Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Donde abundó el pecado--cosa que el pesimista destaca--sobreabundó la gracia--cosa que el optimista reconoce con gratitud.

Homilía o165003a, predicada en 20120727, con 4 min. y 38 seg.

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Transcripción:

Los seres humanos nos pasamos la vida haciendo clasificaciones. Nos encanta poner a nuestro prójimo en alguna caja, nos encanta clasificar y etiquetar a las personas; quizás esto tiene un aspecto positivo. Si uno puede reconocer a tiempo, cuál es aquella persona en la que se puede confiar y cuál es aquella en la que no se puede confiar, seguramente esa actitud puede protegernos de muchos daños, puede hacer que se logren buenos negocios o pasar muy buenos ratos. Pero hay un peligro en esto de estar clasificando tanto a las personas, y es que a veces, sin tener ni siquiera la información suficiente, ya vamos descartando a la gente simplemente porque su piel es de tal color o porque vienen de tal país, o porque proceden de una región, o porque tienen o no tienen tales o cuales estudios; ese es un peligro.

Una de las muchas clasificaciones es: entre gente que es optimista y gente que es pesimista. Se supone que la persona optimista mira sólo el lado positivo y está como ciego para lo negativo. Y por eso hay un chiste que dice que un pesimista es un optimista que se encontró con la realidad. Y bueno, ¿ entonces cómo es el pesimista? El pesimista es aquel que tiende a ver únicamente lo negativo, tiende a ver solamente las complicaciones. Y por eso también hay un chiste que dice que el pesimista es aquel que le encuentra un problema a cada solución. No es que le busque soluciones a los problemas, sino que le busca y le encuentra problemas a las soluciones.

Toda esta reflexión tiene que ver con el Evangelio de hoy, tomado del capítulo trece de San Mateo. Es la explicación que Cristo da de la parábola del sembrador. Y yo creo que esta parábola puede leerse como la parábola del optimismo o la parábola del pesimismo. El pesimista dirá: ?Mire cuántos terrenos tan distintos. Pero casi ninguno sirve?. Una parte de la semilla se perdió al borde del camino. Otra parte creció entre zarzas y se ahogó; otra parte en un terreno demasiado pedregoso y no creció. Es decir, nada funciona, casi nada funciona, casi todo se pierde. Esa podría ser una lectura pesimista, pero también existe la lectura optimista, esta lectura optimista es la que dice que ese poquito, ese poquito que se logra da un fruto abundantísimo. Es posible que muchas de las semillas se pierdan, pero también es verdad que aquello que da fruto da un fruto superabundante.

Yo creo que la Biblia va más por este lado, sin quitar el realismo, no digamos pesimismo sino el realismo de ver los problemas y las dificultades. La Biblia es decididamente optimista. Fíjate lo que nos dice San Pablo. "Y el pecado abundó". Y Pablo cita también este salmo. Tal vez sea el Salmo trece en el que dice, que el necio dice para sí: ?No hay Dios?. Y también aquello de que hay tanta gente que vive sin Dios, lo niega y se opone a Él. ¿Quién creyó nuestro anuncio? Dice Pablo: el pecado abundó. No hay uno que obre bien, ni uno solo. Y sin embargo, el mismo apóstol comenta: ?Aunque el pecado abundó, la gracia de Dios sobreabundó?. Y este es el mensaje que debe quedarnos. Nosotros no somos ilusos, pero sí estamos convencidos que más allá de las dificultades -que son reales-, hay vida, hay gracia y hay perdón.

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