Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Pidámosle a Dios que a medida que avanzamos en su conocimiento no nos dejemos llevar por la vanidad y el orgullo; sino que en todo momento le demos el primer lugar a Jesucristo.

Homilía o153008a, predicada en 20160713, con 6 min. y 45 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

En el Evangelio de hoy encontramos a Jesús que da gracias a Dios, su Padre, por el camino extraño, pero bellísimo de la Providencia. Camino por el cual suele suceder que los sabios y entendidos no comprenden lo que la gente sencilla y fiel sí llega a entender. En esta ocasión quisiera que reflexionáramos en la primera parte de eso que nos dice Cristo, los sabios y los entendidos que a veces no entienden el lenguaje de Dios.

¿Qué obstáculo puede haber para que una persona que quizás tiene más estudios que el promedio de la población y más inteligencia que el promedio de la población, sin embargo, se aparte de las hermosas verdades de fe que Dios nos ha dado? Esta pregunta yo creo que es pertinente, porque si uno mira la historia de la Iglesia, se da cuenta que muchos de los grandes adversarios de la fe han sido personas muy inteligentes y con una gran capacidad de liderazgo. Es indudable que una persona como Arrio, aquel sacerdote que le dio nombre a la herejía llamada arrianismo, ese Arrio que negaba la divinidad de Cristo, era una persona con mucha inteligencia y era una persona con una gran capacidad de liderazgo. Lo mismo podríamos decir del obispo Nestorio. Lo mismo podríamos decir del sacerdote y monje agustino Martín Lutero, el que dio origen a toda esa gran cantidad de asociaciones, grupos y comunidades de protestantes. ¿Por qué muchas veces pasa eso?

Por qué incluso algunas personas se sienten escandalizadas porque van a confesarse, por ejemplo, con un sacerdote que tiene muchos estudios, tiene su doctorado en teología y ha estado en grandes universidades en Europa. Y resulta que a veces la gente se queda escandalizada cuando les oye decir cosas que son contrarias a la fe. En el modo como se expresan de la Eucaristía, que la Eucaristía es puramente un símbolo, que la resurrección de Cristo únicamente fue como una idea, como una especie de convicción interna en los apóstoles, pero no algo que le hubiera sucedido al cuerpo de Cristo. Hay gente que se expresa así y son gente que ha hecho muchos estudios. ¿Por qué pasa eso? Vamos a mencionar brevemente tres causas, mientras pedimos la misericordia de Dios, porque todos la necesitamos.

Primero, nos dice San Pablo que a veces el conocimiento, el tener mucho conocimiento, hace que se nos entre un virus muy peligroso que se llama la vanidad, que se llama el orgullo. Y a través de la vanidad y el orgullo se llega a la soberbia y cuando llegamos a la soberbia ya nos creemos gran cosa. Y ahí, heridos en nuestro corazón por la soberbia, pues lamentablemente nos volvemos discípulos del primero entre los soberbios, que no es otro que el demonio, porque el lema del demonio es: No serviré. Precisamente porque se creyó gran cosa, no quería servir a Dios, consideraba que servir a Dios era como humillarse, como abajarse: No serviré. Pues, también el conocimiento lo puede llevar a uno a esa especie de soberbia. Y el que está herido de soberbia, pues se aparta del Dios que da su gracia a los humildes, pero que aparta su gracia de los soberbios, como nos dice el apóstol San Pedro.

La segunda causa es que cuando se tiene la alegría de avanzar en el estudio, uno tiene también la alegría de comprender un poco mejor las cosas y entonces, nos puede suceder lo que ya denunciaba un gran obispo de la antigüedad, San Atanasio. Y es que uno se acostumbra a que las cosas solo son verdaderas si uno las puede entender. Precisamente, una cosa que San Atanasio les criticaba a los arrianos, a los discípulos de Arrio, era esa, que ellos se habían acostumbrado a que si no lo puedo entender, entonces no es verdad. Como limitando por el tamaño de mi cabeza, el tamaño de la verdad de Dios, es como querer reducir la inmensidad de Dios al tamaño de mi cabeza. Si no lo puedo explicar racionalmente, entonces no es. Si no tengo una explicación lógica y racional de por qué la Eucaristía es presencia real de Cristo, como no lo puedo explicar, entonces no es verdad. Fíjate que es como un derivado de la soberbia, pero es la soberbia marcada de otra enfermedad que se llama racionalismo. Otros hablan de racionitis, la inflamación de la razón, es creer que todo lo tengo que entender y si yo no entiendo algo es que no es verdad.

La tercera causa de esa dificultad es que, a veces, entre los que han estudiado mucho, se va creando un cierto sentimiento de pertenencia, es decir, una mentalidad que se llama mentalidad de club. Y la mentalidad de club es algo así como la sociedad de mutuo elogio. Entre los grandes teólogos que han estudiado muchísimo y que están en universidades muy prestigiosas, pues se van acostumbrando a que yo elogio tu trabajo y solamente hablo bien de ti y tú elogias mi trabajo y solo hablas bien de mí. Y entonces, esa mentalidad de pertenencia a un club, hace que perdamos la perspectiva porque ya decía San Pablo: «Si yo quisiera agradar a los hombres, ya no sería discípulo de Cristo». Y cuando uno se siente perteneciente al club de los intelectuales de la Iglesia Católica, fácilmente se le olvida que lo primero es el servicio a Jesucristo, incluso si eso entraña contradicción o persecución.

Bueno, bendigamos a Dios por estos misterios y pidámosle que nos guarde, que resguarde particularmente a nuestros superiores y pastores, a nuestros maestros y profesores, para que en toda circunstancia le den el primer lugar a Jesucristo. Amén.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM