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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Meditación sobre el sentido de un milagro único de curación.
Homilía o063002a, predicada en 20120215, con 4 min. y 47 seg. 
Transcripción:
El capítulo octavo de Marcos tiene tanta riqueza y tanta variedad. Nos encontramos aquella escena que oíamos el día de ayer, esa especie de tensión o disputa que termina siendo, en realidad, un regaño de Cristo a sus apóstoles. Y es bueno que se diga con esas palabras, porque a veces enfatizamos tanto la bondad y la ternura de Cristo, que parece que le quitamos el derecho a que también nos sacuda un poco y nos regañe. Hoy es otro, otro cuadro, otra escena, lo que aparece es una curación. Pero hay varias cosas que llaman la atención en esta curación. Tres puntos en concreto.
Primero, que en esta curación, lo mismo que en otras, Jesús toca muy de cerca al enfermo. Y una manera de tocarlo muy de cerca es utilizando su propia saliva, indudablemente, esto choca para nuestra mentalidad y costumbres. Segundo dato, que este es un caso prácticamente único de una curación por etapas. Jesús cura a este hombre, pero él, que era ciego, no puede ver bien, dice: Veo hombres, pero me parecen como árboles. Con lo cual, entre otras cosas, quiere decir que era un hombre que había tenido vista, porque solo aquel que ha tenido vista puede hacer esa comparación.
Que esos hombres parecen árboles, quiere decir que en otro momento en su vida, este que ahora estaba ciego, era capaz de ver árboles y de ver seres humanos, ver hombres. Y lo tercero que llama la atención es como Jesús, una vez más, le dice a este enfermo, ya curado: Ni siquiera entres en la aldea, es decir, lo que se suele llamar en teología el secreto mesiánico. Hablemos brevemente de estos tres puntos. El tema de la saliva, los padres de la Iglesia lo han relacionado mucho con la palabra. La palabra, es decir, es como el toque mismo de la palabra.
Otra interpretación es la desaparición de toda distancia. Cuando se llega a ese punto, ese punto que está prácticamente reservado para la extrema confianza, tal vez la que los papás tienen con un bebé, o tal vez la que tienen los enamorados. Cuando se llega a esa extrema confianza, se llega también a la extrema cercanía. Pero fíjate que algo de eso tenemos nosotros cuando, por ejemplo, al compartir alimentos en una misma mesa, pues no tenemos inconveniente en utilizar el vaso que otra persona ha utilizado, si realmente la sentimos cercana.
O sea que uno de los sentidos, uno de los significados, por lo menos de esto de la saliva, es la extrema cercanía. Este Dios con nosotros verdaderamente no tiene asco de nosotros, se acerca de un modo extremo. Luego, que la curación sea por etapas es maravilloso, porque eso nos recuerda que así es como también nos cura Cristo usualmente, Cristo hace proceso, Cristo hace camino con nosotros. Y no debemos impacientarnos si en un primer momento parece que todavía no se logra eso que quisiéramos o que necesitamos.
Y luego, lo del secreto mesiánico que, entre otras maneras, se puede interpretar como el deseo de que el hombre no se quede en el puro milagro, sino que en ese silencio y en ese recogimiento perciba, beba el sentido pleno de lo que ha recibido. No te lances inmediatamente hacia afuera, entra en ti, descubre la maravilla que Dios ha hecho contigo. Regocíjate, agradece, reflexiona, profundiza. Son verbos que todos necesitamos. Que Jesús ponga sus manos sobre nosotros, que Jesús se acerque a nosotros, así nos bendiga y que sanados, podamos apreciar la hermosura de su amor.

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