|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La amplitud de significados de la comparación que hace Cristo sobre la lámpara y el ojo abre un horizonte de interpretaciones provechosas.
Homilía o115005a, predicada en 20160617, con 7 min. y 13 seg. 
Transcripción:
Quiero referirme a la segunda parte del pasaje del Evangelio que se ha proclamado, tomado de San Mateo, en el capítulo sexto. Como parte del Sermón de la Montaña. Muchas veces uno quiere que le hablen claro y uno quiere entender exactamente a qué se refiere aquel que me habla. La precisión y la claridad son cualidades que esperamos en la comunicación humana. Pero a veces el símbolo, la metáfora e incluso la ambigüedad también tienen sus cualidades. Porque un refrán, por ejemplo, es algo que no se refiere a una sola situación. Podemos decir: que es como un modelo que se aplica a muchas circunstancias, y eso es lo que hace valioso al refrán. Uno muy conocido en lengua castellana que se dice de distintos modos es este: "El que mucho abarca, poco aprieta". ¿Eso a qué se refiere? ¿Se refiere al tiempo? ¿Se refiere a las tareas que una persona tiene? ¿Se refiere a las pretensiones de un gobierno? ¿Se refiere a un sacerdote tratando de hacer una homilía? Puede referirse a muchas cosas. Y precisamente porque queda abierto en su capacidad de significado. El refrán es útil si un día aparece un sacerdote que trata de hacer una homilía donde explica toda la suma de Santo Tomás. Pues decimos al salir de la iglesia: "mira, el que mucho abarca, poco aprieta; dijo todo, no dijo nada". Si un gobierno dice "vamos a cambiar completamente el país en nuestro periodo constitucional", y se meten con todo: con las finanzas, la minería, la agricultura, las exportaciones, la reforma del Parlamento. Llega un momento en el que decimos lo mismo: "el que mucho abarca, poco aprieta". Así que el lenguaje, aunque es valioso cuando tiene claridad, no siempre tiene que tener una correspondencia uno a uno entre lo que se dice y lo que se significa. Tal vez el pasaje del Evangelio, en mi opinión, que tiene un carácter más abierto de todo, todo lo que nos dijo Jesús es exactamente el pasaje de hoy. "La lámpara del cuerpo es el ojo?. ¿A qué se refiere Cristo con esa lámpara? Yo me puse a hacer un pequeño estudio guiado por Santo Tomás sobre este tema. ¿Qué interpretaciones le han dado los predicadores a lo largo de la historia a este pasaje? No me fui a cualquiera. Fui a los padres de la Iglesia. Ahí está: San Beda, el Venerable. Está San Basilio, San Juan Crisóstomo. Unos dicen, por ejemplo, que la lámpara es tu conciencia. Si tu conciencia no está bien formada, tu vida entera va a ser un desastre. Otros dicen que la lámpara a la que aquí se refiere son las mociones del espíritu, es decir, nuestra apertura a la acción de Dios en nosotros. Otros dicen en un ángulo completamente diferente: que la lámpara son, por ejemplo, los santos. De manera que la gente virtuosa, la gente que está más visible, es de algún modo la que guía a la sociedad entera. Y hay otras interpretaciones. Otros se van por el lado de la antropología y la filosofía y dicen: que esta lámpara es la capacidad de entender que, si no desarrollas tu capacidad de entender, si echas a perder tu capacidad de entender, pues te vas a quedar incluso sin la luz de la Palabra de Dios. O sea que este pasaje de hoy es como un refrán que sirve para muchas cosas. Eso puede causar un poco de impaciencia. Pero mirémoslo por el lado positivo. Eso también significa que tal vez este pasaje yo lo puedo llevar a mi vida. Así como el refrán del que mucho abarca, poco aprieta. Yo lo puedo aplicar a cosas de mi vida. Quizás, yo puedo tomar también este pasaje del Evangelio y llevarlo a mi vida. Por ejemplo, preguntarse cuáles son las luces que guían mi vida. Yo he visto gente que toma en serio el horóscopo, por decir algo. De verdad parece un chiste, pero no lo es. Hay gente que se guía por lo que le dijeron al leerle las cartas. O el astrólogo de cabecera. Esa es la lámpara que tenían en el régimen de Hugo Chávez, por ejemplo. Unos de los grandes guías que tenía este señor eran una cantidad de brujos y espiritistas y de satanistas que estaban ahí cerca del gobierno. Esa era la lámpara que tenía Hugo Chávez. Bueno, ¿cuáles son mis lámparas? ¿Qué es lo que me guía? ¿En qué momento sé que empecé a equivocarme? Porque el carácter de una lámpara se mide por eso, porque es capaz de mostrarme dónde está el peligro. Cuando uno camina a oscuras en una habitación desconocida, tropezón seguro. Así que la lámpara es la que me dice cuando empecé a equivocarme. Tú tienes amigos o hermanas de comunidad que tengan la libertad de decirte: "mira, que te estás equivocando", o nadie puede hablar contigo. Eso también es lámpara. ¿Quién te guía a ti? ¿Quién es capaz de decirte que te estás equivocando? ¿Quién es capaz de corregirte, si hay gente a tu alrededor que te corrija? ¿O todos te tienen miedo o te tienen fastidio o sienten pereza de hablarte? En fin, la apertura de este texto nos ayuda a aplicarlo a tantas cosas en nuestra vida. Que sea el Espíritu Santo, como decía San Agustín: "Que sea el Espíritu Santo el que se quede con la última palabra y que a cada corazón le enseñe en dónde está esa lámpara".

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|