Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Para vivir en libertad evita la ostentación, el reconocimiento humano; libertad es vivir una relación sincera y de auténtica intimidad con Dios.Para vivir en libertad evita la ostentación, el reconocimiento humano; libertad es vivir una relación sincera y de auténtica intimidad con Dios.

Homilía o113009a, predicada en 20240619, con 6 min. y 26 seg.

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Transcripción:

Una de las insistencias de Jesús en el Sermón de la Montaña es aquello de lo escondido. Por ejemplo, nos dice Cristo que oremos en la intimidad, en la soledad de nuestra habitación. Y dice: «Y tu Padre que ve en lo escondido, te recompensará». Es fascinante esa expresión, porque nos invita a pensar en tres cosas. Primero, evitar la ostentación. Segundo, cultivar la sinceridad. Y tercero, buscar la auténtica intimidad con Dios.

Repito esos tres puntos, primero, evitar la ostentación. Es algo que nos puede tentar a todos, esto de estarse uno como mostrando, como exhibiendo: Soy una persona espiritual. He tenido una gran conversión, he hecho tales o cuales estudios, trabajo en tal parroquia, trabajo con tal persona. Muchas de esas afirmaciones nuestras, en realidad son inútiles, sobre todo, inútiles para la gloria de Dios, son más bien un exhibirnos nosotros. Cuando se sigue el consejo de Cristo, y cuando buscamos lo escondido, como lo llama Él, nuestra actitud cambia. Y nuestra actitud cambia porque en esa manera de obrar estamos evitando ese aplauso o ese reconocimiento humano. Y sabes ¿qué es lo mejor de no acostumbrarse al reconocimiento humano? Pues lo mejor es que no nos dominen por ese lado, porque es que la persona que empieza a depender del reconocimiento y del aplauso, luego empieza a adaptar su discurso para recibir esa aprobación o ese reconocimiento.

Tristemente, es algo que ha sucedido con algunos hermanos sacerdotes, y yo digo estas palabras mientras suplico misericordia para mí mismo. ¿A qué me refiero? Pues a que es algo tan lamentable, empieza un sacerdote a hacer presencia en redes sociales, también ha sucedido con religiosas, empieza un sacerdote a hacer esa presencia en redes sociales y a crecer y a crecer el número de seguidores y entonces, ya tiene un auditorio, ya tiene un público. Pero luego empieza a sentirse en deuda con ese público. Es lo que te digo, cuando uno entra por esa línea de la ostentación, esa línea del exhibicionismo termina uno perdiendo libertad, porque ya tiene un público al que complacer. Y como la mayor parte de ese público piensa no a la manera de Dios, sino a la manera del mundo, pues es desastroso, porque entonces la persona empieza, el predicador, el sacerdote, la religiosa, empieza a complacer el lenguaje del mundo. Entonces, si el lenguaje del mundo, por ejemplo, acepta cosas como ideología de género, entonces este sacerdote empezará a acomodar su discurso para no perder a aquella gente de cuyo aplauso depende. Entonces, primero evitar la ostentación.

Segundo, la sinceridad. La soledad, el desierto, el retiro, usualmente nos conducen a la sinceridad. Precisamente, porque en el retiro, en el desierto, no tenemos a nadie a quien convencer, no tenemos ningún aplauso que esperar y, en cierto sentido, tampoco tenemos ningún reproche humano que temer. Pues la flor de la sinceridad va creciendo, esa flor bendita de sinceridad que crece con más facilidad en el desierto y en la soledad que en otros lugares. Entonces, esa costumbre de buscar lo que Cristo llama lo escondido es algo maravilloso en la medida en que nos ayuda a vivir con mayor sinceridad, a tener mayor sinceridad.

Y en la misma línea, está el tema de la intimidad con Dios. A Dios nuestro Señor, nosotros no vamos a convertirlo ni convencerlo. Dios, Dios es el que es y Dios es el verdadero. Entonces, el contacto sincero con Dios nos va llevando a una auténtica intimidad. Y ¿por qué esta intimidad es necesaria? Porque en Él es donde está esa paz que el mundo ni la puede dar ni la puede quitar. Míralo de esta manera, vivir en intimidad con Dios es vivir dependiendo fundamentalmente de Él. Y cuando nosotros vivimos fundamentalmente en dependencia de Dios, quiere decir que vivimos en mayor independencia de los poderes del mundo, la intimidad con Dios significa libertad frente al mundo. Entonces, cuando Cristo nos está empujando, nos está llevando a: «Tu Padre que ve en lo escondido. Tu Padre que ve en lo escondido», nos está llevando a esa libertad de la ostentación, a esa libertad propia de la sinceridad y esa libertad que solamente da la intimidad con Él. Son consejos que siempre tienen actualidad, son consejos capaces de cambiar nuestras vidas. Hazlo, hazlo, Señor Jesucristo, haz de nosotros auténticos discípulos tuyos. Amén.

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