|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Homilía o123003a, predicada en 20100623, con 16 min. y 25 seg. 
Transcripción:
Una de las cosas maravillosas que tiene la enseñanza de Cristo es que se puede aplicar a tantas cosas de nuestra vida. Quiero decir, un pasaje como el que hemos oído el día de hoy, uno lo puede relacionar con muchas cosas. Permítanme darles algunos ejemplos, uno puede decir que el adulto es el fruto y que la infancia y la juventud son el árbol. Y uno puede decir que cada persona cosecha lo que ha sido su vida. Una juventud irresponsable, llena de excesos, conduce normalmente a una edad adulta llena de enfermedades, de problemas, amarguras y soledad.
De modo que ahí el árbol termina conociéndose por su fruto. Es decir, la persona que ha llevado una vida irresponsable termina llevando las consecuencias de su propio actuar. Pero también se puede relacionar este pasaje con otras cosas, por ejemplo, la sociedad. Sucede que, en muchas ocasiones, se hacen recomendaciones para la vida social y se hacen grandes promesas sobre lo que se espera que cambie. Mejor dicho, yo voy a dar un ejemplo. En muchas partes se dice que el problema de los embarazos indeseados es porque a la gente le falta información, le falta educación sexual.
Y se dice que si se hacen campañas sobre lo que se ha llamado sexo seguro, tienen que disminuir las cifras de embarazos de adolescentes y también las cifras de abortos, esa es la teoría. Y uno puede decir que la teoría es como el árbol y luego, la práctica es el fruto de ese árbol. La teoría dice que si se hacen campañas de sexo seguro, entonces el fruto, la consecuencia va a ser que va a haber menos embarazos indeseados, menos embarazos de niños y jóvenes y menos abortos. Pero resulta que las cifras dicen exactamente lo contrario.
Cada campaña de lo que se ha llamado sexo seguro termina produciendo peores resultados, porque en esas campañas no solamente se invita a las personas a utilizar, por ejemplo, los preservativos, sino que se invita a que dé rienda suelta a sus pasiones. En efecto, detrás de esas campañas hay poderosos intereses económicos y entonces la gente cree que con invitar a los jóvenes, por ejemplo, a utilizar esos preservativos, ya todo se va a arreglar. Pero la realidad es muy diferente.
En países como España o Inglaterra, donde se han hecho estos estudios muy a fondo, se ve perfectamente que cada campaña de sexo seguro lo que produce es mayor promiscuidad, mayor número de enfermedades de transmisión sexual e incluso, mayor número de abortos. Por eso digo, la teoría es como el árbol, pero a ese árbol hay que verle los frutos, y los frutos son la práctica. Y la práctica lo que está mostrando es que esas campañas invitan a la gente a que tenga una actitud superficial, irresponsable con respecto a la propia sexualidad y la consecuencia, es decir, el fruto es pésimo.
Jesús nos dice: «Por sus frutos los conoceréis». Si el fruto es pésimo, quiere decir que esas campañas lo que hacen es envenenar la mente de los jóvenes, les dan una falsa sensación de seguridad y terminan, por consiguiente, produciendo inmenso daño. Si ves cómo se pueden encontrar distintas aplicaciones. Otro caso podríamos verlo cuando una persona se aparta de Dios. Hay personas que se apartan de Dios por distintas razones, la más común es sencillamente la pereza.
Si las cosas me van bien en la vida, si no tengo problemas, si llevo una existencia próspera y con buenos ingresos económicos, empiezo a sentir que me da pereza ir a la iglesia. Pienso que ese tiempo en la Iglesia debería servirme más bien para divertirme y festejarme yo mismo, puesto que soy un gran artista. Cuando una persona se aparta de Dios, normalmente no experimenta grandes problemas al principio, pero es lo mismo que sucede cuando se corta una rama de un árbol, y estas hermosas flores que tenemos aquí sirven de ejemplo.
Si uno ve estas flores, que ya han sido recortadas, pues uno las ve todavía hermosas, frescas, se les pone un poco de agua y resisten un poco más. Pero ustedes y yo sabemos lo que le va a suceder a esas ramas y a esas flores. Han sido cortadas, ya han recibido su sentencia de muerte. Lo mismo le sucede a la persona que se aparta de la iglesia, que se aparta de la misa o que se aparta de Dios. Una persona así, al principio siente que todo va bien, lo mismo que pasa con estas ramas y estas flores, al principio no se nota ningún problema, pero pasan unas horas y entonces decaen y mueren.
Lo mismo le sucede a mucha gente deja la misa, se olvida de Dios y llegan al punto de ser cínicos y decir: Pues, no me ha pasado nada. Yo no necesito de Dios, no pasa nada. Claro, no pasa nada porque estás viviendo de la renta, estás viviendo de lo que tenías, estás viviendo de lo que has acumulado, pero luego eso se va agotando y entonces aparece en toda su crudeza y aparece en toda su realidad espantosa que estás muerto. Y ahí es donde se aplica aquel texto del libro del Apocalipsis: «Tienes nombre de vivo, pero ya estás muerto».
Y eso lo vemos en muchos lugares. Yo creo que un ejemplo patético es la Europa actual, tantos países, tantas ciudades, tantas personas se han apartado de Dios. Y ellos dicen: Mira, es que no necesitamos de Dios porque tenemos nuestros ideales muy claros. La libertad, la participación de todos, el uso de la razón, los derechos humanos, los organismos de control. Nosotros no necesitamos de Dios porque ya tenemos los instrumentos jurídicos y de gobierno para seguir adelante nuestro rumbo. Pero hay dos mentiras en esa manera de hablar. Hay una mentira hacia el pasado y hay otra mentira hacia el futuro.
Hacia el pasado, cómo no darse cuenta que esos mismos valores de los que hablan estas naciones son valores que deben su existencia en buena parte a la presencia histórica, vigorosa y activa del cristianismo. Precisamente, ha sido el cristianismo el que ha destacado la dignidad y el valor de toda persona humana. Y precisamente, porque el cristianismo habla del valor de cada ser humano hecho a imagen de Dios y redimido por la sangre de Cristo, precisamente por eso existe esa teoría que ya hoy es universal de los derechos humanos. Esa manera de hablar del ser humano nace del cristianismo y la prueba es muy sencilla.
En los países donde el cristianismo no ha tocado verdaderamente la entraña del país, pues lo que se conoce de derechos humanos es mínimo y lo que se practica es menos. O sea que, estos países europeos cuando le dan la espalda a su pasado y cuando dicen: Nosotros ya tenemos los principios y las instituciones para gobernarnos, están traicionando su verdad, están traicionando su origen, están mintiendo sobre su origen. Fue el cristianismo el que les dio el lenguaje, las herramientas teóricas, incluso los instrumentos jurídicos y de gobierno de los que hoy se enorgullecen ellos. Y ahora quieren despedirse de ese cristianismo.
Pero más grave es la situación hacia el futuro. Uno puede decir perfectamente: Tenemos herramientas de control, como decir aquí en Colombia, tenemos la Fiscalía, la Procuraduría, tenemos la Contraloría, tenemos herramientas de control, tenemos un sistema jurídico válido, un sistema jurídico poderoso, un sistema jurídico equitativo. Pero ese sistema jurídico no lo va a poner en marcha un grupo de robots. Son seres humanos los que ponen en marcha ese sistema y los corazones de los seres humanos pueden ser engañados, pueden ser deformados, los corazones de los seres humanos pueden ser sobornados. Las leyes mismas pueden llegar a ser injustas.
Entonces, de qué sirve decir: Tenemos un gran sistema jurídico si luego las leyes de ese sistema ellas mismas son injustas. Por ejemplo, cuando se aprueba la muerte de un inocente, el caso espantoso del aborto. Quién de los que está aquí no se da cuenta que es una estupidez y un crimen castigar a una persona por algo que no ha hecho. Y eso es lo que sucede cuando se aborta un niño fruto de una violación. El niño no fue el que violó a la mamá, ¿por qué se va a matar al niño? Si hubiera que matar a alguien, maten al violador, no maten al niño.
Cualquiera se da cuenta que permitir el aborto en caso de violación es una estupidez y es un crimen. Y toda esa tontería que se vive repitiendo que la mujer es dueña de su propio cuerpo, pues estamos de acuerdo, la mujer es dueña de su cuerpo, no del cuerpo del bebé, que es otro cuerpo. El ADN del bebé es distinto del de la mujer, del de la mamá. Las huellas digitales del bebé van a ser distintas de las de la mamá. ¿De dónde se saca que la mujer tiene derechos sobre el bebé porque tiene derecho sobre su cuerpo? Pero es que el bebé no es cuerpo de ella.
Ustedes se dan cuenta que no se necesita un postgrado en derecho penal para saber que esa ley es un crimen y es una estupidez. Y, sin embargo, leyes como esas están aprobadas en grandes y muy altas autoridades y en países que se llaman a sí mismos países desarrollados. Incluso nuestro país, Colombia, ya tiene leyes para esa clase de casos, y hay gente y hay políticos que ganan votos con ese dinero de sangre, prometiendo clínicas de abortos o financiando ellos mismos esas clínicas, y algunos de ellos hasta quería ser vicepresidente de este país.
Démonos cuenta, hermanos, que fiarse uno, fiarse uno de que tenemos leyes y tenemos jueces y tenemos códigos y tenemos, eso no garantiza nada. Las leyes también pueden ser injustas y, de hecho, lo son muchas veces. Durante los siglos que se practicó la esclavitud, era perfectamente legal, como hoy es legal matar inocentes en las clínicas de aborto o como es legal la eutanasia en tal o cual sitio. No, mis hermanos, el futuro de la humanidad no se puede entregar simplemente a que tenemos leyes, tenemos jueces y tenemos órganos de control.
Si el corazón humano no es iluminado rectamente por una conciencia formada, si el corazón humano no está abierto a su Creador, lo único que puede esperar la humanidad es más leyes injustas, más crímenes con el aval, la aprobación y el aplauso de gente que se dice muy inteligente, muy preparada, muy pensante. Y esta historia va a que ese tipo de leyes ¿en dónde se aprueban? Donde se le da la espalda a Dios. Esos son los frutos, frutos pichos, frutos podridos, frutos asquerosos que muestran de qué árbol vienen, que muestran las consecuencias de darle la espalda al Señor.
Qué grande es la Palabra de Jesucristo, mis hermanos. Qué grande la enseñanza del Señor, que la podemos aplicar al caso de cada persona, que lo podemos aplicar al caso de grupos y de países y de la humanidad entera. ¿Qué tenemos que pedirle entonces al Señor? Que no nos dejemos engañar por los lobos vestidos de ovejas. ¿Qué le tenemos que pedir al Señor? Que nuestras conciencias sean claras, nuestras raíces limpias y nuestros frutos agradables a Él. Amén.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|