Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Tú puedes elegir la vida que quieras y corromper tu corazón, pero no puedes escapar de las consecuencias de la elección que haces.

Homilía o142011a, predicada en 20220705, con 7 min. y 42 seg.

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Transcripción:

Ahora que me encuentro cerca de estos salones de elemental en nuestro colegio Jordán de Sajonia, en Bogotá, pienso en una tendencia que es tan frecuente en los niños, no solo en los niños, aclaro. Y es aquello de estar echando siempre la culpa a otra persona, sobre todo cuando hay que corregirles algo. Es algo que todos hemos visto y que seguramente lo hemos vivido cuando éramos niños. Nos van a corregir, nos van a regañar y entonces no es que el que empezó fue él, es que la culpa la tiene Claudita, es que la culpa la tiene Juanito. Siempre estamos buscando la culpa afuera.

Y uno de los trabajos más arduos que tuvieron los profetas fue enseñarles a los miembros del pueblo elegido a los hebreos, a los judíos, a los israelitas, enseñarles que ese no es el camino. Es decir, que estar buscando culpas afuera no sirve de nada. Dicho de una manera más constructiva, aprende a aceptar tu propia responsabilidad, aprende a asumir tu responsabilidad. Y eso tiene mucho que ver con la primera lectura de hoy, que es precisamente de un profeta, del profeta Oseas en el Capítulo Octavo.

Dice Oseas ustedes sembraron vientos y están cosechando tempestades. Es decir, ustedes están experimentando las consecuencias de lo que ustedes hicieron. Tú puedes elegir la vida que quieras, pero no puedes escapar de las consecuencias de lo que elegiste. Repito eso porque te conviene. Tú puedes elegir la vida que quieras, pero no puedes escapar de las consecuencias de la elección que haces. Eso es lo que está enseñando Oseas. Y les recuerda algunos de los peores pecados que se cometieron, especialmente en el Reino del Norte, el Reino de Israel. Recordemos siempre que se dio esta división entre el Reino del Norte y el Reino del Sur. el Reino del Norte que se llamó Reino de Israel y el Reino del Sur que se conoció como Reino de Judá. Una división que sucedió en el Siglo Noveno antes de Cristo.

Entonces, en el reino del Norte, que fue donde profetizó Oseas, se dieron cosas absolutamente aberrantes. Por ejemplo, que desde el principio de esa separación, el rey que motivó esa separación se llamó Jeroboam. Este rey pues muy preocupado de que la gente siguiera yendo en peregrinación a Jerusalén, se inventó un santuario, pero se lo inventó él. Es decir, su motivación era puramente política. Era una estrategia para evitar que la gente tuviera ese vínculo, llamémoslo afectivo, ese vínculo de amor con Jerusalén. Y la cosa llegó hasta el extremo de tener un becerro.

Recuerdas cuando en el desierto se hicieron un becerro. Pues Jeroboam, unos siglos después del Éxodo, se inventa otra vez un becerro para que la gente adore el becerro de oro. Él resucitó el becerro. Moisés, en aquella escena del desierto, molió ese becerro, incluso se los dio a beber, como quien dice, para que desaparezca, para que se mezcle y desaparezca con el excremento del pueblo. Pero Jeroboam y sus sucesores de alguna manera quieren resucitar el ídolo. Óigame, eso entonces es un extremo de rebeldía. Es un extremo de idolatría.

Y lo que les está diciendo Oseas es ustedes creen que pueden cometer esos actos. Ustedes creen que pueden burlarse así de Dios y que no va a pasar nada. Ustedes están sembrando vientos y ustedes van a cosechar tempestades. Ese es el gran mensaje de Oseas. No te puedes apartar en vano de Dios, y por eso vendrán consecuencias. Por ejemplo, la Corte Suprema de Estados Unidos quitó un dictamen jurídico que durante cincuenta años estuvo vigente en ese país, un dictamen jurídico que prohibía penalizar el aborto en todo el territorio de Estados Unidos. O sea, la Corte Suprema hizo lo correcto, que es quitar ese dictamen, ese dictamen jurídico. Por medio del cual estaba prohibido penalizar, es decir, se dejaba la carta abierta para que se realizaran abortos y de hecho las cifras varían, pero entre cincuenta y sesenta y probablemente más de sesenta millones de bebés han sido asesinados en los Estados Unidos por ese terrible dictamen jurídico que gracias a Dios ha caído.

Pero ¿Sabes cuál ha sido la reacción de mucha gente? Salir a las calles a gritar y a protestar porque ahora no se pueden matar o porque hay el peligro de que en los distintos estados de Estados Unidos se prohíba matar a los bebés. Es decir, la sola posibilidad, para mucha gente en Estados Unidos, la sola posibilidad de que se prohíba matar a los bebés en gestación ya es motivo de salir a protestar a las calles. No sé si me estoy explicando bien. Lo que quiero decir con esto es tú crees que toda esa gente, muchas de ellas mujeres, todas esas mujeres, también muchos hombres, que salen a las calles a decir reclamamos el derecho de asesinar bebés. ¿Tú crees que eso va a quedar impune? Tú crees que esos corazones que se han vendido, que se han podrido de tal manera. ¿Tú crees que eso se va a quedar así? ¿Qué futuro le espera a una nación que destruye o que quiere destruir o que brama por destruir las vidas más inocentes? Eso es lo que nos está diciendo Oseas.

Tú no puedes corromper tu corazón. Tú no puedes destruir tu corazón y pretender que no va a pasar nada. Todo tiene consecuencias. Y si siembras maldad, pues vas a cosechar podredumbre. La parte buena es si siembras conversión, si siembras fidelidad, pues vas a cosechar bendición y abundancia. Primero como semilla en esta tierra, pero sobre todo en la gloria eterna. Que Dios nos ilumine. Que Dios nos bendiga.

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