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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Pista importante: ni la desesperación ni las falsas alianzas son respuestas.
Homilía o152003a, predicada en 20120717, con 15 min. y 19 seg. 
Transcripción:
Yo creo que hay dos frases que no podemos dejar perder. Dos frases que están en la primera lectura del día de hoy. Es un trance apurado el que está viviendo el rey de Judá. Recordemos que en la época de Isaías ya se ha consumado hace rato la división entre el reino del Norte y el Reino del Sur. El Reino del Norte se le da o recibe muchos nombres. Es a María a quien se le llama Efraín. Se le llama también Israel, Reino del Norte, la capital, la ciudad de Samaría. El que era rey en ese momento es ese señor de nombre Peka. Mientras tanto, en el Reino del Sur, el reino de Judá, la capital, es Jerusalén. El Reino del Sur es el que conserva la dinastía de David. Por consiguiente, la promesa de la estabilidad del cetro y de la estabilidad del trono en el reino del Sur, que también se le llama el reino de Judá, tenemos como rey a Acaz o Ajaz. El reino del Norte es un reino especialmente corrupto. Desde su fundación empezó con un general oportunista llamado Jeroboam y Jeroboam se inventó unos santuarios con el único propósito de que la gente no fuera hasta Jerusalén y por consiguiente, puso como sacerdotes a gente del pueblo nombrados por él, no nombrados por Dios, ni de la tribu de Leví. En ese reino corrupto, entonces abundan las intrigas, la violencia y también podríamos decir, las consideraciones puramente políticas. Entonces Peka, se alía con un rey de más al norte, el rey de Siria, capital Damasco, que en esa época se llamaba ese rey Razin. Se alían los dos para atacar a Judá. Con una consideración o con una mentalidad puramente económica y política. Pero de todas maneras, la situación para Ajaz es una situación desesperada. Es una situación muy tensa, preocupante. Este es el mismo rey al que Isaías le dijo aquel oráculo que está en el capítulo séptimo de su libro. Pide una señal en el cielo o en el abismo. Y entonces Ajaz dijo: No la pido, no quiero tentar al Señor. Entonces el Señor por su cuenta, te da una señal. La doncella está esperando un hijo, tenemos a Dios con nosotros. Emmanuel. Ese oráculo va a ser importantísimo cuando ya llegue la época del Mesías. Ese es el mismo Ajaz del que estamos hablando hoy. Isaías le dice dos pensamientos a esas dos frases que son las que yo no quiero que perdamos. La primera es vigilancia y calma. Estate atento, pero estate tranquilo. Y la otra frase importantísima es: si no crees, vas a la ruina. Si no mantienes la fe, vas a la destrucción. Si no crees, no subsistes. Son dos frases que Dios le regaló a Isaías para que se las dijera a Ajaz. Pero son dos frases que sirven para todos los momentos de tribulación, momentos de tribulación en la Iglesia, momentos de tribulación en nuestra vida, momentos de tribulación en la comunidad. ¿Qué nos está queriendo decir el Señor cuando nos sentimos amenazados, cuando sentimos que los poderes del mundo se alían para destruirnos? Eso lo siente uno a veces. A veces uno siente como que todo se junta en contra de uno o todo se junta en contra de la Iglesia o todo se junta en contra de la vida religiosa. Ahí es donde toca poner a trabajar esos dos lemas. Primero, atentos, pero sin perder la paz. Vigilancia y calma. Quizás nosotros ya sentimos la derrota en nuestra vida, porque nuestros pecados son las entradas del enemigo en los terrenos de Dios. Nosotros somos tierra de Dios y nuestros pecados son ese pecado y ese Razin que se han metido en nuestra vida, que nos amenazan, que nos tienen sitiados. Y entonces uno dice no, ya esto se acabó, ya no hay nada que hacer. La desesperación es una tentación en ese momento. Entonces nos dice, nos dice claramente el Señor que en esas circunstancias tenemos que estar alerta. Si es verdad que somos atacados, es verdad que somos débiles, es verdad que somos tentados, eso hay que estar alerta y hay que ver por dónde es que se meten los enemigos, pero sin perder la paz. No pierdas la paz. Como hermosamente le dijo Dios al profeta Zacarías: Yo estoy dentro de ti, yo no soy enemigo a la puerta yo soy amigo, yo soy tu fortaleza, estoy dentro de ti. Entonces ese mensaje no lo podemos dejar perder hoy. Lo mismo en las situaciones que se presentan. ¿Cuál va a ser el futuro de la congregación? ¿Qué vamos a hacer con el tema de las vocaciones? ¿Qué vamos a hacer con los gastos tan altos? ¿Qué vamos a hacer con las obras tan grandes que tenemos? ¿Qué haremos? ¿Qué haremos? ¿Por Dios, qué haremos? Vigilancia. Estar atentos. ¿Cuáles son los peligros? Pero. Calma, vigilancia y calma. Hay otra cosa que se le puede aprender a este episodio del rey Ajaz. Una tentación que siempre tuvo Ajaz, como la tuvieron los demás reyes, fue responder a un ataque con otro ataque a una alianza con otra alianza. Por ejemplo, si me atacan del norte ya se aliaron Israel y Siria. Entonces yo me alío con el que está al sur. El que está al sur se llama Egipto. Esa es otra tentación, es decir, buscar alianzas falsas, buscar alianzas engañosas, apoyarse únicamente en fuerzas humanas. Eso es mentira. Las dos tentaciones de Ajaz fueron la desesperación y las falsas alianzas. Y esas dos tentaciones también las tenemos nosotros. Desesperación que consiste en decir esto ya se acabó. Aquí ya no hay más nada que hacer. Y falsas alianzas. ¿Cuáles son las falsas alianzas nuestras? Mire, la Iglesia ha hecho muchas falsas alianzas y todas le han salido mal. En una época se hizo una alianza tan estrecha entre la Iglesia Católica y la Corona española. Eso se llamaba el Patronato Regio y eso tuvo algunas cosas buenas. Por ejemplo, si uno baja un poquito más por este continente nuestro y llega a Lima y mira esos gigantescos monasterios y conventos, eso solo pudo ser posible porque el dinero de la corona española estaba ahí. Si no, América hubiera sido otra cosa. Las comunidades religiosas fueron subsidiadas, fuimos subsidiadas por la corona española durante décadas y décadas, probablemente siglos enteros. Eso iba a cuenta de la corona, el sostenimiento de tantos frailes. Estábamos los franciscanos, los agustinos, estábamos los dominicos, luego llegaron los jesuitas. En aquella época había una comunidad que luego casi se extinguió. Creo que no queda casi nada, que son los Jerónimos. Esos también estaban. O sea, el Patronato Regio tuvo algunas cosas buenas, pero eso tuvo a la larga mucho problema. Todos esos líos con la Inquisición son problemas que se derivan de esa alianza, porque entonces los del Gobierno, para deshacerse de la gente, la acusaban de pecados religiosos. La Iglesia hacía una especie de juicio basado en acusaciones muy dudosas, y luego el Estado torturaba. Y ustedes saben el daño que nos ha hecho lo de la Inquisición. Cualquier enemigo de la iglesia lo primero que hace es restregarnos en la cara. Ustedes son los de la Inquisición y que uno diga dominico. Peor todavía. Ahí me estoy leyendo en mis ratos de ocio, que no son muchos, porque ustedes hacen trabajar demasiado. Pero en mis ratos de ocio me estoy leyendo un libro que es una novela. Se sitúa sobre el siglo XVII, una novela en torno a la recuperación de Alemania para el catolicismo y las estrategias sucias de la Iglesia Católica, tratando de vencer a los protestantes con una especie de cruzada dentro de Europa. Y ahí la gente que queda, pero por el suelo. Los peores de los peores. ¿Quiénes son los dominicos? Esos dominicos. ¿Sabe cómo nos llaman en esa novela? Los dominicos, los encargados del trabajo sucio que el Papa no quiere hacer. Esa es la fama que tenemos. Entonces, fíjese, el patronato religioso es un desastre, es un desastre. Y dejó una herencia muy confusa y dejó una situación, una situación que luego se complica mucho, porque entonces, cuando se declara la independencia de la Corona, se establecen todos esos gobiernos de librepensadores, de masones, de liberales, todos esos gobiernos que para independizarse de España tienen que desconectarse también de la Iglesia. Esa fórmula no fue buena. Eso es para decirle lo que son las falsas alianzas. Otro ejemplo de falsa alianza en un plano diferente. El famoso tema, el famoso tema de las terapias psicológicas. Cuando esas terapias, cuando esa psicoterapia se convierte en una especie de reemplazo de la fe, la oración, la confesión, la conversión. Entonces hay veces que en lugar de dar esos pasos, que son los pasos que uno tiene que dar, arrepentirse de los pecados, cambiar realmente, entrar en un camino de vida nueva. Entonces empezamos con unas terapias y las terapias y las terapias y al final pues no se sabe cuál es el fruto que se obtiene de eso. Es un terreno resbaladizo, porque yo reconozco que hay ocasiones en que sí es necesaria una cierta ayuda profesional, pero hay ocasiones en que esa ayuda se busca, pero como un reemplazo a la conversión y eso sí no va a funcionar nunca. Que uno busque a un psicólogo porque necesita cierto tratamiento. Eso nos puede pasar a todos. Que se necesite una cierta ayuda psiquiátrica, nos puede pasar a todos, pero que uno quiera reemplazar con psiquiatras o con psicólogos la falta de arrepentimiento, que uno no quiera desprenderse de su soberbia, de su arrogancia, de su dureza y pretenda reemplazar eso con médicos y estrategias humanas. Falsa alianza. Eso no va a funcionar. Último ejemplo que le doy La Iglesia Católica va perdiendo relevancia en muchos lugares de América Latina, especialmente por la contradicción enorme en el hecho de que hay católicos muy ricos, católicos muy pobres y el católico muy rico oprime al católico muy pobre y todos van a la misma misa y la Iglesia los bendice por igual a todos. ¿Que es esa contradicción? Sí, ese problema hay que solucionarlo. Esa es una contradicción. Ese es un escándalo flagrante. ¿Pero qué pasa? Que entonces dicen algunos. Lo que tenemos que hacer es aliarnos con un ateo enemigo de Dios, enemigo de la Iglesia llamado Carlos Marx. Entonces se alían con el marxismo dizque para sacar a flote la Iglesia y para que haya una pastoral que responda a las necesidades del pueblo pobre y oprimido. No va a funcionar. Falsa alianza. Entonces las falsas alianzas terminan saliendo caras. La respuesta tampoco es la desesperación. La verdadera respuesta. ¿Cuál será? la verdadera respuesta, es lo que dice Isaías al final de su texto de hoy. Es decir, es necesario volver a la fe como entrega irrevocable, entrega de nuestro ser, de nuestro pensamiento, entrega de nuestro afecto y de nuestra confianza al Dios Todopoderoso. la fe que está unida a la conversión. Fíjese lo que dice Cristo, la primera frase de Cristo en el Evangelio de Marcos dice Él: Convertíos y creed van unidos, convertíos y creed la Buena nueva, el reino de los cielos está cerca. Entonces, en el mismo acto de la fe, se da un acto de conversión. Es que finalmente convertirse es como volver a mirar hacia Dios, que esa sea nuestra actitud. Mire, nuestro retiro va llegando poco a poco a su final. Había gente que decía que esto no se iba a acabar. Fíjese que sí, sí se va a acabar. Entonces nuestro retiro va llegando a su final. Es importante que de este retiro saquemos una conclusión. Y esa conclusión se llama mirar de nuevo con amor renovado, con una fe renovada, mirar hacia Dios, arrojarnos en sus brazos, en su plan, en su sabiduría, vigilancia y calma. Porque si no creemos, no subsistiremos.

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