Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Los cristianos sabemos que hay persecución, exclusión, ridículo, marginación pero más allá de estas dificultades ponemos nuestra esperanza en la victoria de Jesucristo.

Homilía o082006a, predicada en 20180529, con 6 min. y 39 seg.

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Transcripción:

La primera lectura está tomada de la primera carta del apóstol San Pedro. Hemos visto el día de ayer que un tema central en esta carta es la esperanza. Educar en la esperanza no es fácil, porque en cierto sentido es prepararnos para lo que no se ve. Es incluso luchar contra la evidencia. Lo evidente es lo que está al alcance de la mano, es lo que está cerca de nosotros. Y lo evidente no nos habla ciertamente de buenas noticias. Así que la esperanza es como una lucha contra la evidencia.

Pero hay muchas maneras de luchar contra la evidencia. Una persona que tiene un trastorno mental casi siempre presenta una desconexión con la realidad, de manera que un loco podría considerar divertida una cosa que es simplemente trágica. Por ejemplo, una persona que tiene un trastorno mental ve una terrible tragedia, digamos una represa que presenta una fisura. Se produce una descarga colosal de agua que arrasa la población y eso le parece chistoso y suelta una carcajada. Nosotros miramos el comportamiento de esa persona y vemos que hay una desconexión entre la tragedia humana y material que está en esa noticia y el comportamiento de esta persona.

La esperanza nuestra no es una desconexión de la realidad. Tampoco es desconexión de la realidad en el sentido que suelen tener las fantasías. Una persona cuando se droga está huyendo a un mundo fantástico. Es un mundo agradable. Es un mundo en el que se siente a gusto. Tal vez en ese mundo es un superhéroe. Tal vez en ese mundo hay placeres indescriptibles, pero ese mundo no es real. Y cuando la persona despierta de ese viaje que hizo con sus drogas se encuentra en una condición más miserable que la que tenía antes. Entonces, la esperanza no es locura. La esperanza no es fantasía. La esperanza tampoco es una especie de huida de la realidad.

Como algunas personas que dicen yo ya no veo noticias, ya no veo. Todas las noticias son malas, entonces yo ya no veo noticias. Se decía en una época que las avestruces cuando se veían amenazadas o cuando se ven amenazadas por todas partes, meten la cabeza en la tierra. Es más un mito que una realidad. Pero bueno, se habla de ese comportamiento. La esperanza cristiana no es meter la cabeza en la tierra y no enterarse de las cosas muchas veces terribles que están aconteciendo. Esa no es la esperanza cristiana.

Entonces, no es locura, o sea, desconexión de la realidad. Tampoco es fantasía, como lo del drogadicto. Tampoco es huida de la realidad, como el que no quiere enterarse de las noticias. ¿Qué es? ¿Qué es la esperanza cristiana? Pues es una conexión con la realidad, pero a un nivel más profundo. Y esto sucede también en otros campos. Piensa, por ejemplo, en lo que pasa cuando una persona tiene una enfermedad y tienen que ponerle un antibiótico muy fuerte y tienen que inyectarlo. Y sucede que esas inyecciones son particularmente dolorosas. Para que esa descarga de antibióticos empiece a trabajar se necesitan tres o cuatro días. Eso quiere decir que esta persona está tirada en una cama con una fiebre terrible, sintiéndose de lo peor y se le pone una inyección que además de todo, le añade dolor en sus músculos porque es una inyección, ya dije, muy dolorosa. Aparentemente está en una situación peor y tiene acalambrada su pierna y tiene dolida su pierna por la inyección de ayer y hoy llegan con otra inyección para la otra pierna y viene más dolor. O sea, parece que está todavía peor.

Pero por qué esa persona si conoce bien qué es lo que le están haciendo. Por qué esa persona acepta ese tratamiento. Por qué acepta sentir más dolor del que ya tiene y más malestar del que ya tiene. Porque tiene una conexión profunda con la ciencia que está detrás de esas acciones y sabe que lo que viene es mejor. Efectivamente, a los tres o cuatro días empiezan a desaparecer los síntomas. Siente más fuerzas, recupera su color normal, le vuelve el apetito, entra en franca recuperación. Entonces, si tú hubieras visto a esa persona que estaba muy mal y encima de eso le ponen esas inyecciones que le hacen doler todavía más. Tú dirías es un tonto. Esto está empeorando. Pero como él tiene un conocimiento como él sabe lo que está sucediendo, entonces se da cuenta que eso es parte de su recuperación y lo acepta y lo acepta con gusto y su esperanza de recuperarse no queda defraudada.

Esos somos los cristianos. Nosotros sabemos que hay persecución, que hay exclusiones, que hay ridículo, que hay marginación. Sabemos todo eso, todo eso lo tenemos claro, pero sabemos que detrás de todo eso hay una realidad mucho más profunda y que esa realidad es de victoria. Y por eso nos llegan al corazón las palabras de Pedro, por ejemplo, cuando dice El que os llamó es santo. Sed entonces santos en toda vuestra conducta. Nosotros creemos en esas palabras y más allá de las dificultades presentes, ponemos nuestra esperanza en la victoria del Señor.

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