ejemplo, lo acontecido con una santa Faustina Kowalska. Todo el mundo dice que ella, en parte por su formación como tan básica que tuvo, pues Santa Faustina no era una persona muy amable, más bien parecía hosca. Cualquiera de sus hermanas que le hubiéramos preguntado tal vez hubiera dicho me parece muy antipática, me parece un poco egoísta, me parece muy ruda. Y seguramente alguien pensó en sacarla del convento que no merecía estar ahí. Nos equivocamos. Desconocemos muchas cosas.
Y por último, no se nos olvide que hay personas que genuinamente han hecho cosas muy perversas y ya las calificamos como cizaña. Pero esa persona estaba en el plan de Dios, en algo maravilloso. Para mí el ejemplo más espectacular es el de San Pablo, que por algo se celebra. Hay toda una celebración de la conversión del apóstol San Pablo el Veinticinco de Enero, fiesta de la conversión de San Pablo. Antes de su conversión cualquiera lo hubiera señalado como cizaña. Mátenlo, acábenlo. ¿Pero a quién hubieras matado? Hubieras matado a uno de los apóstoles más grandes de todos los tiempos. Porque había una historia de conversión que estaba a punto de suceder. Así que seamos prudentes y vigilemos el propio corazón.
Quiero insistir en aquello en lo que empecé. Esos sentimientos de castíguenlos, castíguenlos, destrúyanlos. Esos sentimientos que son de revancha, que son de venganza, esos sentimientos no son gratos a Dios. Y creo que ahí cometemos algunos de nuestros peores errores. Démosle espacio al amor de Dios. Démosle espacio a la misericordia de Dios, para que se haga su obra perfecta. Amen.

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