Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

En Isaias asoma tempranamente la convicción de que el único Dios obra no sólo en el pueblo elegido sino, veladamente, en todas las naciones, sea que lo conozcan o no.

Homilía o153005a, predicada en 20120718, con 5 min. y 0 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Después de ser liberados de la tiranía del Faraón, los hebreos cruzaron el desierto en larguísima y tortuosa travesía. Finalmente, ya no guiados por Moisés, sino por Josué, entraron a la tierra prometida. Pero esa tierra prometida, la tierra de Canaán, no estaba vacía y esperándolos, había gente que vivía ahí, gente que tenía su propia religión o sus religiones, tenían sus costumbres y ciertamente no tenían mayor gusto en recibir al pueblo de Dios. Naciones como los hititas, los cananeos, los ferezeos, los jebuseos, habitaban ahí. Y todos estos pueblos inmediatamente ven en Israel a un enemigo. Los libros de Josué y de los jueces nos cuentan, en versiones diferentes y desde ángulos diferentes, cómo fue ese proceso de conquista de la tierra que Dios les había dado. Cosa que en sí misma es muy interesante porque era una tierra regalada, era el regalo de Dios, pero también tiene que ser una tierra conquistada. Y yo creo que ahí hay una imagen de muchas cosas, en la vida espiritual, todo es gracia, pero también es necesario ese camino que hace nuestra voluntad, ciertamente ungida y liberada por la gracia de Dios, es regalo y es conquista.

Esta historia conviene recordarla porque estamos oyendo estos días al profeta Isaías. El pasaje de hoy, por ejemplo, está tomado del capítulo décimo, y si uno tiene este contexto, puede entender qué es un poco lo que está sucediendo en esa época. Resulta que se ha consumado ya la división entre el reino del Norte y el reino del Sur, ya el pueblo elegido no está unido. El reino del Norte tiene su propia capital, que es Samaría y tiene su propio rey. Y el reino del Sur conserva como capital a Jerusalén y tiene su propio rey. Por lo menos, en la primera parte del ministerio de Isaías, ese rey es Acaz, que a veces también se escribe Ajaz. Entonces hay una enemistad, hay una división entre el reino del Sur y el reino del Norte.

Pero no solamente eso, más al norte de eso que llamamos el Reino de Israel, se encuentra Asiria y ese pueblo, un pueblo enormemente floreciente por esta época, estamos hablando siglo VIII, siglo VII antes de Cristo, ese pueblo tan poderoso, pues, se envanece y a eso es a lo que hace referencia la primera lectura de hoy. Le llama Azur, que es uno de los nombres que tiene ese pueblo, lo que nosotros llamamos Asiria. Y dice Isaías que Asur o Asiria se ha llenado de arrogancia, se ha llenado de soberbia. Y ellos creen que lo que ellos logran y que sus triunfos y sus victorias son simplemente un homenaje a sus propias capacidades. Pero aquí es donde viene lo interesante, mientras que en la época de Josué y de los jueces, los israelitas esperaban la victoria de Dios simplemente como una manera de victoria para ellos, es decir, si nosotros ganamos, gana Dios, y si nosotros perdemos, pierde Dios. Con el profeta Isaías, se amplía enormemente la mirada, porque resulta que Asur o Asiria es una nación pagana, pero aún siendo pagana, tiene que servir a los intereses de Dios, es decir, la soberanía de Dios no se limita a las fronteras de Israel. La soberanía de Dios no se acaba en ese estrecho territorio.

Dios también gobierna más allá de lo que ven los ojos de aquellos hebreos. Dios también gobierna, incluso allí donde parece que no se invoca su nombre. Y este descubrimiento es crucial porque es el primer rasgo de una fe que ya no se queda simplemente en una competencia de dioses, como los niños pequeños dicen: Mi papito le puede pegar al tuyo, mi Dios le puede ganar a tu Dios. Sino que este único Dios, el Dios que se ha revelado a Israel, se muestra al mismo tiempo como el Dios que de un modo misterioso, sin violentar la libertad humana, conduce la historia de los hombres hacia un plan, hacia un designio que a veces no terminamos de entender, la gloria para Él.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM