Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Cuando se trata de pecados propios Cristo quiere que seamos radicales, pero cuando se trata de los pecados de otras personas Cristo nos invita a la prudencia, a dejar que Él obre.

Homilía o172005a, predicada en 20200728, con 4 min. y 22 seg.

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Transcripción:

Si fuéramos a dar un título a esta homilía, tal vez podríamos llamarla: El momento de la acción. Porque es muy interesante comparar la parábola del trigo y la cizaña, cuya explicación aparece en el Evangelio de hoy con las enseñanzas de Cristo. Por ejemplo, en el Sermón de la Montaña, cuando habla de lo que uno tiene que hacer frente a sus propios pecados o las raíces de sus propios pecados, con la ayuda del Espíritu Santo, vamos a ver cómo puedo explicarme. Fíjate que cuando se trata de cosas en las que uno está cayendo, cuando se trata de los pecados propios, Cristo reclama una acción prácticamente inmediata, drástica, radical. Así, por ejemplo, nos dice siempre con sus analogías, con sus metáforas, nos dice: Si tu ojo te hace caer, sácatelo. Si tu mano te hace caer, córtatela. Se ve que la acción es pronta, radical, definitiva.

En cambio, en la parábola del trigo y la cizaña la cosa es compleja y la cosa es compleja, porque si nosotros recordamos, el texto está en el capítulo trece de San Mateo, no la explicación, sino el texto mismo de la parábola. Vemos que el dueño de aquel sembrado dice: Dejen crecer juntos a lo que parece trigo, a lo que parece cizaña. Déjenlos crecer juntos hasta que llegue el tiempo de la cosecha. Entonces observa cuando se trata de pecados propios, cuando se trata de situaciones propias. Cristo quiere que seamos radicales y que actuemos prontamente. Por eso esto se llama el momento de la acción.

En cambio, cuando se trata de tomar acción sobre cosas que no nos constan directamente, entonces Cristo nos invita a la prudencia. Hay muchas cosas que te pueden parecer buenas, no son tan buenas y muchas cosas que te parecen malas no son tan malas. Se ve una diferencia muy grande entre el reclamo de actuar que Cristo tiene para nosotros cuando se trata de los pecados propios y el reclamo, o más bien la paciencia que Cristo pide cuando se trata de las situaciones de otras personas. Es como si nos dijera en lo que es tuyo y a ti te consta que es tuyo, no tardes en obrar. En lo de los demás, deja más bien que sea Dios quien obre. Esta enseñanza aparece varias veces en la Biblia. Tal vez el modo más escandaloso como aparece porque el lenguaje no nos gusta, es aquella frase que dice: Es mía la venganza mía, la recompensa mía dice es mía. Entonces, el momento de acción, para resumir, tiene que ser pronto cuando se trata de lo tuyo.

Pero cuando se trata de otras personas, procura que sea más bien Dios el que obre. Entrega es la capacidad de entregar y entregar y entregar a Dios todo aquello que no depende radicalmente de nosotros. El cristiano practica mucho ese verbo. El verbo entregar, el verbo dar, dejar a los pies de Dios en lo mío, actuar prontamente en lo de los demás a los pies de Dios. Y vale más la paciencia porque es muy, pero muy fácil equivocarse.

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