Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

¡Dios no está para que tú lo domines o lo domestiques! Lo que más te conviene es descubrir y seguir Su voluntad que está sellada por Su amor, ternura y búsqueda de tu bien y tu paz.

Homilía o161013a, predicada en 20260720, con 6 min. y 4 seg.

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Transcripción:

Reconozcamos que es una gran ironía, mis hermanos, que queramos someter a Dios a nuestras condiciones, pero lo hacemos. Y el Evangelio de hoy nos da un ejemplo de cómo sucede esto. Algunos de los adversarios de Cristo, bastante suspicaces con Él, le dicen: Queremos ver un signo tuyo. Un signo, haz algo, convéncenos, pero convéncenos en nuestros términos, convéncenos de acuerdo con nuestro examen, con lo que nosotros queremos que tú hagas. Convéncenos. Ese fue el test. Esa fue la prueba que le pusieron a Cristo. Y esa es una de las maneras de domesticar a Dios, de pretender someterlo a nuestras condiciones.

Pero ¿qué sucede? Que Dios no entra en ese juego. Antes de comentar un poquito, ¿por qué Dios no entra en ese juego de someterse a nuestras condiciones? Yo quiero dar otros ejemplos de cómo nosotros pretendemos dominar a Dios, domesticar a Dios, someterlo a nuestra opinión y a nuestras limitaciones. El ejemplo del Evangelio de hoy es danos un signo, algo que veamos, algo que nos convenza. Pero hay otros. Hay personas que pretenden que si no lo entienden, no es posible. Por ejemplo, los milagros. Si no puedo entender cómo se multiplicaron los panes, no hubo multiplicación de panes. Y terminan diciendo estupideces como que eso no hubo milagro, sino que fue que la gente empezó a compartir. Lee bien el texto y verás que no cabe esa interpretación. Pero lo que quiero observar es cómo Dios tiene que caber en mi cabeza. Dios tiene que ser comprensible ante mis ojos. Y si Dios no es comprensible ante mis ojos, entonces no es Dios.

Es como yo no puedo entender que haya milagros como yo no puedo entender que haya un nacimiento virginal, porque eso no lo puedo entender, porque la materia que yo conozco no funciona así. Entonces eso no puede haber sucedido. Eso es pretender someter a Dios a nuestras condiciones. O los que quieren que Dios sea demostrado más o menos como una ecuación de la geometría, o experimentalmente como una ley de la física. Y si no cabe en mi laboratorio, no es Dios. Si no cabe en mis algoritmos, si no cabe en mis axiomas, si no cabe en mi sistema deductivo, no es Dios. Eso también es pretender meter a Dios dentro de nuestras limitaciones. Pero tal vez el ejemplo más escandaloso y el más dañino de pretender dominar a Dios es el caso de la brujería y de la magia, porque lo que se busca en el caso de la brujería es tener poderes sobrenaturales, de hecho poderes divinos, pero a mi servicio. Si Cristo nos enseñó en el Padrenuestro a decir: Hágase tu voluntad, Padre, Padre, hágase tu voluntad, eso nos enseñó Cristo. El mensaje de la magia es que se haga mi voluntad, que las cosas se hagan a mi manera.

Entonces yo quiero salud, o yo quiero dinero, o yo quiero amor y quiero el amor en mis condiciones. Aquí, por ejemplo, en Bogotá ha habido una campaña publicitaria de un brujo o una asociación de brujos que prometen acierto en el amor y el tipo de acierto es lo que ellos llaman amarres y hablan de amarres sexuales y dicen con persona del otro sexo o del mismo sexo como quien dice lo que a ti te satisfaga, lo que tú quieras. Ponemos las fuerzas sobrenaturales al servicio tuyo. Lo que a ti te guste, lo que a ti te parezca, lo que a ti te dé gusto. Esa es la manera como obramos y eso es la magia.

Entonces fíjate que quienes piden un signo o quienes quieren meter a Dios en un laboratorio, o quienes pretenden que sus razonamientos deben tener la claridad prístina de la geometría, o si no, no es Dios, o sobre todo los que están en el mundo de la magia y la la brujería. Todos ellos quieren dominar. Todos ellos quieren domesticar. Y Dios. Dios no es tu mascota. Yo sé que esa frase se oye horrible, pero te la tengo que decir y repetir Dios no es tu mascota, Dios no está para que tú lo domines o lo domestiques. De hecho, lo que más te conviene es descubrir y seguir su voluntad, porque su voluntad está sellada por el amor. Su voluntad está sellada por la ternura, por la búsqueda de tu bien, es decir, por tu propio bien. Lo que más te sirve es obedecer a Dios por tu propio bien. Lo que más te sirve es acoger los signos que Él ya te ha dado, en vez de estar pidiendo otros signos. Acoge lo que Él ya te ha dado y descubre en él tu paz y descubre en él tu bendición. Amén.

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