Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Ser de la familia de Jesús quiere decir que aunque peque y me equivoque siempre habrá espacio para mí y al ser su familia soy coheredero de la eternidad.

Homilía o162008a, predicada en 20200721, con 5 min. y 11 seg.

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Transcripción:

El pasaje del Evangelio de hoy nos invita a hacernos esta pregunta ¿Qué significa ser familia de Jesús? Porque Él, señalando a los que le estaban escuchando en ese momento, dijo estos son mi madre y mis hermanos. El que escucha la Palabra de Dios es mi hermano, mi hermana y mi madre.

Entonces hagámonos la pregunta a imagen de la familia que conocemos, las familias de sangre. ¿Qué significa ser familia de Jesús? Es una pregunta que nos interesa mucho porque está ligada, por ejemplo, al sentido de la palabra fraternidad. Todos sabemos que en la Revolución Francesa se hablaba mucho de fraternidad, pero era una fraternidad que no era de familia porque no había papá. Como Dios se había eliminado del escenario la fraternidad de la Revolución Francesa es una fraternidad sin papá, es una fraternidad que realmente significa una especie de sentimiento compartido, de pertenencia, una cosa así parecida.

¿Qué es ser familia de Jesús? Y luego detrás de eso nos preguntamos ¿Yo soy familia de Jesús? O sea, yo vivo como familia de Jesús. Vamos a responder muy brevemente. En la familia uno se parecen a otros. Ahí lo que se llama aire de familia. A mí me pasa, por ejemplo, con varios de mis hermanos, especialmente con el menor. Pasa eso, la gente nos ve y dice claro, es que se nota, se nota que son hermanos. Hay un parecido. Entonces viene la pregunta. ¿Mi manera de obrar es reminiscente, es evocadora del modo de obrar de Cristo? Es decir, la gente podría decir este modo de obrar de Nelson, quién me hace recordar, venga a ver, venga a ver, esa manera de obrar de este hombre, pues me hace acordar de Cristo. Eso le ha pasado a varios santos.

Piense usted, por ejemplo, un San Camilo de Lelis en su manera de atender a los enfermos, un San Pedro Claver en su manera de atender a los esclavos negros en tiempos tan difíciles. Piense usted, por ejemplo, en un Francisco de Asís la gente veía a Francisco y había un aire de familia, algo que me hace acordar, de quien me hace acordar, espérese a ver. A mí se me hace como parecido, se me hace como parecido a Jesús, aire de familia. Eso es ser familia de Cristo. ¿Qué más? En la familia, hablamos de una familia en buenos términos. Siempre hay espacio, siempre se puede recibir. Yo tuve la bendición de una familia muy llena de amor. Nos seguimos queriendo mucho. Mi madre ya ha muerto, mi papá vive todavía, mis hermanos viven y una consigna permanente con mis hermanos, con la familia es, aquí siempre hay espacio para ti, aquí siempre eres recibido. Incluso uno de mis hermanos recuerda una frase que oíamos en aquellos tiempos siendo adolescentes, siendo jóvenes. Aquí siempre habrá un plato de comida para ti, siempre hay espacio para ti. Esto es maravilloso.

Ser de la familia de Jesús quiere decir que siempre hay espacio para mí, y si me equivoco, hay espacio para mí. Y si peco, hay espacio para mí. Y si quiero crecer, conocer más, amar más, hay espacio para mí. Siempre hay espacio para mí. Eso es muy bello, eso es muy bello porque eso significa que yo no tengo que estar mendigando un espacio, sabiendo que ya tengo un espacio en el corazón de Dios y de mi Madre la Iglesia. Esto es absolutamente maravilloso. Si lo tomáramos más en serio, le cuento que viviríamos mucho mejor.

Otro aspecto de familia es que dice Jesús en el Evangelio según San Juan. Dice El que trabaja, el siervo no se queda para siempre. En cambio, el hijo se queda, el hijo tiene herencia eterna. Por eso uno de los títulos para nosotros los cristianos, uno de los títulos que le encantaba a San Pablo, era coherederos. Nosotros recibimos la herencia, es decir, yo soy de la familia. Si se está discutiendo, por ejemplo, una herencia en una familia, y llego yo y digo denme. Un momento, usted no tiene nada que ver aquí, nada que ver. En cambio el hijo tiene parte, tiene herencia y la herencia nuestra es herencia de eternidad, es herencia de cielo, es herencia de gloria. Hay herencia para nosotros. Así que ánimo. Somos de la familia de Jesucristo.

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