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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
No da Dios señales a los pedigüeños que siempre quieren otra señal, ni tampoco a los que quieren controlar el actuar de Dios.
Homilía o161003a, predicada en 20120723, con 4 min. y 49 seg. 
Transcripción:
Seguimos nuestro recorrido por el Evangelio según San Mateo. Sabemos que en el tiempo ordinario vamos primero con Marcos, luego Mateo y luego Lucas, y ya en este momento estamos en el capítulo doce de San Mateo, donde una vez más los adversarios, los que desconfían de Cristo, los que necesitan que él quede mal, que se desacredite, le hacen una pregunta, una petición difícil, Queremos ver un signo tuyo. Hay varias cosas que anotar con respecto a esta petición. Ya Cristo había hecho muchísimos signos, signos innegables, incontestables. Podemos recordar ese otro pasaje donde algunos discípulos de Juan Bautista van donde el Señor y le preguntan ¿Eres el que tenía que venir? ¿O debemos esperar a otros? Y entonces Jesús les dice: Vayan y cuenten lo que están viendo. Y lo que estaban viendo era una sesión de milagros ciegos que empezaban a ver, paralíticos que caminaban, leprosos que quedaban limpios. Es evidente que Cristo había hecho muchos signos. Entonces, qué significa eso de queremos ver un signo. Sabiendo que ya él había hecho tantos signos. Pues hay dos o tres interpretaciones. Una es queremos ver un signo más. Y en eso yo creo que esta gente se puede parecer a nosotros, porque a veces nosotros como que no nos contentamos con todo lo que Dios ha hecho en nuestra vida y siempre estamos como pidiéndole otra prueba más de ¿que de veras estás conmigo? ¿De veras me amas? ¿De veras me has perdonado? Pero, si me has perdonado. Hay una cantidad de personas que no se sienten perdonadas. En realidad me has perdonado. En realidad me consideras como tu hijo. Es como si tuviéramos que pedir siempre un signo más. Otra manera de interpretarlo es ésta: Los signos que Jesús había hecho, los había hecho de una manera llamémosla espontánea o inesperada. Y resulta que ellos lo que le están pidiendo es haz un signo ahora, aquí, delante de nuestros ojos. En ese caso, lo que ellos están pidiendo son condiciones en las que puedan controlar que efectivamente Dios sí obra a través de Jesucristo. Es decir, están pidiendo control, diríamos nosotros. En nuestra mentalidad científica contemporánea estaban pidiendo condiciones de laboratorio. Yo creo que si Jesús viviera en nuestro tiempo, los enemigos de Jesús le dirían eso, pues se cuenta que tú sanas leprosos, pues aquí tenemos un leproso. Estamos en esta sala de este hospital. Por favor, pasa la mano. Queremos grabar las palabras que dices. Queremos detectar tu pulso. Queremos ver qué es lo que sucede contigo. Queremos estudiar las células en el momento en el que se curan. Es decir, queremos tener control de la situación. Pero Jesús les dice: No se le dará ningún signo a esta generación. Es decir, que para los pedigüeños que están siempre reclamando otra y otra señal, finalmente Dios les resultará insuficiente. No tendrán ese signo que esperan. Y para aquellos que quieren tener control de las cosas, y para aquellos que quieren estar seguros de que ellos son los que manejan la situación, para ellos tampoco hay una señal. Y la razón es muy sencilla. Mira las señales que da Cristo. No son señales para obligarnos a creer, sino para invitarnos a creer. Las señales que da Cristo son señales del reino de Dios de que Él toma el control. No señales de que nosotros podemos controlar lo que Dios quiere. Permita el Señor que aceptemos los muchos, muchos signos de su gracia y de su amor, y que así también podamos transmitir a otros lo que hemos recibido. Es decir, que nosotros mismos seamos señales del Reino.

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