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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
¿Qué es lo de no juzgar? ¿Significa que uno nunca debe pronunciarse sobre las acciones de otras personas?
Homilía o121004a, predicada en 20140623, con 6 min. y 39 seg. 
Transcripción:
Con el favor de Dios. Yo creo que hoy podemos ayudar a solucionar un tremendo malentendido que ha ido entrando en el pueblo católico. Jesús nos dice en el capítulo séptimo de San Mateo: No juzguéis y no seréis juzgados. A veces se toma este versículo del Evangelio para indicarnos que no podemos opinar sobre el comportamiento de otras personas, especialmente cuando se trata de su vida privada. Y muy concretamente, se ha convertido prácticamente en una norma que no se puede opinar en temas de homosexualidad. Si se dice, como efectivamente enseña la Iglesia, que el comportamiento homosexual es objetivamente desordenado. De inmediato, alguien dice: No juzgues, no juzgues. Jesús dice que no debemos juzgar. Yo hago esta pregunta para que nos entendamos. Si una persona amenaza con un cuchillo a una anciana en la calle y le roba su celular, su dinero y la obliga a sacar dinero también del cajero con la tarjeta de crédito. Todo eso amenazándola con un cuchillo. Y si yo digo que eso está mal, ¿estoy juzgando o no estoy juzgando? Porque yo creo que las mismas personas que tratan de proteger tanto las opciones sexuales y que tratan de proteger tanto la vida privada. Sin embargo, cuando se trata de la corrupción de un político, cuando se trata de la inseguridad en las calles o cuando se trata de la violencia contra los inocentes. Ahí ellos levantan la voz y con razón. Yo no me opongo a eso. Entonces la pregunta es, en primer lugar, ¿cómo estamos aplicando este versículo del Evangelio? Parece que lo reservamos únicamente como una carta estratégica para jugar en el momento en el que nos conviene. Es decir, que cuando se trata de opciones afectivas o de orientaciones sexuales, entonces ahí sí se aplica lo de no juzgar para las demás cosas. Entonces sí se puede aplicar. Además, es muy chistoso esto de no juzgar, porque si una persona, por ejemplo critica o está diciendo que hay una maldad en el comportamiento de otro y un tercero le dice no juzgues, resulta que para decirle no juzgues, ha tenido que juzgarlo porque ha tenido que hacerse una opinión sobre lo que es, te está diciendo. A ver, así rápidamente, con palabras. Si Pedro dice que Juan ha obrado mal y Antonio le dice a Pedro no juzgues, es porque Antonio piensa y ha juzgado que Pedro ha obrado mal. Fíjate que esto no tiene solución. Si nos quedamos con la idea de que dejar de juzgar es dejar de hacerse una opinión moral sobre un determinado asunto. Esto quiere decir también que el sentido de las palabras de Cristo no puede ser, que tenemos que abstenernos de tener un criterio moral. Cuando Cristo dice, que no juzguemos el sentido, no puede ser que dejemos de tener un criterio moral. Tampoco puede ser que dejemos de expresar ese criterio moral, porque si vamos a muchos otros pasajes del Evangelio, vemos que Cristo efectivamente critica y critica, incluso en público. Por ejemplo, criticó en público a los escribas, a los fariseos, con lo cual, evidentemente estaba juzgando dentro del sentido que puede tener esa palabra como opinión de un comportamiento. Así que el sentido verdadero de las palabras de Jesús no puede ser. Carezcan ustedes de juicios morales. No se formen opinión sobre el comportamiento de nadie. No digan lo que ustedes piensan del comportamiento de nadie. El verdadero sentido hay que encontrarlo en el hecho de que en estas lenguas, sobre todo lenguas semíticas, los verbos y los sustantivos están muchísimo más conectados. De modo que juzgar significa hacer de juez. Y recordemos que en el antiguo Israel el único juez es Dios, y juez significa; aquel que define el destino de una persona. Y una condena, entonces de un juez es una condena definitiva. Lo que Cristo nos está diciendo con no juzgar es no tomes el lugar de Dios para definir qué es lo que le va a pasar a una persona. Por supuesto que un comportamiento específico requiere de nosotros una conciencia formada y clara. Pero no tomes el lugar de Dios. Tú no sabes lo que va a suceder después con esa persona. Entonces no condenes, no asignes un destino final a esa persona, porque Dios tiene todavía mucho que obrar en ella. Obsérvese la distancia. Cuando Cristo dice no juzgar, lo que está diciendo es: No asumas el papel de un juez que define el destino de una persona. Cristo no nos está diciendo que carezcamos de conciencia, sino que no tomemos el lugar de Dios.

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