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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Dos frases para recordar de Isaías: "Vigilancia y calma", y "Si no creéis, no subsistiréis."
Homilía o152002a, predicada en 20120717, con 4 min. y 45 seg. 
Transcripción:
Hay varias características que sobresalen en el libro del profeta Isaías. Es el libro más extenso entre los libros de los profetas. Recordemos que hay profetas llamados mayores y otros menores. Los menores son doce y los mayores son cuatro. Estos cuatro profetas mayores se llaman así no porque sean necesariamente más importantes, sino porque los libros que llevan su nombre son más extensos. Los cuatro profetas mayores son Isaías, Jeremías, Ezequiel y Daniel. Y de esos cuatro, el más extenso es el de Isaías. Otra característica de este libro más importante es que se trata de una figura sumamente culta. Es decir. Isaías es probablemente el estilo literario. El uso del lenguaje más hermoso, más elegante. Y las imágenes literarias, la palabra de Isaías tiene una belleza inconfundible. Sin duda se trataba de lo que en aquella época se podía llamar un escriba. Por supuesto, en esos tiempos antiguos era todo un privilegio poder leer y escribir. Y esa clase social y esa clase intelectual, la de los escribas, tenía una relación muy particular con los poderosos, por ejemplo, con los reyes o con los sacerdotes. Isaías pertenece a ese mundo. Podríamos decir que es un profeta de clase alta, pero es muy hermoso ver que esa cercanía de Isaías con el poder no le hace un cómplice de los pecados de los poderosos. De hecho, como escuchábamos en la primera lectura de la Eucaristía de ayer, la palabra de Isaías, siendo tan hermosa, es al mismo tiempo quemante. En ella se cumple lo que dice la carta a los Hebreos como espada de doble filo, penetra profundamente. Otra característica de Isaías es que si miramos los sesenta y tantos capítulos que tiene este libro, nos damos cuenta que hay secciones muy claras, claras o claramente diferenciadas, porque tienen distintos estilos, distinto vocabulario. Y de acuerdo con los estudiosos, cabe suponer que fueron resultado de escritos en distintos momentos. Por eso se habla de un primer Isaías que va desde el capítulo primero hasta el capítulo treinta y nueve de este libro. Y ahí es donde nos encontramos en este momento en las lecturas de la Misa. Luego hay un segundo Isaías que tiene los capítulos del cuarenta al cincuenta y cinco. Y luego hay incluso un tercer Isaías que va del capítulo cincuenta y seis hasta el final del libro. Esto hay que mirarlo, sobre todo para tomar nota del tremendo impacto que tuvo la figura de este profeta. Podemos decir que es un profeta que hizo escuela. El texto de hoy, por ejemplo, nos presenta a Isaías en un cara a cara con el rey Acaz y básicamente lo que le está diciendo Isaías a Acaz es que no ponga su confianza en alianzas políticas, ni siquiera en sus propias capacidades de estratega o de general, sino que ponga su fe en el Señor. Si no crees, no subsistes Acaz. Tu subsistencia, tu capacidad de responder en medio de las dificultades depende de que tu confianza esté completamente en el Señor. ¡Qué mensaje tan fuerte!. La frase de Isaías que hay que memorizar es esta: Si no crees, no subsistes. Pero hay otra frase anterior que también hay que memorizarla: Vigilancia y calma. Qué contraste tan bello, tan bien logrado. Hay que estar alertas, pero no nerviosos. Hay que estar despiertos, pero no en pánico. Hay que darse cuenta de lo que sucede, pero no dejarse llevar por lo que sucede. Nos dejamos llevar por Dios. En Él está nuestra fe, nuestra esperanza y nuestro amor.

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