|
|

Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Para no caer en puras tradiciones humanas la enseñanza de la Iglesia debe tener continuidad desde la Palabra de Dios, debe haber una escala de prioridades y tener en cuenta que hay aspectos culturales que no son esenciales para la vida de la Iglesia.
Homilía o052012a, predicada en 20240206, con 8 min. y 29 seg. 
Transcripción:
El Evangelio de hoy nos presenta una advertencia de Cristo. Pero como sucede en otras oportunidades, esta advertencia no es tan sencilla. Nos está advirtiendo contra lo que Él llama tradiciones humanas. Es uno de los defectos que tenía la enseñanza de los fariseos, que le terminaba dando más autoridad, más peso a las tradiciones humanas que a la misma voluntad de Dios, a la ley de Dios, al querer de Dios. Y digo que este es un tema controversial porque sobre todo desde la época de la reforma protestante, es decir, comienzos del siglo dieciséis, este texto y otros parecidos han sido utilizados por los cristianos no católicos para, bueno, para denigrar realmente, para atacar a la Iglesia Católica, c
concretamente dicen, por ejemplo mira esto de la confesión son tradiciones humanas. Esto de la oración por los difuntos son tradiciones humanas. La vida religiosa, eso de que una chica, por ejemplo, haga un voto perpetuo de pobreza, de virginidad, de obediencia. Puras tradiciones humanas. Por eso te digo que es un tema controversial, porque estamos de acuerdo. Por supuesto que hay ocasiones en que la palabra humana termina reemplazando a la Palabra divina la Palabra de Dios y el texto del Evangelio de hoy es clarísimo en donde está como la luz, cuál es la luz que podemos tener para comprender bien este tema, es decir, cómo distinguir lo que son o no son tradiciones humanas Pues vamos a dar aquí tres criterios que no son míos, por supuesto, sino que son los criterios con los que los cristianos de todos los tiempos, pues, digamos, han tenido luz en este campo.
El primer criterio es que toda enseñanza litúrgica, canónica, moral, dogmática, toda enseñanza de la Iglesia, tiene que tener una continuidad, una continuidad visible, clara, argumentada, con lo que nos revela la Palabra de Dios. Por ejemplo, si nosotros tomamos un tema como las reliquias, alguien podría decir no, esa historia de las reliquias es solo tradiciones humanas, no es cierto, si nosotros miramos lo que significa el cuerpo en la Biblia, el respeto al cuerpo y a los restos humanos, si recordamos que nuestro cuerpo es templo del Espíritu. Si recordamos que la sombra de Pedro tenía un efecto de curación y que mucha gente trataba de conservar piezas de ropa, por ejemplo, pañuelos que hubiera utilizado San Pablo, pues nos damos cuenta de que hay una continuidad. El estudio de esa continuidad, es decir, cómo se conecta la vida de la Iglesia de hoy con lo que nos enseña la Palabra de Dios. Ese estudio es propio de una rama de la teología que se llama apologética, y hay lugares muy buenos en Internet para estudiar apologética católica, no para estar ganando discusiones. No es lo más importante, sino para tener claridad nosotros mismos, para valorar lo que tenemos y para quitar obstáculos mentales que a veces se meten en la cabeza de otras personas que son cristianos pero no son católicos. Entonces, lo primero es que para que no estemos cayendo en el tema de las puras tradiciones humanas, tiene que haber una continuidad.
Segundo elemento de discernimiento en esto de las tradiciones humanas tiene que haber una escala de prioridades. Y esto es muy importante porque parte de lo que Cristo reprocha a los fariseos es precisamente que ellos pierden el sentido de las proporciones. Por ejemplo, había una disposición en la ley de Moisés, según la cual había unos panes que eran presentados en el templo como una especie de ofrenda que se le presentaba a Dios, y esos panes solo podían comer los sacerdotes. Pero hubo un momento en el que el rey David, que no pertenecía a la tribu sacerdotal, la tribu de Leví, sino que pertenecía a la tribu de Judá. Hubo un momento en el que el rey David y algunos de sus compañeros que estaban en una situación desesperada comieron de esos panes. Entonces uno tiene que tener prioridades. No es la ley por la ley, no es el sábado por el sábado. Hay que tener prioridades y esas prioridades nos las enseña la misma Palabra de Dios. Nos las enseña el Magisterio de la Iglesia. Los grandes predicadores, padres, doctores de la Iglesia nos enseñan eso. Entonces, tener prioridades significa que le damos más peso a lo que tiene más importancia. Pero cuidado, alguien podría decir, por ejemplo, para celebrar misa, pues yo no necesito ningún ornamento, porque eso no es esencial. Mira, si a una persona en algún momento le toca celebrar misa sin ningún ornamento, como le tocó a este cardenal vietnamita que fue perseguido por el régimen comunista, el cardenal Van Thuan. Él tenía que celebrar misa sin cáliz, sin misal, sin ornamentos. Pero una cosa es no utilizarlos porque no hay manera y otra cosa es no utilizarlos solamente por mi comodidad o por la mediocridad de mi vida espiritual. Entonces, guardar las prioridades es tener en cuenta en cada situación cómo se aplica lo que más importa y lo que menos importa.
El tercer criterio para las tradiciones humanas está o para discernir en este tema de las tradiciones humanas es darnos cuenta que hay elementos que son culturales y que esto tenemos que darle también un límite. Es decir, no podemos idolatrar lo que es puramente cultural, por decir algo. Yo veo a veces algunas personas dándole tantísima importancia a la lengua latina. Yo amo el latín, todos los días es que sin falta, por la bondad de Dios, todos los días yo publico el santo Evangelio leído en latín, todos los días. Lo publico en mi canal de YouTube, lo publico en TikTok, así como publico el mismo Evangelio leído en griego, pero no me idolatras en latín. Una cosa es estudiarlo, aprovecharlo, valorarlo y otra cosa es idolatrarlo. Y pensar que una etapa o que un momento cultural de la Iglesia retrata y resume toda la Iglesia. No, por favor, no es así. Entonces hay que tener en cuenta elementos culturales que no son completamente esenciales. Es un discernimiento que a veces es complejo y en esto tenemos que aprender a ser Iglesia, a sentir con la Iglesia, a caminar como comunidad cristiana bajo la guía de nuestros legítimos pastores. Tema complejo pero tema muy importante este de las tradiciones humanas, para no dejarnos engañar ni en un sentido ni en otro. Que Dios te bendiga.

Derechos Reservados © 1997-2025
La reproduccion de estos textos y archivos de audio, para uso privado o publico, está permitida, aunque solamente sin fines de lucro y citando la fuente: http://fraynelson.com/.
|