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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

¿Cómo romper el ciclo de la violencia?

Homilía o111011a, predicada en 20220613, con 5 min. y 3 seg.

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Transcripción:

En el Evangelio de hoy, Cristo nos invita a romper el ciclo de la violencia. Creo que es la mejor manera, como he podido tratar de entender estas palabras del Señor. Aquello de que si te golpean en una mejilla, pon la otra, es un modo extremo de hablar. Es casi una exageración lo que está diciendo Cristo, pero luego lo analizas y resulta que tiene mucho sentido, porque yo te hago esta pregunta en vez de cuestionar el Evangelio que tiene su modo especial de hablar en vez de cuestionarlo.

Hagámonos esta pregunta ¿Cómo crees tú que se puede romper el ciclo de la violencia? y el ciclo de la violencia ¿Cuál es? El ciclo de la violencia es cuando yo trato de ajustar las cuentas. Ese es el ciclo de la violencia. Con todo el respeto hacia las distintas naciones, fíjate lo que ha sucedido entre Israel y Palestina y tú te das cuenta que cada uno cree tener la razón. Cada uno cree tener la razón. ¿A ver, tú que eres israelí, por qué le haces eso al palestino? Ah, es que él empezó. Y tú palestino. ¿Por qué le haces eso al israelí? Es que ellos empezaron.

Esa misma historia se repite en muchos otros sitios. Como lo hemos dicho en otras predicaciones. Así se han extinguido familias enteras. También en mi país, en Colombia, se han extinguido familias enteras. ¿Por qué? Porque tú me hiciste algo y yo tengo que hacer justicia. Pero en el acto de hacerle justicia o de hacer justicia el otro piensa que yo me he excedido. Y entonces él también trata de hacer justicia desde su ángulo, desde su perspectiva, desde su mirada. Y cuando esa persona trata de hacer justicia, entonces resulta que aumenta el daño de este lado. Y ahora yo tengo que tomar venganza. Y así se extinguen las familias. No estoy exagerando.

¿Cómo se rompe el ciclo de la violencia? ¿En qué momento se puede romper eso de que cada uno está tratando de hacer justicia y cada uno al final termina empeorando las cosas? ¿Cómo se rompe eso? Uno trata de pensarlo y uno dice bueno, entonces tal vez puede ser como una especie de juez imparcial. Si están peleando, por ejemplo, Pedro y Juan, pues llamemos a Álvaro o llamemos a Juliana o a Rosana y que Roxana sirva de árbitro entre Pedro y Juan. Pero y qué pasa si Pedro dice lo que pasa es que Roxana, o Álvaro o el que sea, se puso de lado del otro y yo no acepto ese juez. ¿Cómo se detiene el ciclo de la violencia? ¿Cómo puedes parar el ciclo de la violencia? Y la respuesta es que en algún momento hay que estar dispuesto a recibir sin devolver.

Eso es lo que nos cuenta el Evangelio. Claro que el Evangelio, por eso dije antes, tiene su propio lenguaje. El Evangelio lo dice de un modo muy particular, de un modo que podemos llamar pedagogía de Cristo según la cual intenta que a nosotros nos queden grabadas las cosas. Y lo logra. Porque esa imagen, por ejemplo, de que hay que poner la otra mejilla. Eso no se le olvida a uno en la vida. Es un recurso pedagógico extraordinario. Pero el mensaje de fondo es hay que romper el ciclo de la violencia y romper el ciclo de la violencia siempre supone que en algún momento tú recibes y no devuelves.

A veces con la misma persona que te ofendió, a veces porque tu crianza estuvo marcada por la violencia y tú no le vas a pasar violencia a tus hijos. Ahí estás, rompiendo el ciclo de la violencia. No hay otro modo. Si hubiera otro modo, Cristo nos lo hubiera enseñado y por eso en algún momento es necesario también padecer, eso también hace falta. También es necesario saber padecer y saber perdonar y saber interceder. Y el primero que lo practicó fue Cristo.

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