Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Para valorar la Redención vuelve a la cruz una y otra vez, ten cuidado de no apartarte de la Sangre de Cristo fácilmente porque terminarás mendigando amor y recuerda que tu prójimo es valioso como tú.

Homilía o083006a, predicada en 20240529, con 6 min. y 10 seg.

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Transcripción:

Mis hermanos, el título que podríamos darle a esta homilía es, valorar la redención. Porque este es el pasaje en el que el apóstol Pedro, me estoy refiriendo a la primera lectura, por supuesto, este es el pasaje en que el apóstol Pedro nos dice: «Recuerden cómo los rescataron. Recuerden cómo los rescataron, cuál fue el precio que se pagó por su redención». Y ese precio no es otro, sino la Preciosísima Sangre del Hijo Único de Dios. De aquí vamos a sacar tres enseñanzas que son muy importantes. Pero, repito el mensaje central: valorar la redención.

Primer punto, ¿en dónde sucedió esa redención? ¿En dónde se derramó esa sangre? ¿En dónde? En la cruz, ¿verdad? Entonces, ¿qué es la cruz? La cruz es el recordatorio, la cruz es la raíz, la cruz es la casa, la cruz es la fuente, ese es el lugar que tenemos que tener presente. Cuando se te olvide cuánto vales, vuelve a la cruz, vuelve a la cruz y descubre nuevamente en la Cruz, tu auténtico valor. Al ver ese dolor, al ver esas llagas, al ver ese combate que Cristo batalló por ti y en favor de ti, descubre cuánto vales. Y todavía hay una comparación, quizás un poco más material, quizás un poco infantil, pero a mí me gustan esas comparaciones. Tú piensa en aquella persona que tiene una angustia financiera. Normalmente, ¿qué es lo que hace esa persona? Pues ir a la caja fuerte a ver cuánto dinero le queda, o tal vez consultar a través de su celular o de su computador cuál es el saldo que el banco le dice que tiene. Mira el saldo, mira el saldo, vuelve a la cruz, descubre cuán precioso eres ante los ojos de Dios. Este es el primer mensaje para valorar la redención.

El segundo mensaje, sin la cruz, nosotros encontramos el amor más grande. ¿Qué crees que va a pasar cuando nos olvidamos de que hemos sido amados en esa súper escala, qué crees que va a pasar? Pues va a pasar. que nosotros que somos hijos, nosotros que como dice San Pablo, somos coherederos de Cristo mismo, nosotros que hemos recibido semejantes tesoros, vamos a empezar a vivir como mendigos. El que no valora la redención empieza a vivir como mendigo, empieza a buscar amores, como si no hubiera sido amado. Empieza a buscar alegrías, como si no tuviera, como si no conociera la alegría del amor de Cristo. El que olvida el precio de su redención se pone bajo cadenas, es como el esclavo que sintiera nostalgia de su prisión o de los castigos que recibió o de las cadenas que le ponían. Piénsalo, piensa lo que eso significa.

Y, por último, para el que valora la redención, hay una cosa que está perfectamente clara, y es que el mismo Cristo que me amó así, de la misma forma amó a mis hermanos. Por eso este pasaje de la primera carta de Pedro concluye invitándonos al amor, al amor al prójimo. Porque tú eres valioso, pero tu prójimo también lo es. Y esto incluye el prójimo que te cae bien y el que te cae mal, esto incluye aquel a quien tú consideras tu amigo e incluso aquél a quien consideras tu adversario. Cristo lo amó, Cristo ama a esa persona, Cristo derramó su sangre por esa persona, es valiosa y nadie le puede quitar el valor que Cristo le dio. Luego esto nos invita a tratar con delicadeza, casi diríamos con reverencia, a nuestros hermanos.

Así que la enseñanza central: valora la redención. Para eso, vuelve a la cruz una y otra vez. Luego ten cuidado, porque si te apartas del valor que se ha pagado por ti, si te apartas de la sangre de Cristo, pues muy fácilmente vas a terminar mendigando amor, tú, que eres súper, súper, súper afortunado, súper bendecido y súper abundante en Dios. Y tercero, recuerda que tu prójimo es precioso, es valioso como tú, recuérdalo. Que Dios nuestro Padre, nos preserve en la divina memoria del valor de la sangre de Cristo. Amén.

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