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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Agradezcamos a Dios por lo que hemos recibido de Él, por el camino que ha hecho a nuestro lado y bendigamos a los demás compartiendo este fruto del Evangelio.
Homilía o082005a, predicada en 20160524, con 5 min. y 30 seg. 
Transcripción:
El Evangelio del día de hoy está tomado del capítulo décimo de San Marcos. Pedro, siempre tan primario, tan espontáneo, le hace una pregunta directa a Cristo. Nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. ¿Qué va a pasar con nosotros? Esa pregunta de Pedro yo creo que nos enseña mucho, porque nos está diciendo cuánto le cuesta al corazón humano la verdadera generosidad.
Casi sin darnos cuenta, siempre estamos pensando ¿yo qué voy a recibir aquí? ¿yo qué voy a ganar aquí? ¿cuál es mi parte en esto? Y por ahí va la pregunta, la intervención de Pedro. Ya ves, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido. La pregunta implícita de Pedro es ¿y ahora qué pasa con nosotros? Observemos que es una pregunta que brota de un corazón en camino, pero por ahora bastante mediocre, bastante interesado. Esa es la realidad. Y Cristo, con gran mansedumbre y con gran paciencia, soporta esa clase de preguntas. Y digo que es una pregunta insultante porque ¿no tenemos a Cristo?
Quizás la respuesta de Cristo hubiera podido ser. Pedro, te parece poco tenerme, tenerme cerca de ti. Te parece poco conocerme, aprender lo que estás aprendiendo, vivir lo que estás viviendo, presenciar lo que has presenciado y lo que llegarás a ver ¿eso te parece poco? Cristo le hubiera podido responder con una pregunta ¿Por qué llevas cuentas de lo que tú estás dando? ¿Llevas también las cuentas de lo que tú estás recibiendo?.
Estos dos modos de respuesta de Cristo. El primero destacando todo lo que Él es en nuestra vida y el segundo invitándonos a llevar la contabilidad de las bendiciones que recibimos. Estos dos modos de respuesta, aunque no están en el Evangelio, sí que ayudan para nuestra propia meditación y es bueno que nosotros nos hagamos esa pregunta.
A veces nos duele no tener el automóvil que nos gustaría, ese último modelo. A veces nos duele, nos preocupa o nos sentimos humillados si no tenemos el último juguete de la tecnología, si no podemos ir a esas vacaciones al lugar de moda, si no podemos tener esa fiesta con todo el fasto, con toda la ostentación que otros, en cambio, sí pueden tener. Y somos en realidad muy apesadumbrados y amargados por esa clase de comparaciones. ¿Qué tal si cambiáramos la escala de comparación? ¿Qué tal que empezáramos a pensar dónde está Cristo en mi vida? ¿Qué ha hecho Él en mi historia? ¿Quién soy desde que le conocí? ¿Por qué caminos me ha llevado Él?
Y si después de hacer esas preguntas queremos compararnos con alguien, entonces, que vengan las comparaciones. Que vengan las comparaciones y atrévete entonces a decir oye, ¿cuánto he recibido yo que no han recibido otros? ¿cuánto he recibido yo que no tienen los ateos, que no tienen los budistas, que no tienen los masones, que no tienen los musulmanes?
El Papa Francisco decía hace poco una cosa muy cierta, el lugar de la Iglesia es el servicio, porque el que se descubre verdaderamente rico, el que se descubre realmente abundante, el que toma verdadera conciencia de todo lo que ha recibido, sabe que su deber, pero es que además es su propio impulso, es compartirlo.
Por eso hoy te invito. Cambia la pregunta. Dejemos a Pedro con su pregunta por hoy y cambiemosla. Y la pregunta ha de ser ¿cuánto he recibido? ¿qué camino he hecho con el Señor? Y por consiguiente, ¿en qué deuda de amor tan grande, ya mismo me encuentro?.
Que Dios nos haga agradecidos. Seremos más felices y podremos compartir mucha mayor alegría con otros, nos amargaremos menos y haremos bendecida la vida de nuestros hermanos. Ese es el fruto del Evangelio. Eso se llama la Buena Noticia.

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