Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

"No nos dejes caer en la tentación".

Homilía o062001a, predicada en 19980217, con 4 min. y 32 seg.

Click derecho para descargar versión MP3

Transcripción:

La lectura de Santiago nos ayuda a descubrir que en la tentación hay como dos aspectos. Cuando nosotros decimos en el Padrenuestro, No nos dejes caer en la tentación. Estamos diciendo que la tentación es como algo que está afuera de nosotros, que nos llama, que nos atrae, en lo que podríamos caer y que Dios nos puede salvar. La traducción en latín decía o dice Et ne nos inducas in tentationem y en griego dice Kai me eisenenkeis hamás eis peirasmón. No sometas a tentación, no nos lleves a tentación.

La carta de Santiago dice, que Dios no tienta a nadie, que Dios, que Dios ni puede tener tentación. Dios no conoce la tentación al mal y él no tienta a nadie. Pero por otra parte, Jesús fue tentado. Entonces, ¿Cómo es el símbolo de la tentación? San Agustín dice que la tentación tiene un aspecto positivo, porque nadie puede ser coronado si no ha tenido mucho y nadie puede tener lucha si no tiene tentación. Entonces debemos concluir que hay dos maneras de entender la tentación. Hay un aspecto como subjetivo de la tentación, que es la atracción que uno mismo tiene, lo que aquí llama el apóstol Santiago concupiscencia hacia el mal, eso no viene de Dios.

El atractivo que lo malo tiene para nosotros, eso no viene de Dios. Ese es el aspecto malo de la tentación. Pero hay un aspecto positivo que es el aspecto de esfuerzo, de aguante, de lucha, de victoria, de purificación, ese aspecto sí viene de Dios. Entonces ¿Cristo tuvo tentaciones o no las tuvo? Pues Cristo sí tuvo tentación en ese sentido, de la prueba exterior que sirvió para mostrar que su corazón estaba solo para servir al Padre y buscar su voluntad. Pero Cristo no tuvo tentación en el sentido de el deseo interno de lo malo, el deseo interno del mal.

Cuando nosotros le decimos al Señor, No nos dejes caer en tentación, es porque reconocemos que ese tipo de deseos malos a veces existen en nosotros y queremos ser como liberados de nosotros mismos. En cambio, cuando dice la traducción en latín Et ne nos indicas in tentationem, lo que está diciendo es, no nos pongas esa prueba exterior. O sea que hay una diferencia entre una traducción y otra. ¿Qué debemos concluir nosotros? Que en cada uno de nosotros, por nuestra debilidad, por las secuelas del pecado original, por nuestras propias mañas, malas costumbres, pecados pasados.

Hay un aspecto interno de la tentación y su aspecto interno esa concupiscencia que hay en nosotros tiene que ser rechazada por nosotros mismos, y de ella podremos ser libres solo por la gracia de la sangre de la cruz de Cristo. De un aspecto externo de la tentación, que es aquel de la prueba que purifica nuestra fe, que nos da lo que Santiago llama aguante y resistencia. Esta tentación hay que pedirla, pero tampoco hay que rechazarla. Es decir, no hay que rebelarse contra Dios cuando aparezca esa tentación que es prueba exterior, no querida por nosotros, sino saber cuando esa prueba exterior llegue, que viene el Señor sacará buen fruto de paciencia, de amor y una fe renovada y una generosidad más plena en nosotros. Que Dios entonces nos libre de nuestras malas inclinaciones. Y con su providencia, gobierne las pruebas por las que pasamos en esta tierra.

Publícalo en Facebook! Cuéntalo en Twitter!

Derechos Reservados © 1997-2025

La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico,
está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente:
http://fraynelson.com/.

 

Volver a las homilías de hoy.

Página de entrada a FRAYNELSON.COM