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Homilía de Fr. Nelson Medina, O.P.
Hoy Dios te cuestiona: ¿Él está en el centro de tu vida?, ¿qué lugar ocupa la Iglesia y el sacerdote en tu vida?, ¿pones a disposición de Él todo?, ¿reconoces su grandeza?
Homilía o051010a, predicada en 20220207, con 5 min. y 48 seg. 
Transcripción:
La primera lectura de hoy nos presenta uno de los puntos altos, un punto alto en el Antiguo Testamento. Es el momento de la Consagración del Templo de Jerusalén. Y lo más importante de esta Consagración es que se va a llevar el Arca de Dios al lugar de su reposo en el corazón mismo de este templo. El rey de aquella época fue Salomón, y este pasaje es bueno recordarlo. Es el capítulo octavo del primer libro de los Reyes. Qué lecciones puede traer a nosotros este acontecimiento que fue tan grande para los israelitas. ¿Qué lecciones nos puede dar? Vamos a tomar cuatro lecciones.
La primera, observemos que Salomón se propone y realiza que Dios esté en el centro, en el centro de Jerusalén, en el centro de la atención, en el centro de la capital, en el centro de su vida. En el centro. Y esta es una lección para nosotros. Por ejemplo, yo te hago esta pregunta. Si alguien entra a tu casa, si alguien recorre tu casa, ¿se da cuenta de que Dios está en el centro de tu vida? Es decir, la distribución de las cosas en tu casa muestra que Dios está en el centro. Quién te conoce a ti, quién te trata a ti en tu trabajo, en tu estudio, en tus amigos. ¿Puede sentir que Dios está en el centro? Esa es la primera lección.
Segunda. Salomón era el hombre importante. Era el rey. Tenía el ejército. Tenía la fuerza. Tenía la inteligencia. Tenía la sabiduría. Y sin embargo, para este acto de transportar el Arca y llevarla a su sitio, acude a los sacerdotes. Segunda lección Salomón le da el lugar al sacerdote. ¿Qué lugar ocupa la Iglesia y qué lugar ocupa el sacerdote en tu vida? Hay muchas cosas que tú sabes hacer y muchas cosas que tú puedes hacer. Y en mucho de la misión que tú tienes, nadie te puede reemplazar, ningún sacerdote. Pero hay cosas para las que necesitamos al sacerdote. La Iglesia ha querido seguir el mandato de Dios y el mandato de Dios está en que Dios quiere salvar a los hombres por medio de otros hombres. El sacerdote tiene un lugar. Fíjate cómo el mismo Cristo, tanto tiempo después, dice a los leprosos que vayan a presentarse a los sacerdotes. El sacerdote tiene su lugar. Entonces, cuando necesites una bendición, cuando necesites confesarte, cuando necesites esa oración especial en tu casa. Es el sacerdote. Él tiene una función.
Tercera enseñanza. Salomón ofreció grandes sacrificios, incontables sacrificios de ovejas, de bueyes. Hay un modo muy bonito de interpretar esos sacrificios. Salomón ha puesto a disposición de Dios todo. Salomón no se ha considerado el dueño de todos esos ganados. Salomón ha puesto a disposición de Dios todo. Cuando tengo ocasión de hacer bendiciones de carros, por ejemplo, o de casas, yo trato de destacar este hecho que la bendición es para pedirle a Dios que proteja lo que estamos bendiciendo. Pero la bendición también es para decirle a Dios aquí está este automóvil, aquí está esta casa, aquí está esta empresa para que tú te glorifiques en ella, para que tú cuentes con ella. Poner a disposición de Dios.
Cuarta y última lección. En esta oportunidad Salomón, logró ese acontecimiento inolvidable en la historia de Israel, se humilla ante Dios, no pierde la perspectiva, se da cuenta de que Dios es infinitamente más grande y que lo que Él ha hecho es pequeño, pero es lo que le puede ofrecer al Señor. Salomón no pierde la perspectiva, no se desenfoca. Salomón reconoce la grandeza de Dios y permanece humilde.
Grandes lecciones de este tiempo del gran rey Salomón. No todo en la vida de Salomón es ejemplar. Pero hoy, hoy nos ha dado cuatro grandes lecciones.

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