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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
La importancia del templo está en prepararnos interiormente ya que la fe entra también por los sentidos y los seres humanos no somos solamente mente y alma, tenemos un cuerpo.
Homilía o052010a, predicada en 20220208, con 5 min. y 4 seg. 
Transcripción:
La primera lectura, el día de hoy está tomada del capítulo octavo del primer libro de los Reyes. Corresponde a ese momento solemne en que Salomón hace una oración el día de la consagración del gran Templo de Jerusalén. Esta es una ocasión magnífica para preguntarnos ¿Por qué necesitamos templos, por qué necesitamos lugares especiales? Y digo lugares especiales de oración, se entiende, porque seguramente tú, en tu casa también tienes un lugar especial de oración y si no lo tienes, te invito a que lo organices, lo dispongas. ¿Por qué? Yo creo que la explicación es muy bella y tiene que ver con nuestra realidad como seres humanos.
Observa que cuando tenemos una celebración siempre decoramos el lugar. Por ejemplo, si se va a celebrar un cumpleaños y no digamos en una casa, digamos que es incluso en el lugar de trabajo. Lo más natural es que la gente trae algunos adornos, que sé yo, unas guirnaldas o trae de estas bombas de inflar y trae confeti y papel de colores y a veces se traen sombreritos. ¿Por qué nos vestimos de un modo especial y por qué vestimos de un modo especial los lugares donde estamos, cuando tenemos una celebración especial?. ¿Por qué? Porque nosotros, los seres humanos, no somos solamente mente. No somos solamente alma. Nosotros tenemos cuerpo. Tenemos esto que se llama órganos de los sentidos. Tenemos ojos, oídos, nariz, tacto. Eso es parte de nuestro ser corporal. Entonces, cuando tú llegas a ese lugar que tal vez es tu oficina de toda la vida y encuentras que hay una cantidad de guirnaldas, serpentinas, confeti, todos esos adornos que son exteriores, que son visibles y seguramente una música, una música que se escucha, te prepara interiormente, lo exterior prepara lo interior. Entonces tú ves todo ese lugar adornado, todo ese lugar bello, festivo, y ya tu corazón se pone en clave de fiesta, en clave de celebración, en clave de compartir. Seguramente si llegas a la oficina y están los escritorios, los teclados, los computadores, los archivadores y todo el mundo trabajando. Tu modo interior de sentirte es diferente y es natural porque el ambiente te está llamando a trabajar. En cambio, el día en el que es festivo te invita a celebrar. Los ambientes exteriores, preparan interiormente.
Esto es tan cierto que hay personas que son especialistas en la decoración de interiores. Si tú llegaras, voy a dar un ejemplo exagerado. Si tú llegaras, por ejemplo a una funeraria y te encontraras guirnaldas, serpentinas, unas bombas infladas, tú dirías, ¿pero qué burla es esto? ¿qué es esto tan ridículo? ¿qué ofensa? No concuerda lo exterior con el sentimiento interior, entonces las funerarias tienen una decoración discreta. Si hay algo de música, es muy suave y muy solemne. Los colores se escogen muy bien. Los adornos se escogen muy bien, los vestidos de las personas que atienden se escogen muy bien. Somos seres encarnados. Tenemos sentidos, tenemos cuerpo. Esa es la importancia del templo y esa es la importancia de la belleza en el arte litúrgico. Desde la arquitectura y la música hasta la belleza de una buena predicación.
La fe, la fe también entra por los sentidos y por eso, te repito si no tienes un lugar especial en tu casa para hacer tus oraciones, hoy puede ser el día para que te decidas a tenerlo y que Dios te bendiga.

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