Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El verdadero profeta ama a Dios, es fiel a la alianza, es valiente y vive en esperanza. No solo denuncia el mal, sino que anuncia la victoria de Dios y custodia la Sangre y sacrificio de Cristo.

Homilía o113010a, predicada en 20260617, con 6 min. y 55 seg.

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Transcripción:

Elías fue un gran profeta, un profeta de una talla tan mayúscula que, en cierto sentido, se convirtió como en la imagen misma de la profecía. Me explico, recordarás la escena aquella de la transfiguración, Cristo nuestro Señor, cambia su aspecto sobre el Monte Tabor, ese es el nombre tradicional de esa montaña donde sucedió el milagro, y a su lado aparecen dos personajes, uno de ellos, Moisés, y el otro, Elías. Y como explican varios antiguos predicadores muy sabios, en esos dos personajes, de alguna manera está resumido el Antiguo Testamento, porque Moisés representa la ley y Elías representa la profecía, la ley y los profetas.

Y resulta que en el tiempo de Jesús era muy común utilizar la expresión: la ley y los profetas, para referirse a lo que era la Biblia en ese momento, lo que era la Sagrada Escritura. Obviamente, no existía el Nuevo Testamento, pero para referirse a la Escritura se utilizaba la expresión: la ley y los profetas. Y quien mejor representa la ley, por supuesto, es Moisés, porque la ley fue dada a través de Moisés. Pero entre tantos profetas, pues indudablemente el que mejor representa la profecía es Elías. Estoy mencionando esto, por supuesto, en referencia a la primera lectura de hoy que nos cuenta sobre el final de la vida de Elías.

Elías, pues, representa lo que significa ser profeta. Cuatro características principales: Un hombre de Dios, un auténtico amigo de Dios. Y eso significa un hombre que en todo se pregunta ¿cómo quedan los intereses de Dios aquí, cómo queda la gloria de Dios aquí? Segundo, un hombre de la Alianza. Podemos decir que los profetas, los profetas todos son memorias vivas de la Alianza, y por consiguiente, ellos están mostrando que el pacto que Dios hizo se respeta. El amor que Dios ha manifestado, se aprecia, se agradece y se respeta, son hombres de la Alianza.

Tercero, hombres valientes, capaces de enfrentarse a los más poderosos de aquel tiempo. ¿Quiénes eran los más poderosos? Pues en el sistema de gobierno y de vida que ellos tenían, los más poderosos indudablemente eran los reyes. Y como ya hemos mencionado, muchos de estos profetas se van a enfrentar con reyes y se van a enfrentar con sumos sacerdotes. Ahí te vas a encontrar, por ejemplo, al profeta Amós denunciando los pecados del santuario, y te vas a encontrar a Natán mostrándole a David su pecado y lo mismo Elías. Es decir, son hombres valientes, pero su valentía proviene básicamente de esa fuente de amor de la que ha hablado. Y que es la primera característica. Gente que tiene amor, amor a Dios, aman a Dios, entonces son hombres, hombres valientes, eso es propio del profeta.

Y el cuarto aspecto es que son hombres de esperanza. Tal vez el profeta que tiene el mayor número de denuncias y son bastante amargas es Jeremías. Pero si tú miras el final del libro del profeta Jeremías, te encuentras que es todo él un cántico de esperanza, un cántico de alabanza a Dios por su amor y de absoluta confianza en la victoria de Dios. O sea que el profeta no se limita simplemente a señalar esto está mal, esto está mal, y esto también está mal. No, el profeta va más allá. El profeta muestra que, por encima de todo, Dios es el vencedor y el plan de Dios continúa.

Elías es como el resumen de esa profecía, es el hombre de Dios, es el hombre de la alianza, es el hombre valiente y es el hombre que proclama la grandeza y el señorío de Yahvé por encima, por encima de todas las traiciones, de todas las incoherencias, de todas las idolatrías que vivía el rey mismo, empezando por el rey y peor que el rey, pues la esposa del rey, en este caso la señora Jezabel, es impresionante, es impresionante eso. Y ahora que la Biblia nos invita a reflexionar sobre Elías, pensemos que necesitamos los Eliseos.

Eliseo tuvo ojos para descubrir la grandeza de Elías. Eliseo tuvo corazón para apreciar la grandeza de Elías y se dio cuenta de la importancia de la misión de Elías. Y por eso Eliseo le pide a Elías: Yo quiero ser tu heredero. Elías hay uno solo, aunque Juan Bautista fue comparado también con Elías por el mismo, nuestro Señor Jesucristo. Pero, aunque Elías es uno solo, necesitamos muchos Eliseos, necesitamos muchos herederos, herederos de Elías, que también hoy hagan valer la Alianza. Por supuesto, la alianza que a nosotros más nos importa, la que más nos duele es la que fue sellada en la sangre de Cristo.

Entonces, de lo que se trata es de defender el tesoro de la sangre de Cristo, defender el valor del sacrificio de Cristo en la cruz, defender la Eucaristía, que es precisamente el momento de esa alianza con Dios, eso es lo que nos interesa. Y necesitamos a Elías y necesitamos a los herederos de Elías, necesitamos nuevos Eliseos en nuestra Santa Iglesia Católica. Dios los conceda por su amor. Amén.

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