Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Ubicación de los textos de Isaías en el conjunto del Año Litúrgico.

Homilía o151003a, predicada en 20120716, con 4 min. y 57 seg.

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Transcripción:

¿Cómo van las lecturas en la misa? Es una pregunta que nos hacemos con frecuencia. En este pequeño espacio de reflexión, en estas micro homilías, una pregunta que yo soy obstinado en proponer una y otra vez para que sirva de recordatorio a todos de algo muy importante. La Iglesia, nuestra Madre, la Iglesia tiene un plan, una distribución de las lecturas de la Palabra de Dios en la Eucaristía. Y esa distribución de lecturas está diseñada para que nosotros podamos alimentarnos con gusto y con provecho, y para que así, fortalecidos, podamos dar testimonio del Señor a nuestros hermanos. Por eso la Iglesia tiene un ciclo de lecturas para los domingos. Sabiendo que el domingo es el día del Señor, pues hay una selección especial de lecturas y eso va por ciclo A, ciclo B y ciclo C. En un año se le da énfasis al evangelio de Mateo, ese es el ciclo A, en otro año al Evangelio de Marcos ciclo B y luego al Evangelio de Lucas ciclo C.

¿Y qué pasa con las lecturas entre semana? Pues entre semana los evangelios se toman siempre siguiendo una misma secuencia. Primero leemos casi completo el evangelio de Marcos, quitando la parte de la pasión que se reserva para Semana Santa. Luego leemos casi completo el evangelio de Mateo, aunque sin repetir aquellos pasajes que están prácticamente idénticos en Marcos. Y luego tomamos los textos de Lucas y leemos casi completo a Lucas en aquello que tiene, diríamos más propio, que no se haya dicho en Mateo ni en Marcos. Así se lleva el tiempo ordinario. Así es como se lleva la lectura del Evangelio para los días de entre semana.

Por ejemplo, en esta época tenemos el Evangelio según San Mateo es el que nos está acompañando. Bueno, ¿y qué pasa con la primera lectura? Pues mira, mientras que el Evangelio va llevando esa secuencia cada año como una especie de repaso permanente, como una especie de contemplación permanente del misterio de Cristo. La primera lectura va funcionando en un ciclo de dos años, es decir, en los años impares hay unas lecturas, hay unos pasajes de la Biblia que sirven para la primera lectura. En el año par, hay otros pasajes que sirven para la primera lectura y luego vuelve otro año impar y se repite la primera serie, la serie impar y luego otra vez la serie par. Todo esto quiere decir que si un católico está realmente atento en la Eucaristía, puede darse unos banquetes maravillosos de la Palabra de Dios, puede recibir un alimento muy grande. En esta parte del año litúrgico, por ejemplo, en la semana en que nos encontramos, semana número quince, pues vamos a tomar pasajes seleccionados del profeta Isaías.

Tú vas a ver que en esta semana aparece varias veces el profeta Isaías. Isaías ya lo conocemos por los textos de Adviento, porque en Adviento se oye mucho a Isaías, pero vale la pena también hacer este otro recorrido, que es como una mirada al texto de este profeta, al texto de Isaías, no en relación directa con la llegada del Mesías, no en relación directa con el retorno de Cristo, sino más bien mirando qué quería decirle Dios a su pueblo a través de este profeta. Entonces ya sabes en qué estamos. Ya sabes en dónde estamos ubicados y ya sabes lo que tú puedes aprovechar para que esas lecturas realmente te vayan alimentando. Fíjate que no es como una inyección simplemente de alegría para un momento. No es un momento de efervescencia y de entusiasmo. La Iglesia quiere alimentarnos sólidamente en la Palabra de Dios para que estemos dispuestos a dar razón de nuestra esperanza.

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