Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

La fe no consiste en que no tendré problemas sino en que tendré victorias.

Homilía o132009a, predicada en 20200630, con 7 min. y 42 seg.

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Transcripción:

El Evangelio de hoy nos presenta el pasaje de la tormenta en el lago, un pasaje que creo que está especialmente grabado en nuestro corazón. Después de aquella bendición Urbi et orbi. Una bendición extraordinaria que ofreció el Papa Francisco, el día veintisiete de marzo de dos mil veinte, cuando arreciaba la pandemia del coronavirus, no solamente en Italia, sino ya en muchos otros lugares del mundo. Esto quiere decir que es un pasaje que tenemos fresco en nuestra memoria.

En esta oportunidad, amados hermanos, yo quisiera concentrarme en un pequeño error de interpretación que creo que a veces se comete. Cuando los discípulos le hablan a Cristo, según esta versión del Evangelio de Mateo, le dicen nos hundimos y lo que Cristo les responde es por qué están asustados porque tienen miedo. Tí deiloí este oligopistoi. Es el texto original en griego Tí deiloí este. ¿Por qué estáis asustados? ¿Por qué tenéis miedo? Una manera usual de entender este texto es que los discípulos tenían que haber entendido que no se iban a hundir, que no iban a naufragar. Como quien dice, nada malo me va a pasar si estoy con Cristo. Nada malo me va a pasar. Es una interpretación bonita. Yo creo que es esa clase de palabras que uno siempre quiere oír.

Pero con todo, el amor del mundo no es exactamente lo que corresponde a este texto. Cristo no está disminuyendo el peligro. Cristo ni siquiera niega la posibilidad de que se hundan. Yo sé lo que estoy diciendo. Cristo no está negando la posibilidad de que se hundan, de que naufraguen. Efectivamente, cuando habla, cuando increpa al viento y al mar. Como lo indica el verbo, les habla con fuerza. Era un peligro grande. Entonces, muy fácilmente uno puede entender este pasaje como diciendo, sí estoy con Cristo, sí estoy con Dios. Nada malo me puede pasar. Pero un problema grave de esa interpretación es que luego sucede que hay personas muy buenas a las que les suceden cosas malas.

Hay un libro muy famoso aquí en Colombia y tal vez en otros lugares se ha vendido muchísimo y se llama así. ¿Por qué le pasan cosas malas a la gente buena? Yo tengo para mí que la mayor parte de las personas que compran ese libro son personas que se consideran buenas, pero personas que se consideran buenas y a las que les han pasado o les están pasando cosas malas. Entonces, la interpretación de este pasaje en la línea de que si estoy con Cristo nada malo me puede pasar, es una interpretación que resulta un poco difícil de digerir cuando uno ha tratado de hacer las cosas bien y resulta que vienen cosas malas. Uno se portó bien y le suceden cosas malas. Entonces, qué hacemos cuando esto sucede.

Además, tenemos también un problema bíblico y es que el mismo Cristo, cuando habla de que seamos discípulos suyos, dice tomar la cruz y la cruz no es simpática, la cruz no es agradable, no es suavecita. Entonces, si la cruz no es una cosa dulce y suave, ¿entonces en dónde queda lo de que no me va a pasar nada malo? Y por último, tenemos el ejemplo de los santos. Vemos que muchos santos murieron mártires y eso de que te encarcelen, te maltraten, te torturen. En algunos casos ha habido violaciones incluso y finalmente te maten. ¿En dónde queda la interpretación de que si estoy con Dios no me va a pasar nada malo, nada malo? Si nos pasan cosas malas, entonces la interpretación correcta no parece que sea esa.

Cristo lo que critica es Tí deiloí este oligopistoi. Lo que critica Cristo es la actitud miedosa, ese miedo. Por qué ese miedo. O sea, no es que no te van a pasar cosas malas. El problema está en el miedo. Sé que suena un poco enredado. Entonces ¿qué es lo que está diciendo Cristo? No es que no pueden naufragar. No es que se trata de una tormenta suavecita. La tormenta era dura y sí, se podían hundir. Y entonces ¿Qué es lo que quiere Cristo? ¿Y qué es lo que significa ser de verdad?

Pistos que en griego significa creyente. ¿Qué es lo que significa ser realmente creyente? Esa es la pregunta que tenemos que hacernos. Y la respuesta es no importa lo que me suceda. Cristo se glorificará. Como dice San Pablo en una de sus cartas. Por mi vida o por mi muerte, no importa lo que me suceda. Entonces, el miedo no consiste en que yo vea venir un tsunami y diga no me va a mojar. El miedo no consiste en que yo vea un terremoto y vea las grietas y diga mi casa no se va a caer. El miedo. El problema del miedo no es ese. Y el problema de la fe. La respuesta de la fe no es esa. La respuesta de la fe es, aunque se caiga mi casa, aunque me ahogue el tsunami, aunque me torturen, como les ha sucedido a tantos mártires, de Cristo soy y de Cristo será la victoria. Esa es la fe.

La fe no consiste en que no voy a tener problemas, sino en que tendré victorias. Ahí está el resumen. La fe no es no tendré problemas, que es un poco lo que vende, lo que se llama el evangelio de la prosperidad, es decir, el estilo de predicación que se da mucho en círculos protestantes y a veces en algunos católicos. Eso de que con Cristo no te va a pasar nada. Ese no es el evangelio. Con Cristo es, no es que no vaya a tener problemas, es que voy a tener respuestas y voy a tener victorias y la victoria será siempre de mi Señor.

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