Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

En medio de tanto odio y juego sucio los cristianos estamos llamados a ser hombres de justicia, no de revancha.

Homilía o153013a, predicada en 20220713, con 6 min. y 16 seg.

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Transcripción:

El Evangelio de hoy es una preciosa oportunidad para descubrir la diferencia entre la justicia y la revancha. Justicia y revancha. La revancha es lo que muchas veces uno busca. Es decir, tú me pegaste, yo te pego y quedamos en paz. La expresión más clásica de la revancha es la ley del talión: ojo por ojo, diente por diente, esa es la revancha. Si traducimos la revancha al plano social se convierte fácilmente en un lema político o un lema de campaña política muy atractivo. Por ejemplo, ahora le toca al pueblo. Detrás de ese mensaje lo que hay es la revancha, ya les tocó mucho a los políticos tradicionales, ahora venimos nosotros y con nosotros viene la masa del pueblo, porque vamos a dar una nueva justicia, una nueva etapa empieza, ahora le toca al pueblo. Ese es el estilo de la revancha y la revancha es muy atractiva para el corazón humano porque tiene un cierto aspecto, un cierto aspecto de eso, de justicia, se está haciendo justicia.

Tiene, sin embargo, algunos problemas la revancha, tiene problemas. Por ejemplo, es muy difícil, muy difícil, causar exactamente el mismo daño que me causaron. De esto hemos hablado en otras ocasiones, más frecuentemente lo que sucede es que se empieza una espiral de violencia cada vez peor, que no la debo poner como espiral hacia arriba, sino más bien como espiral hacia abajo, porque es como hundirse en el abismo. Y en otras predicaciones hemos mencionado el caso de lo que sucedió y sigue sucediendo entre israelíes y palestinos, y cada uno se supone que está aplicando una justicia de revancha y cada uno se apoya en que el que empezó fue el otro. No es que los culpables son los judíos, los culpables son los palestinos, los culpables. Y en esa, en esa especie de continua revancha, pues lo que termina es una destrucción terrible.

Se atribuye a Gandhi aquella frase, no sé si la dijo realmente, pero es una frase que tiene mucha sabiduría: Ojo por ojo y el mundo acabará ciego. Ese es un problema que tiene la revancha. El otro problema que tiene la revancha es que no solo multiplica la presencia del mal, sino que desconoce la complejidad de los actos humanos, de la interioridad de los actos humanos. Usualmente los códigos civiles y, sobre todo, los códigos penales tratan de tener en cuenta lo que llaman atenuantes. Y muchos de estos atenuantes tienen que ver con circunstancias internas de la persona. Por ejemplo, la más famosa de estas circunstancias atenuantes es lo que se llama ira e intenso dolor. Una persona, por ejemplo, que ve que acaban de maltratar a su hijo o a su hija, es muy difícil que actúe de una manera medida y de una manera justa. Entonces, quizá se va a exceder, pero el derecho toma en cuenta que hay unos factores interiores, unos factores en la intención, unos factores en el sujeto. La revancha no suele tener en cuenta esto.

¿Por qué estoy hablando de este tema de la justicia y de la revancha? Porque Cristo quiere que nosotros busquemos justicia y que no nos dediquemos solamente a buscar la revancha, porque Cristo quiere que nosotros busquemos lo que es justo ante Dios y que no nos dediquemos solamente a desquitarnos de los demás o a desquitarnos de la vida, porque esa es otra forma de revancha. Conoces a esa persona que, por ejemplo, ha tenido que padecer pobreza y entonces, en medio de su pobreza, pues se llena de amargura y luego cuando ya tiene los medios, entonces empieza a acumular con egoísmo y empieza a amontonar riqueza y empieza a amontonar bienes. Y el corazón en algunos casos, se vuelve muy duro, terriblemente duro, porque en el fondo la persona se está desquitando, es decir, la persona está tomando la revancha, hay que tener cuidado con ese estilo.

Y por eso el Señor quiere que nosotros entremos en una verdadera sanación. Cuando nosotros somos sanados, cuando nosotros somos restaurados por el Señor, entendemos que efectivamente nos han hecho daño otras personas, entendemos que tuvimos tiempos muy duros en la vida, pero entendemos que por encima de esos tiempos estamos llamados a vivir en plena amistad, a vivir en plena justicia ante Dios. Es un mensaje tan necesario hoy, en medio de tanta, tanta polarización, en medio de tantas venganzas, en medio de tantos rencores y de tanto juego sucio, nosotros, los cristianos, estamos llamados a ser hombres de la justicia, no de la revancha. Amén.

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