Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Cuando el ego ocupa el lugar de Dios, nace una búsqueda insaciable de poder, control y posesión. La conversión nos devuelve a Cristo, el Único capaz de llenar el corazón y liberarnos del dominio del pecado.

Homilía o111013a, predicada en 20260615, con 7 min. y 22 seg.

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Transcripción:

La primera lectura de hoy nos cuenta una historia triste, pero es que también es muy triste lo que ha sucedido y sigue sucediendo en muchas partes del mundo. Veamos de qué se trata y qué podemos aprender. Sucede que había un rey que se llamaba Ajab, que tenía su palacio. Podemos suponer una mansión bastante amplia y bastante segura, pero él no estaba contento con lo que tenía y él quería ampliar sus terrenos. Esa ampliación implicaba que un vecino suyo, que tenía un terreno colindante con el del Palacio Real, un hombre que se llamaba Nabot, pues tenía que venderle esa viña, la viña que quedaba ahí colindante con el Palacio Real, o por lo menos eso era lo que pensaba Acab, que Nabot tenía que venderle porque él necesitaba expandirse. Y ese verbo expandirse es tan importante en la reflexión de hoy.

Ajab necesitaba expandirse, necesitaba tener más, necesitaba dominar más. Y es que sabes una cosa. Cuando el ego crece, la necesidad de expandirse, crece la necesidad de controlar más la necesidad de poder, más la necesidad de adueñarse de más, la necesidad de disfrutar más. Esa necesidad, que es una necesidad de exterior, en realidad proviene del interior. Proviene, repito, de un ego. Un ego que está insaciable, está en modo insaciable. Y tenemos a San Agustín que nos enseña por qué el ego se vuelve insaciable, el ego se vuelve insaciable por una razón y es que nosotros estamos hechos para el infinito. El que nos hizo fue Dios, y Dios nos hizo para el infinito. Y cuando Dios sale de tu vida, nada te va a saciar.

Entonces entras en modo insaciable como entró Ajab y el que entra en modo insaciable necesita expandirse, y el que necesita expandirse empieza a aplastar a otros, empieza a humillar a otros, empieza a maltratar a otros porque no cabe, porque no cabe porque su ego necesita más. Es que esto está desde el capítulo cuarto del libro del Génesis en la Biblia. Recuerdas que los primeros hijos de Adán y Eva se llamaban Caín y Abel. Entonces, si tú piensas en que en ese momento, según el relato bíblico, había cuatro seres humanos en el planeta Tierra Adán, Eva, Caín, Abel, cuatro seres humanos. Pero Caín sentía que no cabía, que necesitaba más y tenía que eliminar a Abel porque no podía con que existiera Abel. Es decir, una cuarta parte del planeta Tierra, que era lo que le correspondía por decir una cifra. ¿Tú sabes lo que es una cuarta parte del planeta Tierra? No era suficiente para él.

Y hay otro ejemplo histórico que hay que mencionarlo porque es bueno conectar la Biblia con la historia de la humanidad. Resulta que tenemos a un personaje que fue elegido democráticamente en Alemania en la primera mitad del siglo veinte. No voy a decir su nombre, pero tú ya sabes de quién estoy hablando. En la práctica, se convirtió en un dictador. Él consideraba que su raza era la raza superior y él consideraba que su raza superior necesitaba espacio. Espacio vital, espacio vital en el alemán de ese personaje se llama Lebensraum. Entonces Alemania Deutschland se dice en alemán Deutschland necesita lebensraum. Necesita espacio vital y por consiguiente pues vamos a aplastar a Europa del Este, empezando por Polonia. Vamos a aplastar a Polonia, Vamos a aplastar las repúblicas, los estados, las etnias, las razas. Lo que esté de por medio se elimina. Y llegó incluso a pensar en eliminar a la Unión Soviética, eliminar a Rusia y las demás naciones soviéticas, eliminar eso y convertir todo eso en el espacio vital, porque él tenía que expandirse, él tenía que. Es que no cabía, no cabía.

Como nosotros somos la raza superior, nosotros tenemos derecho a tener todos los recursos necesarios para desplegar todo lo que nosotros somos, porque somos importantísimos, porque somos los mejores, porque somos los únicos dignos. Los judíos, según eso, que desaparezcan los gitanos, que desaparezcan los católicos le estorbaban, despreciaba a los comunistas y así sucesivamente. ¿Te das cuenta lo que significa esa necesidad de expandirse? Pues eso es lo que nos cuenta la Biblia.

En la primera lectura de hoy, Ajab tenía que expandirse. Y la gran lección que nos deja esta primera lectura es que el que se concentra en expandirse termina triturando a otros, aplastando a otros matando a otros, como sucedió con Nabot. Nabot fue asesinado. ¿Por culpa de qué? ¿En razón de qué? Le estorbaba al ego expansivo. Al ego expansivo de Ajab. Pero Ajab tenía también quien lo dominaba, porque había otra persona que se estaba expandiendo a costa de Ajab. Era su esposa, que se llamaba Jezabel. Jezabel necesitaba expandir su poder y controlaba completamente Ajab. Y esto nos muestra algo muy interesante pero muy trágico, y es que cuanto más estamos en el pecado y creemos dominar a través de nuestro pecado, más nos domina el pecado a nosotros. Ajab estaba siendo dominado por el pecado de Jezabel. Gran lección para nosotros. Y ahora yo te pregunto ¿Cómo estamos de ego? ¿Cómo va esa expansión? ¿Hasta dónde llegaremos? Necesitamos conversión. Necesitamos cambiar nuestra manera de vivir. Necesitamos volver a escuchar las palabras de Cristo. Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. Amén.

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