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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Las personas excluidas por el mundo son quienes están más dispuestas a abrirse a la propuesta de Dios y al abrirse al Señor salen ganando haciéndose bienaventurados.
Homilía o101010a, predicada en 20220606, con 5 min. y 43 seg. 
Transcripción:
Bienvenidos todos. Después de la gran fiesta de Pentecostés, nuestra iglesia entra en el Tiempo Ordinario. Esta es una muy buena ocasión para recordar cómo está distribuido el Año Litúrgico, y la mejor manera de explicarlo, me parece a mí, es viendo por parejas los tiempos.
El Adviento va con Navidad. El Adviento prepara Navidad y después llega el Tiempo de Navidad. Luego tenemos otra pareja. Cuaresma y Pascua. La Cuaresma prepara la Pascua y luego llega el Tiempo Pascual. Esos tiempos van juntos entonces, respectivamente. Adviento con Navidad y Cuaresma con Pascua. Pero si aquí está Adviento-Navidad y aquí está Cuaresma-Pascua, aquí queda un espacio que es entre la fiesta del Bautismo del Señor con la que termina el tiempo de Navidad. Y aquí está el Miércoles de Ceniza con el que empieza el tiempo de Cuaresma. Aquí queda un espacio, ese espacio de un número de semanas, unas cinco semanas, seis semanas. Se llama Tiempo ordinario. Es la primera parte del Tiempo ordinario.
Entonces acuérdate, Adviento, aquí tenemos el Adviento, aquí tenemos Navidad, aquí tenemos Cuaresma y aquí tenemos Pascua. Y entre estos dos tenemos la primera fase del Tiempo Ordinario. Pero luego resulta que aquí termina Pascua con la fiesta de Pentecostés y entre la fiesta de Pentecostés y el siguiente Adviento. Ahí quedan muchas semanas. Esas son las que estamos empezando ahora. Es decir, que todas estas semanas que vienen son Tiempo Ordinario, Segunda fase, y van a llegar hasta el final del Año Litúrgico, porque luego ya viene Adviento nuevamente y empieza el siguiente Año Litúrgico.
En resumen. Adviento-Navidad. Primera fase de Tiempo Ordinario. Cuaresma-Pascua. Segunda fase del Tiempo Ordinario. Ya ahí termina el Año Litúrgico y luego viene de nuevo Adviento, Navidad, Primera fase del Tiempo Ordinario, Cuaresma, Pascua, Segunda fase. O sea que hoy, exactamente hoy, estamos iniciando la Segunda fase del Tiempo Ordinario.
El Evangelio con el que nos saluda la Iglesia en esta Segunda fase del Tiempo Ordinario para este año es el Evangelio de las Bienaventuranzas. Y yo solo quiero compartir una pequeñita idea que me ha parecido tan luminosa. Me ha ayudado tanto a mí por eso la comparto. Porque es que el pasaje de las Bienaventuranzas, ya sea según San Mateo, ya sea según San Lucas, no es tan fácil de entender. Seamos sinceros, cuando uno le dicen Bienaventurados los que lloran, bienaventurados los perseguidos. Uno dice pero cómo así. ¿Qué clase de gente es esa? Incluso ha habido filósofos que piensan que ese lenguaje es el lenguaje de los perdedores. O como dicen hoy los muchachos, los losers, los perdedores, los que lloran, los fracasados, los perseguidos, los marginados. ¿Por qué Cristo los llama felices?
Y la explicación más cortica y bonita que he aprendido y que ahora les comparto es ésta. Mira, sucede que Cristo trae la maravillosa noticia del Evangelio, la maravillosa noticia del Dios que reina el Reino de Dios, el Dios que reina, que quiere reinar y que puede reinar en tu vida, en tu familia, en tu país, en el mundo. Pero ese mensaje del Reino de Dios, esa novedad que trae Cristo, no le interesa a mucha gente. Y entonces, como dice el refrán, ellos se lo pierden. ¿Te das cuenta?
Entonces la clave en que está. La clave está en que las Bienaventuranzas se refieren a aquellas personas que, precisamente porque el mundo no les funciona, están abiertos a la propuesta de Dios. Esa es la frase. Como el mundo no les funciona, como el mundo los ha excluido, como el mundo los ha rechazado, ellos son los que están más dispuestos a abrirse a la propuesta de Dios. Y cuando uno se abre a la propuesta de Dios, al final sale ganando. De manera que los que parecía que iban perdiendo porque eran excluidos, como son los primeros en abrirse a la propuesta de Dios, resultan ser los ganadores. El que parecía perdedor resulta ganador, o como decía Cristo, muchos últimos serán primeros. Y se cumple y se cumple. Esas son las Bienaventuranzas. Y con este texto magnífico, precioso, abrimos la Segunda fase del Tiempo ordinario. Que Dios te bendiga.

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