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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Un buen discernimiento se realiza al considerar no solo uno o dos frutos, sino el conjunto de los frutos que alguien o algo está dando.
Homilía o123006a, predicada en 20160622, con 5 min. y 7 seg. 
Transcripción:
La frase que indudablemente se destaca en el Evangelio de hoy es la que dice Jesús: «Por sus frutos los conoceréis». Les invito a que me acompañen mientras hacemos una reflexión sobre esta frase y quiero detenerme particularmente en algo que es de bastante importancia en la Iglesia hoy.
Consideremos el caso de una persona que vive en el alcoholismo, es una irresponsable en la casa. Esa persona conoce un cierto grupo, un grupo evangélico, un grupo protestante, para que nos entendamos, donde le predican la Palabra de Dios y este hombre deja su alcoholismo. De esa manera la vida de su familia también mejora, en términos muy visibles. Porque claro, la sobriedad de este hombre implica una mejor economía, una paz, una capacidad de diálogo. Si tomamos superficialmente la frase de Cristo, diríamos, pues entonces es bueno unirse a una secta protestante, porque por sus frutos los conoceréis y el fruto que vemos es que esta persona dejó su alcohol.
Segundo ejemplo, miremos el caso de una persona que tiene uno de esos temperamentos espantosos, es decir, una persona agresiva, violenta, iracunda, que con mucha facilidad insulta y humilla, en el trabajo es un desastre, llega a la casa a pelear con todos, sobre todo a humillar a la esposa. Esta persona empieza, por iniciativa de alguien en su empresa, empieza a asistir a un curso de yoga. Va aprendiendo la doctrina del yoga y haciendo los ejercicios, las respiraciones, las distintas posturas del yoga, y a través del yoga y a través de los mantras que repite, realmente cambia su manera de ser. De modo que ya no es una persona iracunda.
Superficialmente alguien podría decir, por sus frutos los conoceréis, queda demostrado que el yoga es bueno. Lo mismo podríamos decir de las personas que van a algún sitio donde supuestamente se ha aparecido la Virgen, un sitio donde supuestamente la Virgen da y da mensajes por miles y miles y miles de mensajes, miles de mensajes. Y como la persona tuvo una conversión ahí, alguien puede decir, eso es bueno, por sus frutos los conoceréis. La única advertencia que yo quiero hacer sobre esta frase de Cristo es que cuando hablemos de los frutos, hay que tener mucho cuidado, porque hay que considerar el conjunto de los frutos.
Aquel hombre de las clases de yoga ahora está convencido de que Jesucristo da exactamente lo mismo que Buda, da exactamente lo mismo que Mahoma, todo es lo mismo. ¿Ese fruto te parece bueno? Que una persona tenía un defecto ciertamente, pero tenía más o menos claridad en su fe católica. Ahora considera que todo da lo mismo, ese también es un fruto de las clases de yoga, eso también. Entonces, hay que ver el conjunto de los frutos.
Sí aquel hombre que era un alcohólico ya no bebe alcohol, pero tampoco bebe la sangre santísima de Jesucristo, porque dejó de comulgar, porque ya nunca más comulga, ya nunca más, se alejó para siempre de la comunión, habla pestes y blasfemias de la Virgen. Ya no volvió a tomar un trago, pero habla pestes de la Virgen, ese también es un fruto. Es verdad que hay lugares donde suceden muchas conversiones, eso está bien, pero qué tal que en esos lugares estén propagando también grandes engaños, esos también son frutos.
Así que el mensaje hoy es muy sencillo, es verdad, por sus frutos los conoceréis. Pero, yo me permito agregar, agregar una pequeña expresión, por el conjunto de sus frutos, no por unos u otros, por el conjunto de sus frutos los conoceréis. Mira el conjunto y ahí podrás hacer un buen discernimiento.

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