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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La obediencia a la verdad purifica el corazón y la conciencia. La rebeldía contra ella abre paso al pecado y aleja de la verdadera libertad.
Homilía o083007a, predicada en 20260527, con 7 min. y 6 seg. 
Transcripción:
La primera carta de Pedro es un documento precioso, especialmente para afianzarse en la fe cristiana. El apóstol San Pedro está preocupado en que el camino que han empezado los que comenzaron a creer no se eche a perder. Y hay una frase que aparece en la primera lectura de hoy, una frase que no debemos perder. Dice Pedro: «Habéis purificado vuestra conciencia por la obediencia a la verdad». Y lo que quiero destacar es la relación entre esas tres palabras purificar, obedecer y la verdad. La obediencia a la verdad nos purifica ¿por qué?
Sigamos la metodología de Santa Catalina de Siena. Santa Catalina dice que muchas veces para entender las verdades de la fe uno debe mirar el ejemplo contrario. Entonces, tomemos ¿qué es lo contrario de la obediencia? Pues la desobediencia, que muchas veces se traduce en rebeldía. La desobediencia es la rebeldía. Y si la obediencia a la verdad purifica, dime la rebeldía frente a la verdad, qué es lo que trae al corazón y empezaremos a entender qué es lo que nos está enseñando el apóstol San Pedro. Por ejemplo, ¿cuál es rebeldía? ¿Qué clase de rebeldía tenemos frente a la verdad?
Bueno, piensa, por ejemplo, en lo que es el matrimonio. Qué tal que a nosotros se nos ocurra: Mira, vamos a definir el matrimonio de otra manera, que el matrimonio no sea entre dos personas, que el matrimonio sea entre cuatro personas o cinco personas, vamos a jugar a las relaciones poliamorosas. Hace poco me comentaba un papá lo que le había sucedido a su hijo, que empezó a jugar con las relaciones poliamorosas. Entró en una situación de asco, asco contra su propio cuerpo y asco contra el cuerpo de la mujer. Estaba en una relación poliamorosa.
Entonces, cuando nosotros nos resistimos a la verdad, cuando nosotros pretendemos definir las cosas según nuestro propio placer, según nuestro propio capricho, según nuestra propia concupiscencia, eso es lo que sucede. Me llamó la atención hace meses un documental que vi, en el cual, bueno, más que un documental podríamos decir un reporte de noticias, esto sucedió en el Congreso de los Estados Unidos de América. Resulta que una cierta mujer, no tenemos necesidad de decir su cargo, es de estas abanderadas de ideología de género y todas esas cosas.
Y entonces, alguien le preguntaba: Puede usted decirnos ¿qué es una mujer? Y empieza ella: Bueno, hay que luchar por los derechos de las mujeres. Las mujeres han sido oprimidas, las mujeres han sido discriminadas. ¿Quiere decirnos qué es una mujer? Es que las mujeres no pueden seguir en esta situación, tenemos que hacer algo por las mujeres. Para resumirte la historia, después de que le preguntaron siete veces qué es una mujer, no supo definir, porque a ella no le interesan las mujeres, a ella le interesa su partido político, a ella le interesa su agenda.
A ella finalmente le interesa, muy posiblemente le interesa su ingreso económico, que depende del negocio que tiene montado con ese lenguaje. Eso es lo que trae la rebeldía a la verdad. Y hemos llegado a un punto en el que efectivamente mucha gente no sabe qué es una mujer. Mucha gente no sabe que es un ser humano. En otra entrevista, le preguntaban a una señora, lamentablemente otra mujer, no tengo nada contra la mujer ni más faltaba, pero esta mujer hablaba mucho de los derechos reproductivos y entonces le decían, mira esta pregunta: Si una mujer está embarazada, ¿a qué especie pertenece ese ser vivo que está en el vientre de esa mujer?
¿Está muy difícil esa pregunta: A qué especie pertenece el ser vivo que está dentro del vientre de una mujer embarazada? No, pues da vuelta, da vuelta, da vuelta. ¿Por qué? Porque necesita justificar el aborto. La respuesta es muy sencilla, es un ser humano. Pero cuando nos rebelamos contra la verdad, le abrimos la puerta al pecado institucionalizado, aprobado, legalizado, aplaudido, celebrado. Ese pecado que después se convierte en orgullo. ¿Has oído esa expresión? El orgullo, el orgullo. Ese pecado se vuelve orgullo cuando nos rebelamos frente a la verdad. Por eso, Pedro nos dice: Purifíquense, purifíquense por la obediencia a la verdad.
He dado ejemplos sobre la mujer, sobre la dignidad del no nacido. Pero aplícale esto a todo, ¿qué es justicia? ¿Qué es humildad? ¿Qué es trato digno? Aplícalo y descubre por favor, descubre lo que significa obedecer a la verdad, porque ahí empieza la purificación de la conciencia y ahí empieza la limpieza entera de tu vida. Hoy, cuando tantas personas están buscando que tengo que hacerme un detox, que tengo que descongestionarme, que tengo que limpiarme, incluso tenemos presidentes, como uno que tenemos en Colombia, que se hacen limpiezas, limpiezas por allá entre los indígenas, que me hagan una limpieza y le sacuden unas ramas y le echan humo.
¿Sabes cuál es la limpieza que necesitas? Obedece a la verdad, esa es la limpieza que necesita tu corazón. Lo dijo Pedro y es hoy tan cierto como lo fue hace dos mil años.

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