|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Sentido y lugar del Tiempo Ordinario en el conjunto del Año Litúrgico.
Homilía o101005a, predicada en 20140609, con 4 min. y 42 seg. 
Transcripción:
Terminado el Tiempo Pascual con la hermosísima fiesta de Pentecostés, iniciamos ahora la Segunda etapa del Tiempo Ordinario. Es bueno recordar un poco de la estructura del Año litúrgico en nuestra Santa Iglesia Católica. Hay dos acontecimientos centrales que nosotros celebramos a lo largo del año. La llegada de Jesús a esta tierra, que es lo propio de la Navidad y la victoria de Cristo a través de su Pascua, su retorno al Padre. Que eso es lo que celebramos en la Semana Santa y que se prolonga en el Tiempo Pascual.
Navidad y Pascua son los dos grandes polos del año litúrgico. Pero la Navidad, para celebrarla con provecho, viene precedida de un tiempo preparatorio que se llama Adviento. De manera que el Tiempo de Adviento y el Tiempo de Navidad forman como una pareja. Adviento nos prepara a Navidad. Y cuando termina el Tiempo de Navidad con la fiesta del Bautismo del Señor, hay unas cuantas semanas por allá a comienzos de Enero. Hay unas cuantas semanas que van desde ese momento hasta el Miércoles de Ceniza. Esa es la primera etapa del llamado Tiempo Ordinario.
Lo mismo que Navidad viene precedida por Adviento, también la Pascua viene precedida por la Cuaresma. Es muy hermoso descubrir esta pedagogía de nuestra Madre, la Iglesia. Necesitamos prepararnos. Es decir, no es posible disfrutar el banquete si no se tiene hambre. Y lo mismo que en Navidad hay tanto para contemplar, pero se necesitan ojos dispuestos y un corazón lleno de apetito por Cristo. Lo mismo sucede en Pascua. Hay tanto que agradecer, hay tanto que celebrar. Pero si no tenemos el corazón dispuesto, hambriento de la gloria divina, deseoso del pan del cielo. Pues no vamos a poder celebrar. Por eso existe la Cuaresma. Entonces Cuaresma prepara a Pascua, así como Adviento prepara a Navidad.
Y cuando termina la Navidad, ya dije, viene la primera fase del llamado Tiempo Ordinario, que suelen ser unas ocho semanas, siete u ocho semanas desde el final del Tiempo de Navidad, que es la fiesta del Bautismo del Señor hasta el comienzo de la Cuaresma, que es el Miércoles de Ceniza. Luego termina el Tiempo Pascual con la gran Solemnidad de Pentecostés, y es la condición en la que nos encontramos ahora. Empieza la Segunda fase del Tiempo Ordinario desde Pentecostés, es decir, fines de Mayo, comienzos de Junio desde Pentecostés ¿hasta dónde? Hasta terminar el Tiempo Ordinario, es decir, con la semana después de la fiesta de Cristo Rey.
El Tiempo Ordinario va llevando el recorrido de Cristo a lo largo de los Evangelios y la culminación del Tiempo Ordinario es la gran solemnidad de Cristo Rey. Con los días de la semana que sigue. De modo que el Domingo siguiente a la solemnidad de Cristo Rey es de nuevo el primer Domingo de Adviento, pero ya del Año litúrgico siguiente. Ese es el orden que llevamos, y de esa manera conservamos dos grandes polos Celebrativos Navidad y Pascua, con sus respectivas preparaciones.
Y luego este otro tiempo litúrgico que llamamos el Tiempo Ordinario y que nos va llevando a la contemplación de los misterios de la vida de Cristo. ¿Qué hizo Cristo en esta tierra? ¿Cómo entregó sus días? ¿Cuáles fueron sus principales enseñanzas? Este es el tipo de recorrido que vamos a hacer en el Tiempo Ordinario que retomamos precisamente el día de hoy. Que Dios el Señor te bendiga y que este tiempo sea escuela de fe, de esperanza y de amor para ti y para todos los que son importantes en tu vida.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|