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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Fiarse sólo de Dios y no de los seres humanos.
Homilía o145001a, predicada en 19960712, con 5 min. y 37 seg. 
Transcripción:
Es un poco extraño este discurso misionero del capítulo diez del Evangelio según San Mateo. Venimos escuchándolo desde el miércoles, cuando Jesús llama a sus discípulos y se da el nombre de los apóstoles, y luego les dice: "No vayáis a los gentiles, sino a tierra de los judíos". Digo que es extraño este discurso, porque Jesús les manda que hagan una cantidad de obras buenas, como las habíamos escuchado el jueves. Mire lo que les dice: "Curad a los enfermos, resucitad a los muertos, limpiad a los leprosos, Expulsad a los demonios; gratis lo recibís, dadlo gratis". Bueno, pero hoy ya se nos dice que estos que van a hacer tantas obras buenas van a tener en pago una cantidad de contrariedades y no solo malas, sino terribles y escandalosas, como lo que hemos oído: de que los hermanos van a entregar a los hermanos. Y de que los hijos se volverán contra los padres y los padres contra los hijos. Y dice se pregunta: ¿Pero a qué hora se puso eso tan terrible? Si habíamos empezado con que se curaban los enfermos y se arrojaban los demonios y que todo se daba gratis. ¿Por qué esa oposición tan terrible? ¿Por qué ese cambio tan dramático? Jesús dice: "Os envío como ovejas en medio de lobos". Ovejas por la humildad, ovejas porque tienen su pastor, ovejas por los servicios que van a prestar; ovejas, en cierto modo, por lo indefensos que son ellos en sí mismos. De por sí, son indefensos, por eso son ovejas; y los otros son lobos. Porque sí, los otros van a querer los beneficios de estas ovejas, de estos misioneros, de estos discípulos, pero tanto van a querer los beneficios, que no contentos con la lana, van a querer también la carnecita. Y esto supone la muerte de la oveja. El lobo cuando se encuentra con la oveja, no le dice: "quédate por aquí, y yo vendo tu lana y con eso compro algo de concentrado para alimentarme". Sino el lobo tomará la ovejita como su concentrado, como su alimento, llevando las cosas hasta las últimas consecuencias, la ofrenda de esa ovejita. Pues eso es lo que le va a suceder a todo el que predique el Reino de Dios; eso es lo que le sucede a todo el que predica a Jesús. Efectivamente, las personas necesitan tanto. En realidad hay tanta hambre de infinito, hay tanta hambre de amor, hay tanta hambre en el corazón humano, porque Dios hizo insaciable al corazón humano. Y ese corazón, además de insaciable, está herido y oscurecido por el pecado, por lo que el corazón del ser humano se vuelve como un lobo. Aquel escritor y pensador Thomas Hobbes tiene su famosa frase: Homo homini lupus -?El hombre es un lobo para el hombre?-. Sí, es cierto. El hombre es un lobo para el hombre porque es insaciable; porque el ser humano es insaciable y en el momento en el que espera recibir sus bienes de otra criatura humana, la exprime: no se contenta sólo con la lana, le pedirá también la carne hasta destruir al otro. El que espera su salvación, el que espera sus bienes de una criatura humana, la destruye, la consume. Y por eso Jesús dice: "No os fiéis de los hombres. Ustedes tienen de quién fiarse: de Dios, de los seres humanos, No ". Porque ellos intentarán llevarlos a ustedes hasta sus últimas consecuencias y por eso llegarán a destruirlos. Esto lo sabía Cristo: que se presenta a sí mismo no como oveja, sino como cordero, Cordero de Dios. Y eso fue lo que le pasó a Cristo: exprimido en la cruz, entregó el zumo de la salvación, dio el vino de la alegría. Demos gracias a Cristo. No nos fiemos de las personas, ni esperemos más de la cuenta de ellos. Tenemos de quien alimentarnos, tenemos en quien confiar.

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