|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El miedo crece cuando miramos solo el problema y olvidamos a Dios. La fe nos recuerda que Aquel que está con nosotros es más grande que cualquier dificultad.
Homilía o132013a, predicada en 20260630, con 6 min. y 7 seg. 
Transcripción:
Hermanos míos, cada vez que yo veo que Cristo le hace alguna corrección a sus apóstoles, trato de aplicarla a mí, no porque yo presuma de ser apóstol ni mucho menos, sino más bien porque pienso que así como la Iglesia está fundada sobre los apóstoles, la iglesia tiene que aprender del camino que ellos recorrieron. Pues bien, mis hermanos, Cristo en el Evangelio de hoy, que es un texto muy breve, les llama hombres de poca fe. Una traducción incluso dice cobardes, hombres de poca fe. Tratemos de aplicarnos esas palabras. ¿Por qué los llama cobardes? A mí me parece que es muy razonable que ellos hayan sentido ese pánico. La barca nos dice, el texto sagrado estaba prácticamente desapareciendo bajo las olas. O sea, no era un problema pequeño, era una cosa muy seria lo que estaba aconteciendo. Y en esas circunstancias, ellos, llenos de angustia, acuden a Cristo, que por el físico agotamiento estaba dormido, casi desmayado en esa barca y le dicen: Sálvanos, que perecemos, sálvanos, que nos hundimos. Y ahí es donde Cristo los llama cobardes y les dice hombres de poca fe. ¿Qué quiere decir Cristo con estas palabras? ¿Y cómo me las puedo aplicar yo? Con la esperanza de que también Tú te las apliques a tu propia historia, a tu propio camino. ¿Cómo podemos aplicarnos estas palabras? Cómo podemos hacer realidad ese mensaje para que también nosotros sigamos el camino que siguieron los apóstoles, pues claramente este texto se refiere no solamente a las terribles olas que pueden levantarse en el mar de Galilea o en cualquier otro mar. Uno pensaría, por ejemplo, inmediatamente viene a mi memoria el Estrecho de Magallanes, que es famoso porque incluso en nuestro tiempo y con toda la tecnología actual, sigue siendo un desafío muy duro para los navíos que deben pasar por esos lugares en el extremo sur de Sudamérica. ¿Por qué los llama cobardes? ¿Por qué los llama hombres de poca fe? Las dificultades eran grandes. ¿Por qué los llama cobardes? La mejor explicación que conozco es esta. Por supuesto que el problema era gravísimo. Esas olas no eran de mentiras. Y los problemas que uno tiene que afrontar a veces no son tampoco una fantasía, no son una imaginación. Entonces el problema es grande. ¿Pero qué es lo que te hace cobarde? Que tú mires el problema que tienes al frente y no mires al Dios que te está respaldando. El problema es grave, pero tu aliado es fuerte. El problema es grave, pero tu aliado es sabio. El problema es grave, pero tu aliado es poderoso. El problema, el problema, te asusta y el problema te domina, pero te domina porque no tomas en cuenta quién es el que se ha pronunciado a favor tuyo. Quién es el que está a tu favor. Y ese es el error que cometemos. Y ahí es donde nos volvemos cobardes. Cobardes no porque el problema sea pequeño, no, ya dijimos el problema es muy grande y las olas son muy grandes. El problema es grande, pero el error que cometemos es que se nos olvida que así como es grande el problema igual y mucho más grande es el Dios que está a favor nuestro. Ese es el error que cometemos, esa es la falla que hay en nosotros y eso es lo que nos vuelve cobardes. Y eso es lo que hace que nosotros nos achiquemos. Ya el problema es grande y nosotros chicos. Pero además de ser chicos delante del problema, nos achicamos y nos disminuimos todavía más. No te achiques delante de un problema grande. Recuerda quién es el Dios que está a tu favor. Recuerda lo que ha hecho por ti y yo hablo así. Pero le estoy diciendo estas palabras en primer lugar a mis propios oídos. Recuerda quien se ha pronunciado a favor de ti recuerda textos como aquél de San Pablo: ¿Quién nos podrá separar del amor de Cristo? ¿Quién nos podrá separar del amor de Dios? recuerda esas palabras. Y luego Pablo enumera algo que es mucho más grande que todas esas olas. Pablo dice: ¿Quién nos podrá separar la muerte, la guerra, la espada, la persecución? Todas esas son cosas más grandes que unas olas. Y sin embargo, nada nos podrá separar del amor de Dios. El error no está en que nosotros miremos el problema. El error está en que nos quedemos mirando el problema que es grande, y no veamos al Dios grande que se ha pronunciado a favor nuestro, que quiere nuestro bien y que es capaz de darnos la victoria. A Él sea la gloria por los siglos. Amén.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|