|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Mientras no seamos santos como Dios es santo estamos en proceso de conversión y tenemos que preguntarnos qué estamos haciendo con el amor que Dios nos ha dado.
Homilía o152009a, predicada en 20200714, con 4 min. y 56 seg. 
Transcripción:
Cuando Cristo inició su misión de predicación, milagros, exorcismos, comenzó aquella tarea preciosa, literalmente divina en el norte del país, es decir, la región misma de Galilea, donde Él se había criado. Es la región donde están poblaciones como Corozaín, Betsaida y sobre todo el importante puerto pesquero de Cafarnaúm. Fueron esos los lugares en donde Cristo realizó la mayor parte de sus milagros. De hecho, cuando un tiempo después él recorre Samaría y llega a la región de Judea, no hizo tantos milagros ni en Samaría ni en Judea. Así que la mayor densidad de manifestaciones del poder y del amor de Dios, esa mayor densidad, estuvo siempre en Galilea. Pero la respuesta que Cristo esperaba, después de sembrar con tanta abundancia, con tanto amor, su palabra, el testimonio del amor del Padre, la respuesta fue pobre. Y es ahí donde encontramos esas palabras que vienen a ser como una especie de bofetada.
Las palabras del Evangelio de hoy, tomadas del Capítulo número Once de San Mateo. Jesucristo compara a aquellas poblaciones de Galilea, las compara con ciudades que eran reconocidas por la abundancia de la maldad. Sodoma y Gomorra son ciudades en donde aparece con claridad la depravación. Tiro y Sidón, ciudades representativas de la cultura fenicia. Hablan de ese pueblo, el pueblo de donde vino la persona más perversa, más adiestrada en brujería que conoció la historia de Israel. Una mujer llamada Jezabel y que fue la esposa y en realidad la que mandaba en tiempos del rey Ajab. O sea que Tiro y Sidón son imagen de la brujería. Sodoma y Gomorra son imagen de la depravación.
Y Cristo le está hablando con dureza a las ciudades de Galilea que no se han convertido. Y les dice Son peores que la brujería, peores que la depravación, por eso hablo. Definitivamente se trata de una bofetada. Es un regaño muy fuerte, es una exhortación durísima. ¿Por qué Cristo habla así? Porque el amor se ha manifestado y no ha sido recibido. Lo que motiva, lo que despierta en el corazón de Cristo estas palabras tan fuertes es eso. El amor se ha mostrado y no ha sido recibido. Dios se ha hecho, por decirlo de alguna manera explícito, Dios se ha mostrado y no ha sido reconocido y no ha sido recibido.
A mí estas palabras me llegan muy al alma, porque yo pienso en cuántas cosas ha hecho el Señor por mí, de cuántas maneras me ha mostrado su amor. Y me pregunto dónde están los frutos de conversión que Cristo quiere ver en mí. Porque la tarea de la conversión no termina. Por algo dice el mismo Evangelio de Mateo Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto. Esa es la medida. Y mientras no lleguemos a esa medida, estamos en proceso de conversión. Y mientras estemos en proceso de conversión, tenemos que preguntarnos ¿Qué estoy haciendo con el amor que Dios me ha dado, con el amor que Dios me ha manifestado?

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|