Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

El Evangelio no se vive haciendo cálculos ni reservas. Jesús invita a entregarlo todo por Él para encontrar en Él la verdadera plenitud.

Homilía o082010a, predicada en 20260526, con 5 min. y 33 seg.

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Transcripción:

Algunas veces me han preguntado si Jesús tenía sentido del humor. Esa es una pregunta muy natural. Incluso en algunas películas tratan de presentar a un Jesús con sentido del humor, un Jesús que juega, un Jesús que dice cosas graciosas o que ponen a la gente a pensar, o un Jesús que pasa ratos agradables con sus apóstoles. Digamos que es una imaginación posible, pero es una imaginación que no tiene base en los Evangelios. En los evangelios nunca nos encontramos con algo así. Sin embargo, habiendo dicho esto en el pasaje del Evangelio de hoy, nos encontramos con una expresión que tiene tal vez un toque de humor. Y vamos a ver si estamos de acuerdo con esto. Porque mira lo que sucede. Pedro le pregunta a Cristo. Mira que nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿Qué nos va a tocar? Y entonces Jesús le dice: Ustedes van a ganar muchas cosas y entre otras van a ganar muchas persecuciones. Por supuesto que Pedro en lo que estaba pensando era algo así como en su sueldo, como en su ganancia, en su beneficio. Él estaba pensando en eso. Y la respuesta que le da Cristo no tiene que ver con las ganancias, o mejor dicho, sí con las ganancias.

Pero es como si le dijera mira, vas a ganar tanto que vas a ganar también persecuciones, vas a ganar cien veces lo que has invertido. Imagínate eso, pues cuando se gana lo mismo que uno invertido, esa es una ganancia del cien por ciento. Si ganas dos veces lo que has invertido es el doscientos ciento. Si ganas cien veces lo que has invertido es una ganancia del diez mil por ciento. Si no me falla la aritmética, el diez mil por ciento. Imagínate a alguien que te propone ese negocio, vas a ganar el diez mil por ciento, pero Cristo le añade algo. Y ahí es donde está, tal vez ese toquecito de humor que yo lo traduzco con esta frase que ya dije, vas a ganar tanto, que vas a ganar enemigos, vas a ganar tanto. que vas a ganar problemas, vas a ganar tanto que vas a ganar persecuciones. Además de las cosas buenas.

¿Qué es lo que quiere decir esta Palabra de Cristo? ¿Cuál es la enseñanza profunda de Cristo? Pues en parte lo que Cristo le está diciendo es verdad. Por ejemplo, tu por Cristo dejas un círculo pequeño de amigos y resulta que te vas a encontrar con el cariño de miles de personas, como le pasó a San Juan Pablo segundo. San Juan Pablo Segundo no tuvo un hogar propio en el sentido de una esposa y unos hijos. Eso no lo tuvo Juan Pablo Segundo. Pero fíjate cuando murió Juan Pablo Segundo, allá en el año dos mil cinco, cuando él murió, cuántas personas y me cuento entre ellas nos sentíamos huérfanos. O sea que él se convirtió en el padre de millones de personas. Eso es lo que quiere decir el Evangelio. Y esa es una manera de leer el Evangelio de hoy.

Pero hay otra manera de mirarlo. Es como si Cristo le dijera a Pedro: ¿Sabes qué, Pedro? No te preocupes tanto por eso. Porque el Evangelio finalmente no es un negocio en el que tú puedas meter en una hoja de Excel. Invertí tanto a tanto interés, me quedó tanta plata. No, no es eso. El Evangelio no funciona de esa manera. El Evangelio no trabaja así. El Evangelio es otra cosa. El Evangelio, como diría San Juan de la Cruz, funciona, no con la lógica de la parte, sino con la lógica del todo. Piérdelo todo por mí y gánalo todo en mí, y deja de estar haciendo sumas, Pedro. Que no va a ser la única manera ni la única ocasión en que Cristo le diga algo así a Pedro. Si tú recuerdas, hay otro pasaje donde Pedro también estaba haciendo cuentas, y Pedro decía: ¿Cuántas veces tengo que perdonar? Hasta siete veces. Y otra vez Cristo le dice: siete veces, no setenta veces siete. Que en el fondo lo que significa es deja de hacer cuentas.

El sentido más profundo del Evangelio es yo no me muevo por cuentas de que invertí tanto y gané tanto. Inviértelo todo y gánalo todo. Piérdelo todo por mí y yo te daré todo. Ese es Cristo. Y esta palabra de Cristo ya no es solo para Pedro, es también para ti y también para mí. La gloria para Cristo. Amén.

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