Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Esperamos el retorno de Cristo, que está en su solo designio; pero a la vez lo apresuramos en cuanto sabemos que no es indiferente a nuestro anhelo.

Homilía o092003a, predicada en 20120605, con 4 min. y 52 seg.

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Transcripción:

El paso de la segunda carta de Pedro por las lecturas de la misa es bastante fugaz. Ayer leímos un texto del comienzo y hoy leemos un texto del final. Y eso es todo por ahora. Lo cual nos hace pensar que si de veras queremos alimentarnos de la Palabra de Dios, necesitamos mucho más tiempo y necesitamos ir al libro mismo. Mira que estas lecturas están para la misa entre semana y el porcentaje de católicos que van a misa entre semana no es demasiado alto. Pues bien, aunque un católico vaya a misa entre semana, todo lo que va a oír de la segunda carta del Apóstol San Pedro durante todo un año. Son únicamente los dos textos, el de ayer y el de hoy. Eso es todo lo que va a tener. Es muy poco, pero además no va a volver a oír estos textos en este año, pero tampoco en el año entrante. Es decir, esos dos únicos textos van a volver a escucharse en la Iglesia dentro de dos años, porque así están distribuidas las lecturas que corresponden a la primera de la misa. Así están distribuidas.

Es decir, la primera lectura de la misa se repite cada dos años. ¿Esto qué quiere decir? Esto quiere decir que si un católico es fervoroso y asiste a la misa cada día y asiste entonces entre tres semanas. Cada dos años oye Dos pasajes de la segunda carta de Pedro. Eso es demasiado poco. Si un día queremos realmente que la Palabra de Dios penetre en nuestros corazones y haga Su obra en nosotros, necesitamos algo mucho más vigoroso, algo mucho, mucho más fuerte. ¡Qué bien hace la Iglesia abriéndonos la puerta para que nos asomemos a estos textos! Pero no podemos quedarnos solo en la puerta, hay que entrar a la casa y por eso mi invitación para el día de hoy es; Toma esa Biblia que tienes ahí en tu hogar, abrela, ora, clama al Señor, pide su luz y su amor y haz que esa Biblia que supongo yo que es una muy buena Biblia católica, con sus introducciones y sus notas explicativas. Haz que esa Biblia se convierta en la palabra con la que tú estás familiarizado, palabra que suena amable y cercana a tus oídos.

Jesús dice: Yo soy el Buen Pastor, mis ovejas conocen mi voz y tenemos que preguntarnos si de veras conocemos la voz de Dios. Este texto de hoy es muy hermoso. Nos dice el apóstol Pedro, entre otras cosas: Esperad y apresurad, esperad y apresurad la venida del Señor. ¿Cuánto contenido tiene eso? Esperar y apresurar. Esperar porque sabemos que el retorno del Señor es de él. Reside en su soberana e insobornable majestad. Reside en su sabiduría inescrutable. Reside en su compasión sin límites. Y por eso a nosotros nos corresponde esperar. Pero también nos corresponde apresurar, porque ese Dios no es indiferente a nuestros anhelos, porque ese Dios es el que también a través de nosotros empuja la historia hacia la consumación. Y porque ese Dios nos ha dado un mandato, el mandato de evangelizar, el mandato de esparcir la Buena Noticia y por consiguiente, hay que cumplir esa tarea para apresurar el retorno del Señor. Es solo una pequeña perla, pero es para que sepas lo que está ahí aguardándote en esa Biblia que tú tienes en tu casa. Abre tu Biblia Católica y que Dios te bendiga.

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