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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El pobre de espíritu es quien capta el Evangelio pues se desprende de ídolos, no se fascina por placeres, no se deja amedrentar por amenazas y acepta que sólo Dios es Dios.
Homilía o101007a, predicada en 20160606, con 6 min. y 2 seg. 
Transcripción:
Estamos empezando la Décima Semana del Tiempo Ordinario. Recordemos que para las lecturas de entre semana la Iglesia tiene una pedagogía muy interesante en lo que atañe a los Santos Evangelios. Porque durante varias semanas, durante las anteriores nueve semanas del Tiempo Ordinario nos ha venido acompañando el Evangelio según San Marcos. A partir de esta décima semana empezaremos a escuchar pasajes del Evangelio según San Mateo y luego, después de un número de semanas, ya casi hacia el final del año, entraremos con el Evangelio de Lucas. De ese modo, una persona que asiste a la Santa Misa entre semana puede escuchar la mayor parte de los Evangelios de Mateo, Marcos y Lucas simplemente estando atento en la Eucaristía. Esta es una manera de contemplar los Evangelios con un orden.
Y por eso este tiempo litúrgico, que es el más extenso, se llama el Tiempo Ordinario. Hay otros tiempos, lo hemos dicho muchas veces, que son conocidos como Tiempos litúrgicos fuertes. Así, por ejemplo, tenemos la pareja Adviento y Navidad, que celebra la entrada de Cristo en esta historia nuestra. Y luego tenemos otra pareja de Tiempos litúrgicos que son Cuaresma y Pascua, en la cual estamos celebrando la victoria definitiva de Jesucristo sobre el pecado y la muerte. Entonces hay cuatro Tiempos Litúrgicos fuertes que son Adviento y Navidad, Cuaresma y Pascua. El resto del año lo llamamos Tiempo Ordinario, y se llama así porque lleva este orden en la contemplación del misterio de Cristo.
Hoy, pues, llegamos al Evangelio según San Mateo. Estamos leyendo del Capítulo Quinto de San Mateo. Y lo que encontramos, por supuesto, es el comienzo del Sermón de la Montaña. El Sermón de la Montaña es una colección de predicaciones de Cristo que se sitúa en su comienzo con una montaña. Por eso se le ha dado ese nombre. Subió Cristo a la montaña. Como en otro tiempo Moisés subió al Sinaí, subió Cristo a la montaña. Sus discípulos se le acercaron y Cristo empezó a hablar. Estas palabras de Cristo. Esta recopilación de palabras de Cristo cubre los Capítulos Cinco, Seis y Siete de San Mateo y atención, es la colección más extensa de palabras de Jesús. Es decir, en ningún otro lugar de la Biblia encontramos una predicación o un conjunto de predicaciones tan extenso como este Sermón de la Montaña.
El Sermón de la Montaña empieza en este Capítulo Quinto de San Mateo con las Bienaventuranzas, que son un anuncio de la Buena Nueva. Son el anuncio de la victoria de Dios más allá de las posibilidades humanas. Victoria que experimentan ¿quienes? El término general que utiliza Cristo para estas personas son los pobres de espíritu. No es una traducción que nos diga demasiado. ¿Qué quiere decir pobres de espíritu? Que tienen poco espíritu y que en ese sentido tienen poco ánimo o pobres de espíritu quiere decir que pueden tener muchos bienes materiales, pero en el fondo están desapegados de esos bienes.
No es tan fácil expresar en una frase completa, sencilla, lo que quiere decir pobres de espíritu. Pero tal vez lo que más se aproxima, al menos en lo que yo entiendo, es esta explicación. Pobres de espíritu son aquellos que han aprendido a desengañarse de los atractivos, seducciones, amenazas y poderes que hay en este mundo. Es decir, todas esas cosas, sea que las tengan o que no las tengan, no tienen poder de cautivar esos corazones de ellos, porque sus corazones están fascinados por Dios. En ese sentido, son personas que quizás han sido despojadas de muchos de sus derechos, han sido maltratadas en muchos sentidos, han sido considerados como los fracasados, como los perdedores. Pero esas personas que no cultivan grandes ambiciones para las cosas de esta tierra porque no son ídolos que tengan poder en sus corazones, esas personas son las que realmente pueden captar el mensaje de Jesús, precisamente porque sus corazones están libres.
Por eso pueden captar el mensaje de Cristo, porque no dependen de esa clase de seducciones, ni tampoco se dejan amedrentar por tantos tiranos y por tantas amenazas que hay en este mundo. Esa es una clave de comprensión muy importante, porque si entendemos que Cristo está hablando en primer lugar a esta clase de personas, también entendemos entonces por qué todo el Evangelio tiene ese carácter paradójico, aparentemente contradictorio, que surge tantas veces como cuando Cristo dice hay muchos primeros que serán últimos, muchos últimos que serán primeros. El que quiera ser el primero, que sea el último y el servidor de todos. Las prostitutas y los publicanos van delante de ustedes al Reino de Dios. Todas estas expresiones dependen en el fondo de una misma idea. Y es que aquél que se desprende de ídolos, que no se deja fascinar simplemente por placeres o ventajas, no se deja amedrentar por amenazas o miedos, y finalmente termina aceptando que solo Dios es Dios. Ese es el que va a captar bien el Evangelio de Jesús.

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