
Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Como texto aislado, las bienaventuranzas son un texto casi incomprensible; su contexto es el Pequeño Resto de los fieles al Señor.
Homilía o101006a, predicada en 20140609, con 3 min. y 4 seg. 
Transcripción:
El final del pasaje del Evangelio que hemos oído enlaza con la primera lectura y nos da una clave inesperada sobre las Bienaventuranzas. Jesús dice de la misma manera persiguieron a los profetas que vivieron antes que ustedes. La primera lectura de hoy, tomada del primer libro de los Reyes, nos muestra a uno de esos profetas y no cualquiera, el gran profeta Elías. Y lo que encontramos es que Elías ciertamente fue de los perseguidos.
Y la idea que entonces puede alumbrar en nuestra mente es esta. Que ya los profetas estaban viviendo el espíritu de las Bienaventuranzas, es decir, que ellos eran como anticipaciones de la vida del Evangelio ya en el Antiguo Testamento. O sea que hay una continuidad entre la vida de los profetas y de todos aquellos que han sufrido por Dios y el mensaje que Cristo viene a traer con sus Bienaventuranzas y con todo el Evangelio.
Este es un mensaje que yo creo que puede resultarnos muy útil. Porque el texto de las Bienaventuranzas puede parecer muy extraño cuando se le toma así como aislado. Por qué se va a llamar dichosos a los que lloran o a los que tienen hambre y sed, o a los sufridos. Eso queda como muy abstracto y queda como muy complicado de entender por qué se les va a llamar dichosos. Pero cuando ya uno relaciona con los profetas, uno ve que la vida de un Elías, como en el caso de hoy, es una vida marcada por el sufrimiento, pero es una vida donde estaba poco a poco brillando el amor y la alegría de Dios. Y eso es maravilloso.
Entonces quedémonos con ese mensaje. Si uno toma, si uno recorta con unas tijeras el texto de las Bienaventuranzas, no lo entiende. Pero si uno conecta las Bienaventuranzas con los pobres de Yahvé, con los profetas, con la Virgen María, con Cristo en la cruz, con los apóstoles y los mártires. Es en ese contexto más amplio donde uno entiende cuál es la alegría y donde uno entiende en realidad cuál es la Buena Nueva.
Que Dios nos permita vivir esa Buena Nueva para que nuestra existencia sea experiencia del Evangelio y sea testimonio que lleve a otros también al Evangelio, para que también ellos conozcan esa perla escondida, ese secreto de gozo que está solamente en Jesús.

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