Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La misma herencia tiene Cristo y el que recibe a Cristo.

Homilía o151001a, predicada en 19980713, con 12 min. y 12 seg.

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Transcripción:

Esta predicación de nuestro Señor Jesucristo. Nos muestra una maravillosa combinación de claridad y penumbra. Hay cosas que están dichas tan claramente que simplemente no se pueden negar. Hay otras cosas que están dichas de un modo tan enigmático que nos hacen pensar. Y esto es así porque Jesucristo es al mismo tiempo respuesta y pregunta. Cuando habla claramente nos muestra que es una respuesta. Cuando habla como el enigma, entonces se convierte en una pregunta. Y eso también está bien, porque él es respuesta. Una respuesta es como el final de un recorrido, el final de una búsqueda. Pero él es pregunta. Y una pregunta es lo que nos pone en camino.

O sea que fíjate, Jesucristo, precisamente porque camino de Verdad y Vida. Así también en nuestro camino nos mueve con sus preguntas y en cuanto verdad y vida nos deja descansar en sus desiertos. Si Cristo hizo las cosas con una gran claridad, pero al mismo tiempo las dice de una manera o algunas las dice de una manera que nos pone a pensar no es que este Príncipe de paz dice que no ha venido a traer paz, sino espada. Esas palabras tan fuertes como desafiantes, todos los lazos familiares, la salud de todo el mundo. Pues yo creo que mi padre la lucha con mi madre, la nuera con su suegra, porque ella está dando pelea. Los enemigos de cada uno serán los de su propia casa. Es un pensamiento como enigmático. Lo mismo que cuando dijo que el Reino de Dios se ganaba con la violencia, se ganaba como con coraje, como con fuerza. Y las palabras de Cristo son palabras de un verdadero consumado maestro, que sabe que los discípulos no se les pueden dar solamente respuestas, porque entonces se adormilan, pero tampoco se les pueden dar solamente preguntas, porque entonces se confunden.

Hay que dar una parte de respuesta, una parte de pregunta. Y lo mismo hace Dios con nuestra vida. Dios no nos da solamente consuelos espirituales, como descansos. Pero tampoco nos da solamente contradicciones, dificultades, tentaciones que son como los enigmas de un país. Nos da ambas cosas. Entonces él cada día hace una cuidadosa mezcla. Hace la dieta y le hace la dieta de cada uno de nosotros, porque él nos va alimentando cada día. Así como al pueblo de Israel le daba su porción de maná hacía nosotros, cada día prepara dieta. Y entonces dice: Bueno, está, está así como rechoncha, necesita más de pregunta, poquita respuesta. Esta otra, en cambio, que está escuálida, necesita más respuesta, menos pregunta. Y así va él, alimentándonos. Y así perdemos fuerza para caminar. Pero, pero al mismo tiempo tenemos que caminar, tenemos que caminar. Y nos dijo después Jesucristo. El que reciba a vosotros, me recibe a mí ese párrafo donde habla el que recibe al profeta y el que da de beber a uno de estos pobrecillos refiriéndose a sus discípulos. Este es otro texto. Este es otro pasaje maravilloso. Tal vez no lo hemos meditado lo suficiente. Dediquemosle unos minutos a ese pensamiento humilde.

El que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá paga de profetas. El profeta dice las profecías y el que lo recibe se las escucha. Pero lo que nos está diciendo Cristo es que la paga de ambos no es la misma. Pues yo no sé si estoy entendiendo mal. El que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga los profetas. Lo que yo entiendo es que el que recibe al profeta tendrá la misma paga que tiene el profeta. El que recibe a vosotros, me recibe a mí. El que me recibe, recibe al que me ha enviado. Aquí la palabra clave del Verbo que se está repitiendo es recibir. El que recibe a un justo, porque es justo, tendrá paga de justo. ¿Qué será lo que quiere decir Jesús con esa frase, con ese estribillo que lo va repitiendo? El que recibe al justo, porque es justo, el que recibe el profeta porque es profeta, tendrá paga de justo o de profeta. Lo que está diciendo que estamos entendiendo que el que recibe al profeta tiene la misma paga del profeta, el que da las profecías, el que recibe las profecías, tiene la misma paga. Y el que es músico y el que recibe el gusto tienen la misma paga. Y el que recibe a Cristo recibe al que lo ha enviado.

Vamos a pensar que ese justo no sea cualquier justo, sino vamos a pensar que ese justo fuera Cristo. Entonces, ¿en qué se convierte esta enseñanza? El que recibe a Cristo tendrá la misma paga de Cristo. Pero no vamos a utilizar la palabra paga sino la palabra herencia. El que recibe a Cristo recibe la misma herencia que Cristo. Y vamos a pensar que ese profeta no será cualquier profeta, sino que será el mismo Jesucristo. Entonces, lo que se nos está diciendo es que el que acoge a Cristo el profeta definitivo, el profeta de los últimos tiempos, recibirá la misma paga de Cristo. La misma paga de Cristo es la misma herencia de Cristo. Esta enseñanza lo encontramos así tal como San Pablo. San Pablo nos enseña que nosotros recibiremos en herencia lo mismo que recibió Jesucristo. Entonces, tal vez la aplicación que estoy queriendo hacer no esté descaminada. En que recibe a Cristo recibe la misma herencia de Cristo. Y ésta es como la relación que yo encuentro entre el entre la primera parte y las siguientes frases: Si el que recibe a vosotros me recibe a mí. El que recibe a vosotros me recibe a mí. ¿Eso qué quiere decir? Que ellos son como embajadores de Cristo. Que ellos llevan como la presencia y la autoridad de Cristo. Esa es una manera de entenderlo. Pero yo creo que hay otra manera más hermosa de entender. Cristo lo que está diciendo ahí, según me parece entender. No es que los discípulos son embajadores plenipotenciarios de él, sino más bien si los relacionamos con las siguientes frases, sería algo como esto. Yo soy la herencia de ustedes. Yo soy el tesoro de ustedes. El que los recibe a ustedes tendrá el mismo tesoro. Tendrá la misma herencia ustedes también, yo soy para ellos.

Y dijo Jesús: El que me recibe, recibe al que me ha enviado. Repito, esto se puede entender según la lógica de las vicarías. No. Un vicario es aquel que hace las veces, aquel que representa con plenitud de potestad a alguien. Por ejemplo, el Vicario de religión tiene dentro de su respectivo ámbito la potestad propia del obispo o arzobispo en los asuntos propios de los religiosos. Esa es una manera de entender con la lógica de la vicaría. Pero fíjate que la lógica de la vicaría es una lógica de la presencia y el poder, la potestad. En cambio, yo he encontrado esta otra interpretación que sí, que sí a Dios le gusta, pues qué bueno que nos haga bien. Mire, oye, qué recibe a vosotros, me recibe a mí. Significaría, el que recibe a vosotros, tendrá como tesoro, tendrá como herencia lo que yo soy y tendrá mi propia presencia, Es decir, Jesús aquí no está invirtiendo de poder a los apóstoles, sino les está diciendo que ellos son los primeros en recibir una herencia que es para todos. Y a mí como que me parece más cercana al corazón de Jesucristo y de modo de pensar.

Además, tiene más que ver con lo que sigue, porque si no, cómo relacionas, la primera frase; el que recibe a vosotros me recibe a mí. Con la siguiente frase; el que recibe a un profeta porque es profeta, tendrá paga de profeta. Quedarían dos pensamientos totalmente inconexos. El primero estaría diciendo ustedes van a ir llenos de poder, y el otro estaría diciendo que pues yo no sé que se le dará a la misma paga a unos o a otros. Yo creo que lo que hay aquí es más profundo, es más profundo. Qué bueno que con la gracia del Espíritu Santo nosotros escondemos, usaremos en la Palabra de Dios. Nos encerremos en la Palabra de Dios y yo tomo de la palabra entrar, entrar en la Palabra y descubrir, descubrir tesoros.

Entonces, la interpretación que estamos proponiendo es esta, Jesús dice o Jesús lo que está diciendo es, que la misma herencia tiene el profeta y el que recibe al profeta, y la misma herencia tiene el apóstol, y el que recibe al apóstol, y que la misma herencia tiene Cristo, y el que recibe a Cristo. Es decir, que los bienes de Dios se difunden a través de Cristo, a través de los apóstoles, los profetas y los justos. Se difunden esos bienes de Cristo, pero al difundirse no menguan, sino que es la misma herencia para todos.

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