Esta es tu casa!

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.

Jesús nos pregunta una vez más si hemos revisado de verdad nuestro corazón, si hemos revisado lo que sale de nosotros, porque ahí está el verdadero problema de la impureza.

Homilía o053005a, predicada en 20180507, con 6 min. y 21 seg.

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Transcripción:

El Evangelio del día de hoy está tomado del capítulo séptimo y tiene que ver con un tema de máxima importancia para los fariseos en aquella época, lo puro y lo impuro. Consideraban ellos que había cosas que nos hacían impuros y otras cosas que, en cambio, nos mantienen puros. Esta idea sigue muy presente en algunos sectores del judaísmo en el siglo XXI. Así, por ejemplo, toda esta filosofía, todo este modo de pensar, toda esta práctica que se conoce como kosher, kosher escrito con K, indica que hoy la certificación rabínica de pureza en la producción, sobre todo, de los alimentos, pero también de otras cosas. Es decir, que es una idea que sigue bastante viva.

Otras personas tienen esa misma idea de lo puro y lo impuro, pero lo aplican a otra clase de creencias, ya no en la línea del judaísmo. Así, por ejemplo, encontramos que muchas personas se ufanan de alimentarse solo con productos orgánicos. Para ellos, el comer solo productos orgánicos les está indicando que su cuerpo es saludable, que su cuerpo no está contaminado por químicos, dicen ellos. Entonces, en vez de todas esas hormonas y todos esos pesticidas que se utilizan en la producción masiva de alimentos, yo voy a consumir estos otros alimentos que vienen de huertas caseras o que tienen sistemas de producción completamente naturales, ahí no hay nada artificial.

Y esa manera de pensar llega a convertirse casi en una religión. Hay personas que están predicando este mensaje con muchísimo éxito. Hay, por ejemplo, una joven argentina de nombre Sasha. Sasha es inmensamente popular y ella predica todo un estilo de vida, especialmente en lo que tiene que ver con los alimentos. ¿Qué es lo saludable y qué es lo no saludable? Muchas veces se utiliza la expresión en inglés healthy, healthy, es decir, saludable, esto es saludable. Entonces, hay que comer sano. Yo creo que hay mucho de cierto en esto. Y no, de ninguna manera quiero despreciar ese conocimiento.

Efectivamente, las grandes cantidades de hormonas y químicos y de esteroides y de fertilizantes y de pesticidas, toda esa cantidad de sustancias tiene que tener una repercusión en la salud humana. Pero, a veces, me parece que llega a convertirse casi en una religión. Es decir, que la misma preocupación que los judíos ortodoxos tienen con el tema de su comida kosher, así también lo tienen otros seguidores de Sasha o de otros predicadores laicos que tienen terror de comer lo que no es o de no comer lo que sí es.

Y entonces empiezan a volverse populares ciertos alimentos, así, por ejemplo, la sal normal, jamás utilizarla. Hay que utilizar sal marina, hay que utilizar sal del Himalaya, hay que utilizar, no sé qué otra sal, me imagino que en algún momento vendrá la sal de la luna o la sal de Marte, y esa será la que hay que utilizar, porque es una sal que está ultrapurificada o es completamente adecuada para el cuerpo humano. Fíjate cómo estas cosas estuvieron en la antigüedad y siguen estando en nuestra época. Y luego esto pasa a muchos otros elementos.

Entonces, hay personas que se obsesionan con el tema de las ondas electromagnéticas, la contaminación electromagnética, la contaminación, incluso a partir de los colores, a partir de los ambientes. Y entonces, ya empezamos a rayar con temas de superstición y de magia. Así, por ejemplo, esta filosofía oriental del I Ching tiene que ver con eso. Si estás metido en un ambiente con los colores inadecuados, o si el arreglo o la disposición de tus muebles no canaliza perfectamente las energías, entonces estás en un conflicto interior y la gente empieza a hacer depender su vida de esas cosas.

Hacemos depender la vida de colores, de muebles, de aromas, de alimentos. Otras personas, volviendo a lo de los alimentos, entonces están con la idea de no comer nada animal. Entonces vamos a comer solo vegetal, incluso productos que no tengan nada que ver con proteína animal. Y ahí es donde aparecen los veganos, los vegetarianos omiten muchos productos animales, sobre todo carnes. Pero los veganos es que no quieren tener nada que ver ni con huevos, ni con quesos, ni con nada que tenga proteína animal de ninguna manera. Esto se va volviendo una religión, esto se va volviendo una obsesión.

Y detrás de eso, ¿qué hay? Detrás de eso hay exactamente lo mismo que dice Cristo, esa idea de que, si nada impuro entra a mi, si nada que no sea saludable entra a mí, entonces yo voy a estar limpio. Y Cristo nos viene a decir a los de antes y a los de ahora, a los fariseos del siglo I y a todos nosotros en el siglo XXI nos viene a decir, el problema no es ese, el problema de fondo, no es ese. Claro que uno sí debe tratar de alimentarse de una manera sana.

Yo no estoy diciendo que seamos irresponsables, pero no vuelvas eso una obsesión, porque el problema no es ese. El problema está en otro lugar. ¿Has revisado de verdad tu corazón, has revisado lo que sale de ti? No lo que entra a ti, sino lo que sale de ti. Creo que es una pregunta tan actual hoy como en el siglo I.

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