Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

En Dios, el poder la sabiduría y la misericordia son iguales, en su inconmensurable dimensión.

Homilía o132010a, predicada en 20200630, con 8 min. y 40 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

Qué bueno, mis hermanos, admirarnos de la persona de Cristo, no darlo por descontado, admirarnos de quién es Él, del poder que tiene en su voz, del amor que tiene en su corazón, de los milagros que llenan sus manos, de la ternura que hay en sus ojos, de la santidad y la fuerza que irradia todo su cuerpo. Qué bueno preguntarnos con esa admiración y con ese amor ¿Quién es este? Y qué bueno, como los discípulos, hacer el inventario de las maravillas del Señor. Ellos dijeron hasta el viento y el agua le obedecen.

Descubrir, mis hermanos, el poder de Cristo. Descubrir la santidad de Cristo. Descubrir la sabiduría de Cristo es ponernos en ruta de salvación. Porque como enseña Santo Tomás de Aquino, en Dios todos los atributos están unidos y van en una misma proporción. ¿Qué quiere decir esto? Quiere decir que del mismo tamaño que es el poder de Dios, es la sabiduría de Dios. ¿Y por qué esta es una gran noticia? Porque no te ha pasado que conoces a una persona que tiene mucho poder, pero parece que no tiene tanta sabiduría. ¿Y no es verdad que una persona así nos preocupa mucho?

Es exactamente lo que uno siente cuando ve a un matón, una de esas personas, por ejemplo, esos capos de la mafia o del narcotráfico. Cuánto poder tienen. Hacen sentir su poder por encima de todos. Le caigo al que sea. Mando matar al que sea. Me salgo con la mía. Tienen gran poder, ¿Pero sabiduría tienen? No. No, porque ellos mismos son gobernados por las más bajas pasiones. En Dios no sucede así. En Dios el poder tiene el mismo nivel de la sabiduría. Porque tampoco sería buena noticia encontrar mucha sabiduría y cero poder. Eso sería también un desastre, porque una persona que tiene mucho conocimiento pero tiene poco poder, usualmente lo que tiene es muchas explicaciones de por qué las cosas salen mal, pero no tiene cómo cambiarlas.

Ahora une otra cosa. Dios no solamente tiene ese poder inmenso y al mismo nivel su incalculable sabiduría, sino que también de la misma estatura es su amor, es su misericordia. Qué interesante conocer una persona sabia, pero si esa persona tiene el corazón frío, entonces más parece que estamos ante un robot que ante un ser humano. ¡Qué hermoso encontrar en Cristo que su amor es tan grande como su poder! Que su sabiduría es tan grande como su amor. Esto nos consuela mucho. O sea que este es un día para admirar lo que Cristo puede. Este es un día para ver con nuestros ojos extasiados cómo el Señor puede frenar la violencia de ese viento. Puede frenar la arrogancia de esas olas, por utilizar la expresión, que está en el Capítulo Treinta y ocho del libro de Job. Qué hermoso contemplar así a Jesucristo, maravillarnos de Él, darle gracias por su ternura y sentir en nuestro corazón que estamos junto a Él, porque cuando tenemos esa certeza ya no nos asustará ese viento, ya no nos asustará ese mar encrespado.

¿Significa que no nos va a suceder nada? Muchas cosas nos pueden suceder. Pero como sabemos que estamos bajo el gobierno del Señor, sabemos lo que nos enseña San Pablo, todo concurre para el bien de los que Dios ama. Unidos a Él entendemos que aunque nos sucedan cosas terribles, cosas difíciles, cosas dolorosas, aunque eso nos llegue a suceder, estamos bajo su gobierno y como estamos bajo su gobierno, las cosas al final van a ser para mejor. Esta es la fuente de la esperanza cristiana.

Como decíamos ayer, que tuve la alegría de compartir un tiempo de transmisión en vivo con mi amigo el doctor Eduardo Plata. Hablábamos sobre la esperanza y hay una frase que dije en ese momento y que con todo cariño quiero repetir ahora, la esperanza mis amigos. La esperanza no es cerrar los ojos, no es huir. La esperanza es ver a través y más allá de las dificultades, a través y más allá del problema. Entonces, cuando nosotros afirmamos que estamos con el Señor y Él está con nosotros, no es que no tendremos problemas, claro que los tendremos. El mismo Cristo habló muchas veces de las persecuciones, de los ataques, de los sufrimientos que habrían de padecer sus discípulos. No, no es eso lo que estamos diciendo. Estamos diciendo que podemos, guiados por Cristo, ver a través del obstáculo y ver que Él prepara una bendición y ver que el Señor, más allá de lo que estamos viviendo hoy, tiene un mañana. Este mensaje tiene que ser nuestra característica siempre, pero en particular cuando los tiempos son duros y cuando hay incertidumbre.

Nosotros, cristianos católicos, hemos de ser lámparas encendidas, lámparas de esperanza para nuestros hermanos. No podemos ser simplemente el coro de los frustrados, el coro de los amargados, el coro de los conspiranoicos. Más allá de eso, buscamos siempre a imagen de Cristo, cómo servir. Y nuestro primer servicio en estas circunstancias es ser sembradores de esperanza. Sigamos esta sagrada Eucaristía.

Finalmente hemos encontrado tres lecciones. Primera lección, la importancia de admirar a Jesucristo. Eso nos infunde confianza, nos da paz, trae gratitud y alabanza al corazón. San Pablo le decía a Timoteo: acuérdate, acuérdate de Jesucristo. Mirar a Cristo. Segundo entender que los tres grandes atributos de Dios son del mismo nivel. Uy esto da una serenidad muy grande. Su poder es tan grande como su sabiduría. Su sabiduría, del mismo tamaño que su amor. Piensa un poco lo que esto significa y gózate en tu Señor. Y en tercer lugar, si este es nuestro Dios y sabemos que está con nosotros, nuestra tarea sólo puede ser sembrar esperanza. No es sembrar fantasía. ¡Claro que no! No es negar la gravedad de los problemas. Es entender que vemos más allá del problema y entendemos que con el gobierno de Cristo todo lo que nos sucede nos sucede para bien. Amén.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM