|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
El plan de vida que te ofrece la Biblia: Prepárate para entender el mensaje del Evangelio, no te dejes distraer por las cosas de este mundo y avanza hacia la santidad.
Homilía o082009a, predicada en 20240528, con 6 min. y 44 seg. 
Transcripción:
La primera carta del apóstol San Pedro no es un documento que esté tan frecuentemente en la memoria de nuestro pueblo católico. Yo creo que cuando uno oye la carta del apóstol, ya automáticamente uno piensa. Carta del apóstol San Pablo. Porque efectivamente hay catorce cartas de San Pablo en el Nuevo Testamento y realmente, pues es el apóstol que más escuchamos. Pero no hay que quitarle importancia a las otras cartas a las que se suele llamar cartas católicas, como las dos cartas de Pedro, la carta de Judas, la carta de Santiago, esas cartas, la carta a los hebreos, esas cartas también tienen una importancia y a veces hay sorpresas, gratísimas, sorpresas que nos aguardan. Por ejemplo, en la primera lectura de hoy. En la primera lectura de hoy, tomada precisamente el Capítulo Primero de la primera carta de Pedro, hay un par de enseñanzas que son absolutamente preciosas y que no están en ninguna otra parte de la Biblia. Primero, en el fragmento que escuchamos hoy se nos dice algo absolutamente básico y es la continuidad que hay entre la enseñanza de los profetas y la enseñanza de los apóstoles. Esto es clave porque precisamente nos habla de la unidad entre el Antiguo Testamento y el Nuevo Testamento. Tal vez tú has escuchado, aquello de que el Dios del Antiguo Testamento es un Dios iracundo, castigador, severo, mientras que el Dios del Nuevo Testamento, como si fueran dos dioses distintos. El Dios del Nuevo Testamento es todo bondad, todo misericordia, todo paciencia, dulzura. Por supuesto, esas son caricaturas, porque en el Antiguo Testamento tenemos expresiones de tantísimo amor dulce, como aquello de que te llevo tatuado en la palma de mi mano. O como aquello de con correas de amor he querido atraerte. Todas esas expresiones y muchísimas más están en el Antiguo Testamento. Así que por favor, superar ese prejuicio de que el Antiguo Testamento es solamente violencia, batallas, guerras y sangre. Y luego en el Nuevo Testamento también hay palabras durísimas. Dale una lectura, por ejemplo, a la Carta de Santiago, ya que estamos hablando de cartas. Dale una lectura a la carta de Santiago y dime si te parece un lenguaje así como muy dulcecito, como muy suavecito. Además, no se nos olvide que en toda la Biblia la persona que más habla sobre el infierno es Jesucristo. Entonces salgamos de esas caricaturas. Pero más allá de eso, yo creo que lo más importante es darnos cuenta de cómo el mismo Espíritu Santo que habló a través de los profetas luego confirma esa enseñanza, la explicita, la ilumina a través de la predicación de los apóstoles. Esta es la primera gran enseñanza que aparece en la primera lectura de hoy. Pero hay otra enseñanza que es muy curiosa por el lenguaje que utiliza. En la segunda parte del texto, aunque es un texto breve, tiene como dos partes. En la segunda parte del texto que nos presenta la primera lectura de hoy, se nos habla de ceñir los lomos del entendimiento. Esta es una traducción bastante literal. La expresión ceñirse los lomos que aparece tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento. Es un modo típicamente semita de referirse a prepárate para trabajar. La gente en aquella época solía vestirse con una túnica, una túnica que iba suelta. Pero cuando se trata de trabajar, pues trabajar con la túnica suelta es un inconveniente. Entonces hay que ceñirse los lomos con algún tipo de cinturón o faja o lo que sea. Ceñirse para trabajar. Ceñirse significa ceñirse los lomos, significa prepararse para la acción, prepararse para trabajar. Pero lo interesante es que aquí nos dice el apóstol Pedro, ceñirnos los lomos para el entendimiento, ceñirnos los lomos del entendimiento. Es decir, prepárate para entender. Ceñirse los lomos es una acción, pero esta es la acción del entendimiento. Te das cuenta de que es una expresión que no es frecuente. Una expresión que quizás es nueva para algunos de nosotros. Cíñete los lomos del entendimiento, significa prepárate para entender. Que también es un modo de decir No te contentes únicamente con lo que ya conoces. No te contentes únicamente con lo que ya sabes, sino prepárate para entender que es un mensaje que va a aparecer varias veces en la primera carta de Pedro. La necesidad de crecer. Crecer en la comprensión del mensaje. Crecer en la práctica de la fe. Entonces cíñete los lomos del entendimiento y luego dice que seamos sobrios, y luego nos llama a la santidad. Hay una continuidad en estas recomendaciones. Prepárate para entender mejor el mensaje del Evangelio. No te dejes distraer por las cosas de este mundo, sobre todo los placeres, el lucro, los intereses de este mundo. Levanta tu mente, no te dejes distraer por las cosas de este mundo y avanza hacia la santidad. Impresionante. Es todo un plan de vida y ese magnífico plan de vida es el que estamos llamados a llevar a cabo nosotros, tú y yo. Crecer en la comprensión del mensaje, llevar una vida sobria y finalmente, buscar con todo nuestro ardor la santidad. Nos recuerda el apóstol Pedro que estamos llamados a ser santos como es santo el mismo Dios que nos ha llamado. Son perlas, perlas preciosas que están ahí en la Biblia y que tenemos que saber aprovechar y agradecer. Dios te bendiga.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|