
Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El temor de la muerte nos aprisiona y de ese temor nos rescata el don de la fe haciéndonos descubrir a Dios. La fe nos hace ver que hay un poder más grande que el mío, nos abre la puerta de la vida.
Homilía o102011a, predicada en 20220607, con 4 min. y 41 seg. 
Transcripción:
Es impresionante lo que le pide Elías a aquella madre en una situación de tanta angustia. La primera lectura de hoy del primer libro de los Reyes nos presenta una situación que solo se puede llamar dramática. Hay terrible hambre en el reino de Israel. El profeta llega a casa de una mujer viuda en la región de Sarepta. Y el profeta le pide a esta mujer que le dé algo de comer. Es normal, es tiempo de hambre. El problema es que toda la reserva de alimento que ella tiene a duras penas le alcanza para una última comida, para su hijo, para el hijo de ella y para ella misma. Y el prospecto es comeremos esto y nos moriremos. Y sin embargo, le dice Elías en semejante coyuntura tan dramática, le dice Elías no va a ser así. No va a ser así.
Imagínate eso. Es decir, toda la evidencia está gritando muerte y desastre. Toda la evidencia. Y sin embargo, Elías habla de futuro y habla de vida. Y habla de alimento. Esta mujer conocía a Elías porque cuando ella le dice apenas me queda este poquito de harina, dice por el Señor tu Dios. Es decir, ella sabe que Elías es un hombre de Dios. Esto es fundamental porque la fe de esta mujer finalmente no va para Elías como tal. La fe de esta mujer va hacia Dios y ella le cree a Dios.
Yo creo que este es el pasaje bíblico en donde se ve con más fuerza lo que significa creerle a Dios. Ella tiene su propia hambre y tiene lo que le duele todavía más el hambre de su hijo. Y frente a esa situación, y frente al hambre que rodea todo el país que merodea en el país, ella es capaz de creerle a Dios a través de la palabra de Elías, le cree a Dios. Y esa fe de ella es la que la abre a la vida.
Pensemos qué hubiera sucedido si ella no le cree a Elías. ¿Qué hubiera sucedido? Pues lo que hubiera pasado es que efectivamente ella se come su poquito de pan hecho con su poquito de harina y después a morirse de hambre. Pero ella creyó. La fe le abrió la puerta de la vida. Escucha lo que es eso. La fe le abrió la puerta de la vida. Le creyó a Dios.
Observemos que, como nos enseña la Carta a los Hebreos, el temor de la muerte, que tiene mil expresiones, por ejemplo la escasez, la inseguridad no va a alcanzar para todos, debo asegurar lo mío. El temor de la muerte nos aprisiona y de ese temor nos va a rescatar el don de la fe. Es decir, hay una mano más grande y más fuerte que mis manos. Hay un poder más grande y más fuerte que lo que yo puedo. Eso es descubrir a Dios. Ese es el universo que te abre la fe. Y ese es el regalo que Elías le lleva a esta mujer.
Cuando uno lee el pasaje la primera vez, uno cree que Elías le está quitando lo poquito que ella tenía, no. Se lo multiplicó y le regaló y le confirmó el don de la fe. Que te suceda a ti y que me suceda a mí. Amén.

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